Espeluznante cogida de Rafaelillo en Sanfermines

La cuadrilla de Rafaelillo retira al torero murciano tras ser cogido en Sanfermines./Reuters
La cuadrilla de Rafaelillo retira al torero murciano tras ser cogido en Sanfermines. / Reuters

El murciano sufrió una «cornada envainada» en el hemitórax izquierdo y, tras ser operado de urgencia en la plaza, tuvo que ser trasladado al Complejo Hospitalario de Navarra con pronóstico grave

FRANCISCO OJADOS

La última tarde de los Sanfermines de Pamplona, en la que se lidiaba la corrida de la mítica ganadería de Miura, se vio marcada por la grave cogida que el cuarto de la tarde propinó al diestro murciano Rafael Rubio 'Rafaelillo'.

Al inicio de la faena de muleta, que Rafael inició de rodillas en terrenos de tablas, el toro prendió al diestro con su pitón izquierdo lanzándolo violentamente contra la barrera, donde impacto con un fuerte golpe el diestro, que luego sufrió la embestida del astado que lo volvió a empotrar de forma dramática contra la madera. Cuando pudo ponerse en pie, los gritos de dolor eran evidentes.

Rafaelillo fue trasladado a la enfermería, donde los doctores decidieron intervenir de urgencia al observar que el murciano tenía una costilla rota por dos partes y una de ellas se encontraba suelta. Esta circunstancia podía acarrear complicaciones y los médicos decidieron operar de inmediato. Tras la intervención, el diestro fue trasladado al Complejo Hospitalario de Navarra con pronóstico grave.

Según el parte médico, Rafaelillo sufrió una «cornada envainada» en el hemitórax izquierdo y tiene varias fracturas en las costillas. En la enfermería de la plaza se le realizó una toracotomía exploradora, se le repararon las estructuras lesionadas y se le colocó un tubo de tórax.

Ficha

Plaza de toros de Pamplona.
Última corrida de la Feria del Toro de las fiestas de San Fermín.
Rafaelillo.
Nazareno y oro, ovación con saludos y cogido
Octavio Chacón.
Blanco y plata, silencio con aviso y silencio.
Juan Leal.
Grana y oro, vuelta al ruedo tras aviso y silencio.

Antes de este accidente saltó a la arena un toro mastodóntico, que el público esperaba con expectación por haberse convertido en el protagonista del encierro de la mañana, al propinar tres cornadas y mandar al hospital a tres corredores. El colorado, de nombre 'Rabanero', marcado con el número 47, fue alto de cruz, superando en talla a Rafaelillo.

El murciano fue todo entrega, derrochó oficio y tiró de experiencia para resolver la difícil papeleta de enfrentarse a una res descomunal. Prueba de ello fue la larga de rodillas con la que saludó al de Miura, que ya en ese primer lance se volvió sagaz, buscando al diestro. Luego solventó a la verónica un recibo más que digno. En la muleta parecía imposible que el murciano consiguiera ligar muletazos seguidos, pues el cornúpeta, por alzada y distancia de pitón a pitón parecía no caber en la muleta. En alguna ocasión consiguió el Miura hacer hilo y poner en riesgo al vivaz diestro, que consiguió meter en la pañosa al astado e incluso se permitió el lujo de cerrar su trasteo con un desplante agarrando al toro por el pitón. Tuvo habilidad para meter la mano y dejar una estocada entera al segundo intento, muestra del oficio de un Rafaelillo heroico que dio sobradamente la cara y que recibió una gran ovación recogida desde el tercio.

El diestro Rafaelillo en su faena con la muleta durante la última corrida de la Feria del Toro de Sanfermín.
El diestro Rafaelillo en su faena con la muleta durante la última corrida de la Feria del Toro de Sanfermín. / EFE

Con dos largas cambiadas de rodillas recibió el murciano al cuarto, toro cárdeno que echó el freno en las verónicas de un Rafaelillo que abrochó el saludo con una garbosa revolera. El inicio de faena de muleta pudo ser de tragedia irreparable. Citó de rodillas el murciano junto a la barrera y en la primera embestida empaló el Miura con el pitón izquierdo a Rafaelillo lanzándolo contra las tablas de forma espeluznante. El sonido del golpe del menudo torero contra la madera y la forma de buscar en el suelo al diestro del avieso Miura, que volvió a empotrar al diestro contra la barrera, hizo que a más de uno se le atragantara la merienda. San Fermín echó su capote y Rafaelillo, que no pudo tener peor suerte con su lote, fue trasladado a la enfermería con la cara desencajada. Despenó al astado Octavio Chacón.

Marcó el festejo esa cogida de Rafaelillo. Respecto a lo demás que sucedió en el ruedo, Octavio Chacón lidió un segundo que se dejó torear en los primeros compases de faena, pero que se fue desentendiendo de las telas hasta rajarse al final de trasteo. Se corrió turno y el segundo de su lote hizo de último del festejo y de la feria. Estuvo tesonero Chacón, y con temple consiguió meritorias tandas con la zurda. Mal con la espada se le escapó un posible trofeo.

Mucha disposición puso Juan Leal, que se fue a la puerta de chiqueros a recibir al tercero. Este fue buen toro, pese a dar en la báscula 600 kilos. Alboreó el torero francés la larga de rodillas en el tercio y protagonizó un quite por saltilleras que tuvo garra. Sobresalió en banderillas Marco Leal, que saludó en el segundo tercio. Brindó al público y con un pase cambiado por la espalda y una tanda en redondo rodillas en tierra. Tuvo nobleza y recorrido el burel y la faena de Leal compendió fases templadas y otras más aceleradas. Mató de una estocada muy caída, y su premio quedó en la vuelta al ruedo. Con el parado quinto no pudo lucir.