Severo Almansa: «Puedo soportar la maldad, incluso la infidelidad, pero no la mediocridad»

Severo Almansa, en la galería murciana Arquitectura de Barrio. / nacho garcía / agm
Severo Almansa, en la galería murciana Arquitectura de Barrio. / nacho garcía / agm

El reconocido diseñador gráfico y pintor expone sus 'Dibujos y grabados' en la galería murciana Arquitectura de Barrio

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

Llamo al móvil de Severo Almansa (Murcia, 1948), histórico y reconocido diseñador gráfico, y pintor por destino y talento natural.

-¿Don Severo?

-Estoy conduciendo.

Lo llamo más tarde:

-¿Don Severo?

-Estoy aparcando. Ahora le llamo yo a usted.

Pero no llama.

Insisto:

-¿Don Severo?

-¡Me cago en la puta, no me llame Don Severo! [Risas]

-¿Qué hace ahora?

-¡Comiendo!

-Pero, ¿no me iba a llamar?

-¡Le oigo fatal!

-¡Será un problema de su móvil!

-¡Qué dice! Yo tengo un súper teléfono de alta generación 'megachupi', y ya está. Será problema del suyo.

-¿Por qué sale usted en todas las fotos con cara de mala uva?

-¿No salgo guapo? ¡Qué raro!

-Sale con la cara que le he dicho.

-Es que estoy cabreado.

-¿Por qué?

-Porque no ha ganado Vox en Murcia [dice con retintín] con mayoría absoluta y diez diputados más. ¡La madre que me parió!

-Esto es la democracia.

-Qué pijo democracia. Yo soy 'nietzscheriano'.

-¿Y qué?

-Que creo en una dictadura sueca de izquierdas, conmigo de presidente. Y si alguno de mis ministros comete el error de decir 'amigos y amigas', o 'niños y niñas', ése fuera inmediatamente, por tonto.

Severo Almansa expone hasta el 19 de julio, en la galería murciana Arquitectura de Barrio, 'Dibujos y grabados', una deliciosa muestra en la que encontramos obras de este año como 'Bugambilla', 'Rama de adelfa' o 'Vaso con peonía'. «Puedo soportar la maldad, incluso la infidelidad, pero me resulta imposible soportar la mediocridad», dice con voz de león en invierno este artista de sutilezas casi transparentes, pintor de una sencillez y elegancia tales, tan alejado de modas, corrientes e intereses comerciales o propios de la estupidez muchas veces galopante en el mundo del arte contemporáneo, que su obra te golpea como una provocación. Lirios, resplandores playeros, cuerpos apenas silueteados, retratos, gotas de naturaleza, vientos invisibles, deseos escondidos en el origen de las obras...

Exposición

Dónde y cuándo
'Dibujos y grabados' de Severo Almansa. En Arquitectura de Barrio. C/ Julián Calvo, 6. Murcia. Visitas: Hasta el 19 de julio.

«El arte, mi profesión, no tiene ninguna razón de ser social, y quien diga lo contrario no dice la verdad», indica Almansa, que siempre vuela por libre. «Cuando veo determinadas instalaciones llamadas artísticas, o determinadas obras llamadas de arte, todas ellas portadoras de rimbombantes mensajes sociales, la verdad es que me río», añade. Y asegura: «No es cierto que el artista tenga esa necesidad de anteponer el problema social a su trabajo, no es verdad. Cuando Goya está pintando los fusilamientos de Madrid, por lo que de verdad está preocupado es porque el rojo del uniforme le salga de puta madre. Es decir, el artista es presumido y presuntuoso, lo que quiere es hacer una obra estéticamente razonable. Y si, encima, el artista, como es mi caso, es un hedonista, la cosa llega ya a un grado extremo. La función de un cirujano tiene una razón de ser social, la nuestra no».

«Un chocolate con churros, o un tomate, te alimentan, pero escuchar a Mahler a lo mejor lo que puede conseguir es que te vuelvas loco. No, el arte no hace mejor a la gente»

Se pregunta el artista: «¿Para qué nos sirve la emoción que nos provoca el arte, quizá para enfermarnos todavía más? Lo que te cura, lo que te sana, son la aspirina y la hemodiálisis. El arte, ni cura ni salva de nada. ¿La belleza? Es caprichosa, manipuladora». Ya, ya, será lo que sea, pero él la busca: «La busco, la persigo, pero porque tengo una especie de don maldito que a lo mejor lo que ha hecho ha sido joderme la vida. Claro que el arte, la poesía, la danza, la música... te pueden provocar un subidón. Incluso hay quien llega al orgasmo». Vaya por Dios. «Te pueden provocar una gran satisfacción», añade, «pero no más importante que la que te provoca un delicioso chocolate con churros. Un chocolate con churros, o un tomate, te alimentan, pero escuchar a Mahler a lo mejor lo que puede conseguir es que te vuelvas loco. No, el arte no hace mejor a la gente».

«Mejor habría vivido siendo más dócil, más conformista, menos exigente conmigo mismo»

Hedonista

También rechaza Severo Almansa la inspiración: «¿Qué cojones es eso de la inspiración? La inspiración es mentira. Si no hay técnica, profesionalidad y talento no hay inspiración que valga. Yo, cuando doy una conferencia no necesito papeles. Me pongo a hablar y ya está, a tomar por culo. Y tampoco me levanto a las cuatro de la mañana porque se me ha ocurrido una idea cojonuda; yo, a las cuatro de la mañana estoy durmiendo». A él, lo que le gustaría es «no ser tan apasionado. Mejor habría vivido siendo más dócil, más conformista, menos exigente conmigo mismo; incluso me hubiese gustado poder convivir sin problemas con tanto mal gusto y tantos mediocres».