'Indie', flamenco y un toque jamaicano

Viva Suecia fue el plato fuerte del B-Side./Guillermo Carrión / AGM
Viva Suecia fue el plato fuerte del B-Side. / Guillermo Carrión / AGM

El festival B-Side celebra su edición más ecléctica, en la que Viva Suecia firmó los mejores momentos y en la que también destacaron la puesta en escena de Fuel Fandango, el reggae electrónico de Iseo & Dodosound y el talento de Alice Wonder

Miguel Ángel Muñoz
MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ

El cielo se portó bien con el B-Side. Después de una accidentada edición de 2018 en la que la lluvia hizo acto de presencia y obligó a anular los conciertos programados para mediodía y a que los asistentes al festival acudieran con el chubasquero puesto, la cita con el 'indie' de Molina de Segura se celebró esta vez con total normalidad, dejando momentos musicales notables y muy buen ambiente, aunque manteniendo la línea descendente de público del año pasado. Lo único malo, que hubo que esperar hasta casi las tres de la madrugada de este domingo para disfrutar del mejor concierto. Viva Suecia se subió con esa nocturnidad al escenario debido a que tocaba previamente por la tarde en Madrid, en el Dcode, y al retraso acumulado en el resto de conciertos.

La banda murciana, pese a que solo pudo realizar la prueba de sonido unos minutos antes de su actuación, no defraudó, con las canciones ya convertidas en himnos de sus dos primeros álbumes –'La fuerza mayor' y, sobre todo, 'Otros principios fundamentales'–, y los dos adelantos que por ahora se conocen de 'El Milagro, su esperado tercer álbum, 'Lo que te mereces' y 'Algunos tenemos fe', un tema recién sacado del horno, pero que por cómo lo cantaba el público parecía ya un clásico. «¿Está guay, no? Que algunos no digan que somos unos tristes», bromeó Rafa Val sobre la nueva canción.

Además, aprovechó una de las pausas entre canciones para presentar a Jesús Cobarro, del grupo murciano Noise Box, quien ejerce de guitarrista mientras él se recupera de la fractura de uno de sus dedos de la mano izquierda y todavía se acostumbra a solo cantar sobre el escenario –aunque es solo cuestión de una semana o dos más, porque ya se atrevió a coger la guitarra–, así como a Rodrigo Cominero, de Rufus T. Firefly, a los teclados y guitarra acústica/eléctrica, un elemento extra más que interesante a la música de Viva Suecia y que cobrará mayor importancia con las nuevas canciones.

El otro cabeza de cartel, ciertamente sorprendente, era Fuel Fandango, convertidos ya en habituales del festival. El dúo formado por Nita y Alejandro Acosta celebraba una década de trayectoria musical y lo hizo ofreciendo una gran puesta en escena, con un juego de luces espectacular, y una mayor presencia de la electrónica si cabe que en sus anteriores visitas, aunque sin dejar de lado ese toque flamenco y de funk que tanto les caracteriza. El concierto era el último de su gira de aniversario, en la que han contado con dos baterías en directo, lo que siempre es de agradecer y que lució especialmente en canciones como 'New life' y 'Salvaje' –con su «como caballos en la niebla, salvaje soy» de la letra, que de tanto repetirse no se olvida–, que sirvió para cerrar el concierto por todo lo alto.

Un incentivo más

Uno de los principales incentivos de esta edición era ver a Alice Wonder, que ya dejó muy buenas sensaciones en su concierto en la ciudad de Murcia el pasado mes de marzo. La madrileña, de apenas 20 años, posee un talento y una voz que conquista desde la primera canción. Saltó a la fama en las redes sociales gracias a sus versiones de Nirvana, Michael Jackson, Nina Simone, The Beatles, Justin Bieber, Rihanna, Britney Spears, Beyoncé…, y en su primer trabajo discográfico, 'Firekid', mezcla de forma sublime soul, folk, trip hop y rock 'indie' nostálgico de los noventa. Aunque estuvo acompañada de su banda, cuando más emocionó fue al cantar 'Bajo la piel' ella sola con el piano. Durante su actuación reveló que su abuela es murciana, por lo que ya se puede incluir en la cada vez más extensa lista de artistas y grupos de la escena musical de la Región.

También resultaba interesante la apuesta del festival por el dúo navarro Iseo & Dodosound que, acompañados por The Mousehunters, una banda de instrumentos de viento (trompeta, saxo tenor, saxo barítono y flauta), añadió ese toque heterogéneo y de riqueza musical al cartel que quizás se ha echado de menos en anteriores ediciones, centradas casi exclusivamente en el 'indie'. Sus canciones, con aroma a Jamaica, mezclan reggae, electrónica, trip hop y R&B, lo que se agradece en este tipo de eventos para descansar de las propuestas más estandarizadas, como es el caso de Shinova.

Viejos conocidos

El grupo vizcaíno, un viejo conocido del B-Side, parece haber encontrado ya su propia personalidad, siguiendo la estela de Izal, Second y Lori Meyers. Nadie duda del carisma y la gran voz de su líder, Gabriel de la Rosa, y aunque habrá fans que prefieran las canciones de sus inicios, más cercanas al hard rock e incluso al heavy metal, el éxito les ha llegado con el cambio de rumbo musical, lo que les ha valido el billete para estar en el cartel de todos los festivales independientes. Su concierto pecó de ser a veces demasiado plano, pero con un sonido realmente bueno.

La banda valenciana Los Invaders fue la encargada de abrir el festival y cumplir con la difícil tarea de romper el hielo, aunque con sus poderosas guitarras, melodías pop y electrónica omnipresente, con guiños a Franz Ferdinand –es fácil acertar qué canción– y Daft Punk incluidos, bien que lo consiguió. Una pena que el recinto todavía estuviera prácticamente vacío durante su concierto. Los irlandeses Le Boom, únicos representantes internacionales –qué lejos quedan los tiempos de Echo & the Bunnymen, Happy Mondays, The Charlatans, Ash, The Ting Tings y Ocean Colour Scene–, pusieron el punto final con su electrónica en la que no todo es de cartón y pulsar el 'play', sino que utilizan instrumentos en vivo como percusión y guitarra.

Con ellos finalizó la XV edición de un festival que este año, con Wild Punk al frente de la producción tras su anterior aventura en 2017, apostó por una mayor heterogeneidad de estilos, a falta de algún nombre potente más del panorama 'indie' nacional con mayor poder de convocatoria. Aunque visto que Vetusta Morla, Los Planetas, Love of Lesbian, Lori Meyers y León Benavente ya han pasado por tierras molinenses y que se repiten en todos los sitios, quizás era el momento de un soplo de aire fresco. A ver con qué nos sorprenden el año que viene.