Las piezas rescatadas del MAM

La guía Teresa María Fernández, frente a las vitrinas del almacén visitable./Nacho García / AGM
La guía Teresa María Fernández, frente a las vitrinas del almacén visitable. / Nacho García / AGM

El almacén visitable del Museo Arqueológico de Murcia, en funcionamiento desde mayo, propone nuevas rutas guiadas para conocer sus fondos

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

Apenas una treintena de vitrinas iluminadas con luz blanca contienen el equivalente a una cuarta parte de las piezas que componen la exposición permanente del Museo Arqueológico de Murcia (MAM). Se sitúan en la primera planta del edificio, al margen del recorrido habitual que cada día realizan los visitantes, y en ellas se da cobijo a vasijas, cuencos, tinajas y todo tipo de utensilios domésticos, entre otros objetos de valor arqueológico, pertenecientes a distintas épocas de la Historia de la Región. Están dispuestos de modo que su contemplación sea accesible, y figuran acompañados por sus correspondientes cartelas, en las que se detallan el tipo de pieza, su época y su procedencia.

El llamado almacén visitable del MAM, en funcionamiento desde el pasado mes de mayo, es un largo y estrecho pasillo a cuyos lados crecen dos hileras de armarios. En ellos se expone una gran cantidad de piezas, la mayor parte de ellas, cerámicas, que hasta su puesta en marcha habían permanecido ocultas al público.

Qué
Visitas guiadas al almacén del Museo Arqueológico de Murcia (MAM). Para grupos reducidos de 15 personas.
Cuándo
Todos los jueves, a las 18.30 horas, y los sábados, a las 11.30 horas. Se pueden solicitar visitas para grupos completos en otro horario y día si el museo tiene disponibilidad de guías para realizar la actividad.
Reservas
En el teléfono 968 23 46 02 (en el horario del museo; de martes a viernes, de 10 a 14 y de 17 a 20 horas; sábados, de 11 a 14 y de 17 a 20 horas; y domingos y festivos, de 11 a 14 horas).

Al Museo Arqueológico de Murcia están adscritas en torno a 12.100 piezas fielmente inventariadas. A ellas se suman 11.000 cajas en las que, estima Luis E. De Miquel, director del MAM, pueden contabilizarse, aún por catalogar, en torno a cinco millones de piezas, muchas de ellas fragmentos que, si bien carecen de aliciente expositivo por su escaso tamaño, sí poseen interés científico. La exposición permanente del museo solo comprende unas 2.500 piezas, «la punta del iceberg», describe De Miquel, de todos los fondos del centro. Ese escaso porcentaje, apenas el 20% de todo el material catalogado, es el principal motivo de la apertura al público del almacén visitable: una pequeña estancia que añade al catálogo de objetos en exposición otras 600 piezas, y que prevé añadir en los próximos meses 3.000 más.

Cerámica de barniz negro de época ibérica.
Cerámica de barniz negro de época ibérica. / N. García / AGM

El espacio prevé incorporar 3.000 piezas más que estarán a disposición de alumnos e investigadores

La muestra del valioso ajuar de La Almoloya y la 'vitrina 0' son los próximos proyectos del centro

Los armarios en los que se da cobijo a este nuevo material, rescatado de la 'trastienda' del museo, se componen de una zona de vitrina, ya ocupada con todo tipo de cerámicas, y otra organizada en cajoneras, aún vacía. En ella está previsto que se acomoden las 3.000 piezas que completarán el almacén visitable. Estas últimas no estarán accesibles al público, al ser fragmentos muy pequeños, pero sí a estudiantes y a investigadores.

La puesta en marcha de este proyecto, en el que el museo ha trabajado -y sigue haciéndolo- más de un año, cuenta De Miquel, engloba varios objetivos. El primero de ellos es la exposición de más material. «Los museos -recuerda De Miquel- ya no son únicamente contenedores de piezas como ocurría hace años», ahora, añade, «siguen un discurso expositivo en el que la pieza se utiliza como un complemento para narrar la Historia», lo que ha reducido el número de objetos en exposición de forma «considerable». Como ejemplo, señala De Miquel las 10.000 piezas que componían la muestra del antiguo Museo Arqueológico Provincial, rebajadas en el actual museo a solo 2.500: aquellas más completas y que mejor representan el momento histórico que se quiere explicar, precisa el responsable del MAM.

