Joaquín Achúcarro: «Hay que hacer ver la música clásica como algo natural, no como algo esotérico»

Joaquín Achúcarro, ayer, en un ensayo en Murcia. / MARTÍNEZ BUESO
Joaquín Achúcarro, ayer, en un ensayo en Murcia. / MARTÍNEZ BUESO

El veterano bilbaíno de 86 años, Premio Nacional de la Música, ofrece hoy su magisterio con la OSRM en Cartagena y mañana en Murcia

JAM ALBARRACÍN MURCIA

Es una de las grandes leyendas vivas de la música clásica de nuestro país, manteniendo su feliz idilio con el piano a sus 86 años. Desde que en 1959 se hiciera con el primer premio en el concurso internacional de Liverpool, el prestigio de Joaquín Achúcarro no ha hecho más que crecer, obteniendo galardones tales como el Premio Nacional de la Música (1992), la Medalla de Oro de las Bellas Artes (1993), la Gran Cruz del Mérito Civil (2003) o el nombramiento como Artista por la Paz de la Unesco (2000), por citar algunos de los más relevantes. Si tenemos en cuenta que su primer concierto lo ofreció en 1946, con solo 13 años de edad, siete ya suman las décadas por las que el profesor bilbaíno ha extendido su magisterio.

Achúcarro será el invitado especial en el concierto que esta noche en Cartagena (Auditorio El Batel, 20.30 horas, 12 euros -charla previa a las 19.45 horas-) y mañana viernes en Murcia (Auditorio Víctor Villegas, 20.00 horas, 13/11/8 euros) ofrecerá la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia bajo la dirección de su titular Virginia Martínez. Un concierto que contempla obras del danés Carl August Nielsen (1865-1931) -la obertura de 'Maskarade'-, del noruego Edvard Hagerup Grieg (1843-1907) -'Concierto para piano y orquesta'-, así como del austrohúngaro Bedrich Smetana (1824-1884), en este caso con una selección de su obra más renombrada, 'Mi patria'.

«La música es una de las cumbres del pensamiento; como el lenguaje, forma parte del ser humano»

-La música le ha dado mucho, pero usted ha correspondido. ¿Están en paz?

-Por lo pronto me ha dado de comer [ríe]. La música me ha dado tanto que no puedo imaginar mi vida sin ella. Yo he vivido de la música, he vivido con la música y sigo haciendo música y tocando el piano, lo que me hace disfrutar muchísimo.

-¿El piano es de algún modo la prolongación de sus manos?

-El piano es un instrumento que consta de 12.000 piezas diferentes. Y el piano es donde grandísimos compositores han dejado lo mejor de su espíritu componiendo obras eternas: las sonatas de Beethoven, los conciertos de Mozart, los nocturnos de Chopin... El piano ha sido parte de mi vida y lo sigue siendo.

-¿Cree que el público de a pie le sigue teniendo un respeto excesivo a la música clásica?

-Me temo que sí y es algo que habría que intentar evitar. Quizá porque piensan que es una cosa demasiado esóterica, que no hay quien la entienda, o que es una cosa tan aburrida que no merece la pena. Hay que hacer ver la música clásica como algo natural, no como algo esotérico.

-¿Lo ve factible?

-Mire, hace cosa de un mes y poco, en el Auditorio Euskalduna de Bilbao, hicieron una especie de experimento, una sesión para chicos de 10 a 20 años, algunos acompañados por sus padres, y yo me encontré ante un público al que tenía que convencer de que la música clásica es una cosa que merece la pena, porque es algo que proporciona un gran placer y que ha sido una de las grandes cumbres del pensamiento humano. Quiero decir, no es que la música esté fuera del hombre, la música y el lenguaje se iniciaron al mismo tiempo en el desarrollo del homo sapiens. Se han encontrado en las cuevas de Altamira unos huesos con agujeros, lo cual quiere decir que hace muchísimos miles de años ya había esa especie de pequeña flauta. Es decir, la música forma parte del ser humano, igual que el lenguaje: es una forma de comunicación.

-Lo cierto es que la demanda de música, ya sea clásica o popular, es cada vez mayor. Que cada vez la música es más importante en la vida de más gente.

-Así es, sobre todo ahora que tiene todos los medios de difusión. Con la tecnología todo ha cambiado muchísimo en los últimos años y no nos damos cuenta del cambio gigantesco social que estamos viviendo. Hubo tiempos en los que no existía ni el gramófono ni la radio, entonces el que quería oír música tenía que aprender a tocarla. Estoy hablando de finales del siglo XIX, no hace tanto.

-¿Qué tiene la música que no tengan otras artes?

-Que se desarrolla en el tiempo. El sonido produce una reacción física en quien lo escucha y eso provoca unas emociones muy especiales. Es una relación directa.

-De todos los galardones obtenidos, ¿alguno que le hiciera una ilusión especial?

-Todos los he recibido con gran ilusión. Pero que en Bilbao haya siete hijos predilectos y que uno de ellos sea yo es especialmente ilusionante. No es verdad que los de Bilbao nazcamos donde queramos, pero algunos intentamos tocar el piano lo mejor que podemos.

-¿Sigue impartiendo clases en la Universidad Metodista de Dallas?

-Sí, claro. Los viajes los llevo lo mejor que puedo, tiene algo que ver con el deporte, intento cuidarme.

-Si tuviera que elegir a los tres compositores más grandes de la historia, ¿con cuáles se quedaría?

-Afortunadamente, no tengo que elegir. Pero igual que cuando se pregunta por los más grandes científicos de la humanidad uno sería Einstein, pues en este caso uno sería Beethoven, otro sería Mozart y otro Bach. Y luego ya hay una larguísima lista.