Juan de la Rubia: «Somos camaleónicos, y es de lo más bonito de la profesión»

El organista castellonense Juan de la Rubia. / Marc Campa
El organista castellonense Juan de la Rubia. / Marc Campa

El organista, titular de la Sagrada Familia de Barcelona, ofrece mañana un concierto en la iglesia del Carmen dentro de Murcia Tres Culturas

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

Cree Juan de la Rubia (Vall de Uxó, Castellón, 1982) que el nuevo órgano de la iglesia del Carmen de Murcia, inaugurado recientemente, es una importante pieza para el patrimonio regional, un «bien fantástico», describe, que ha pasado a formar parte del conjunto cultural de la ciudad; un órgano, añade el organista, titular de la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona y profesor en la Escuela Superior de Música de Cataluña (Esmuc), «muy esperado» por sus posibilidades tímbricas, y «bellísimo»: «Está construido a partir de la combinación de varios estilos». Ocupa todo el coro del templo murciano.

Miembro de la Real Academia Catalana de Bellas Artes San Jorge e intérprete destacado de la música para órgano, De la Rubia ofrece mañana -20.30 horas- un concierto en El Carmen. Su actuación, organizada por el Ayuntamiento de Murcia y la Asociación Merklin de Amigos del Órgano de la Región (Amaorm), se incluye dentro de la programación del Festival Murcia Tres Culturas y es gratuita hasta completar aforo.

Conviene saber

Qué
Concierto de órgano a cargo de Juan de la Rubia. XX Festival Murcia Tres Culturas.
Dónde y cuándo
El jueves 16, a las 20.30 horas, en la iglesia del Carmen. Murcia. Entrada libre.

«La música, más allá del tópico de lenguaje universal, es un vehículo de expresión de emociones. No es un lenguaje concreto, sino artístico, y dentro de estos, de los más bellos», afirma De la Rubia sobre el papel que desempeña la música en la unión de culturas y tradiciones, ejes en los que se asienta desde hace veinte años -el festival cumple dos décadas de ediciones- Murcia Tres Culturas. «La música es capaz de expresar todas las emociones posibles», y la que proviene del órgano, añade, es «de las más antiguas y con mayor trayectoria». No solo se centra en composiciones de los siglos XV o XVI, sino que es mucho más amplia, asegura el intérprete, quien para su concierto de mañana ha preparado piezas de Pedro de Araújo, Mendelssohn y Bach, este último considerado «el padre de la música para órgano» por la cantidad de composiciones que legó a este instrumento.

Interpretará obras de Bach y Mendelssohn, entre otros autores, e improvisará el cierre

En concreto, sonarán las obras 'Batalla de Sexto tono', de Araújo; 'Toccata y fuga en fa mayor, BWV 540' y 'Schmücke dich, o liebe Seele, BWV 654 Nº 4 de los Corales de Leipzig', de Bach; 'Allegro con brio', 'Andante religioso', 'Allegretto' y 'Allegro maestoso e vivace', de la 'Organ sonata n. 4 in B-flat major' de Mendelssonhn; y 'Allegro cantabile' y 'Toccata (Allegro)', de la 'Sinfonía Nº 5 en fa menor para órgano' de C. M. Widor. De la Rubia cerrará su actuación con unos minutos de improvisación, una práctica que «en general asociamos al jazz pero que en música clásica se daba mucho». Sobre todo, dice, en música para órgano, tradicionalmente vinculada a la ceremonia litúrgica, donde el organista debe adaptar su repertorio al desarrollo del acto religioso.

Cuenta Juan de la Rubia, en Colombia hasta hoy -en el país sudamericano ha realizado una pequeña gira de tres conciertos con el apoyo de Acción Cultural Española (AC/E) que le ha llevado a las ciudades de Cali, Medellín y Bogotá-, que la improvisación «es una faceta de los organistas que no está desarrollada», y que ofrece una interpretación «curiosa» y «diferente».

«Cada órgano es completamente distinto; el del Carmen era muy esperado»

Un concierto de órgano, compara, produce «un triángulo amoroso entre la música, el intérprete y el instrumento». «Cada órgano es completamente distinto, es muy difícil encontrar dos órganos iguales, por eso los organistas queremos saber cómo son antes de actuar, pero también el espacio influye. Casi añadiría que es el cuarto elemento. Tienes que adaptarte a él, a su sonoridad; los organistas somos camaleónicos, y esto es una de las cosas más bonitas de la profesión».

En «lugares privilegiados»

El hecho de que la gran mayoría de órganos estén ubicados en templos de culto es, además, una singularidad extra en este tipo de música ya que, reconoce De la Rubia, «nos permite tocar en lugares privilegiados, y en horarios en los que no están abiertos al público»: «Recuerdo una experiencia maravillosa en la catedral de Colonia, en la que pasé solo toda una noche preparando un repertorio», señala el intérprete, quien también ha actuado en el Auditorio Nacional de Música, en Madrid; el Palau de la Música Catalana, en Barcelona; el Konzerthaus, de Berlín; el Teatro Mariinsky, en San Petersburgo; y las catedrales de Westminster de Londres y Saint Sulpice de París.

En Murcia, De la Rubia ya estuvo hace un par de años también invitado por Amaorm, entonces con motivo de la inauguración del órgano de la iglesia de San Miguel, construido en el mismo taller del que procede el del templo del Carmen bajo la dirección del maestro organero Frédéric Desmottes.

En la Región son varios los instrumentos de este tipo que se han recuperado o incorporado al patrimonio cultural. La razón, apunta De la Rubia, es la «necesidad» de recuperar esta música tanto a nivel académico como litúrgico, así como la necesidad de los intérpretes de tocar estos instrumentos, «muchos de los cuales se perdieron durante la Guerra Civil».

El órgano de la Iglesia del Carmen se mandó construir como parte de las acciones de rehabilitación y mejora del templo. Se instaló a finales del pasado año y se inauguró oficialmente hace poco más de un mes. Consta de 2.500 tubos y 40 registros; tres teclados con 56 notas y pedal con 30 notas. Por su parte, Juan de la Rubia ha publicado ocho discos como solista, uno de ellos dedicado a Bach y distinguido con el galardón 'Melómano de Oro', otorgado por la crítica especializada.