1. Cerámica doméstica del periodo islámico localizada en excavaciones en Murcia y Lorca. | 2. Recipiente argárico. | 3. Alcuza (vasija para guardar aceite) de cerámica moderna. / N. García / AGM

La apertura del almacén a estudiantes e investigadores es otro de los objetivos de este espacio. Situado junto a un pequeño laboratorio, en él está previsto que se celebren cursos y talleres en colaboración con la Universidad de Murcia, en los que los alumnos puedan, incluso, manipular las piezas. El espacio es también un lugar para la experimentación, y en él el museo prueba nuevas técnicas de exposición y conservación de piezas ante, por ejemplo, posibles movimientos sísmicos, a través de un sistema de imanes.

Un paseo por la Historia

Desde su apertura el pasado mes de mayo, con motivo de la celebración del Día y la Noche de los Museos, el nuevo almacén del MAM ha recibido la visita de numerosos grupos. La respuesta del público, asegura De Miquel, ha sido «muy buena», y de hecho, a lo largo del verano, se han celebrado dos sesiones de visitas guiadas por semana. El museo no cuenta todavía con la cifra total de participantes, pero la «buena acogida» y el «interés» que ha despertado la actividad han animado a sus responsables a continuar con el programa de visitas, que este otoño se podrá realizar los jueves por la tarde (18.30 horas) y los sábados por la mañana (11.30 horas).

1. Detalle de la boca de un ánfora sellada con cenizas, procedente de la Loma de Herrerías (Mazarrón). | 2. Jarra de cerámica hallada en la necrópolis de Algezares. | 3. Florero de loza elaborado en la fábrica La Amistad de Cartagena (s.XIX). / N. García / AGM

El recorrido es un paseo por el pasado de la Región, desde la Prehistoria hasta el siglo XIX. La primeras vitrinas del almacén dan cuenta de la etapa más antigua. En ellas reposan, sobre todo, vasijas y recipientes domésticos destinados a conservar alimentos. Están fabricadas a mano y en cerámica sin pintar. También hay molinos, grandes ollas de cocina y una quesera. Todos pertenecientes a distintos periodos de la Prehistoria, afirma la guía Teresa María Fernández. Ella es una de las encargadas de adentrar al público por este espacio, convertido en una sala más del museo, y en la que también descansan un amplio número de piezas de origen ibérico. En este caso, se trata de cerámicas elaboradas con torno. Algunas aparecen pintadas y con una forma más cuidada. Proceden de distintos yacimientos de la Región, como el Castillejo de Los Baños, en Fortuna; y Los Molinicos, en Moratalla, de donde se extrajeron dos grandes toneletes para transportar líquidos, entre otras excavaciones. De este periodo se exponen también varios ungüentarios, empleados para conservar perfumes y aceites, señala Fernández, así como pesas de telar o 'pondus' -en el almacén se puede contemplar, en concreto, una perfectamente conservada-, tinajas y sartenes localizadas en el yacimiento Cabecico del Tesoro, en el Verdolay, en Murcia.

La visita propuesta por el MAM conduce al público por el periodo romano en apenas un par de pasos más. Frente al visitante se descubren ahora varios fragmentos arquitectónicos, mosaicos, un esportón de madera y esparto empleado, explica Fernández, en la minería; lucernas, exvotos, ánforas...

1. Exvotos de terracota, de época romana. | 2. Campana de cerámica bajomedieval cristiana. | 3. Ataifores de época islámica. / N. García / AGM

El salto al periodo islámico expone al visitante, por su parte, capiteles, ataifores (platos y fuentes decoradas), candiles y varias piletas de abluciones. A ellos se suman, de época medieval cristiana, morteros, jarras de aceite, escudillas, y hasta una campana. El recorrido finaliza en los siglos XVII, XVIII y XIX con la exposición de piezas de loza procedentes de Hellín y de la fábrica de La Amistad de Cartagena. Se trata de fuentes, vajillas y otros enseres decorados que el visitante solo puede contemplar si se adentra en el almacén visitable, debido a que la exposición permanente del museo llega solamente hasta la época tardorromana.

Las últimas dos vitrinas están dedicadas a las piezas de decomiso que llegan al museo y a las colecciones que particulares han ido cediendo al MAM. La idea, apunta De Miquel, es que todas las piezas puedan ir rotando, de modo que el almacén muestre nuevo material cada cierto tiempo. Este es uno de los proyectos en los que trabaja el museo, que tiene previsto poner en marcha este otoño la llamada 'vitrina 0', que acogerá material procedente de las últimas excavaciones realizadas en la Región, así como la exposición del valioso ajuar principesco localizado en una tumba de La Almoloya, en Pliego, que por primera vez se expondrá ante el público murciano.

1. Toneletes para transportar líquidos realizados en cerámica. De época ibérica. | 2. Fragmento de un fuste romano decorado. | 3. Vaso carenado de periodo argárico. / N. García / AGM

 

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