«Sentía obsesión por las obras femeninas que creó Campillo»

Clemente García, en el salón de su casa, junto a su libro 'La mujer en la escultura de Antonio Campillo'. / Nacho García / AGM
Clemente García, en el salón de su casa, junto a su libro 'La mujer en la escultura de Antonio Campillo'. / Nacho García / AGM

Clemente García presenta el miércoles su libro 'La mujer en la escultura de Antonio Campillo'

PEDRO SOLER Murcia

«Que haya escrito este libro obedece, exclusivamente, a una especie de obsesión que yo sentía desde un principio por las obras femeninas, por esas mujeres que creó Antonio Campillo. Fue una obsesión provocada por vosotros. Y, cuando hablo de vosotros, me refiero a los críticos, a los analistas o a los comentaristas, que han escrito tanto y tan bien sobre esta y otras temáticas del escultor». Lo afirma Clemente García, autor de 'La mujer en la escultura de Antonio Campillo', libro que ha dedicado a su esposa Paquita, y que ha sido editado por el Ayuntamiento de Murcia. Será presentado el miércoles, en la Fundación Caja Mediterráneo de Murcia, a las 19.30 horas. Participarán, junto al autor, el alcalde de la capital, José Ballesta; la poetisa María Teresa Cervantes y Juan Pérez Ferra, legatario del escultor.

Clemente García, también presidente de la Fundación Antonio Campillo, reconoce que encontró obstáculos. «El principal era que se ha escrito tanto y tan bien sobre Campillo, que me parecía muy difícil salvar la barrera de la literatura y de los conocimientos de los especialistas en arte, que se ocuparon de nuestro escultor. Otro obstáculo fue pensar que no se ve una perspectiva general de la figura de Campillo, aunque, por ejemplo, los escritos que tenía Paco Alemán eran de un sentimiento y de una profundidad importante. Podemos también hablar de Antonio Parra, Salvador Jiménez, José Hierro, García Osuna, el poemario de María Teresa Cervantes... Todo esto me hizo pensar en que lo que había que hacer, a base de investigación simple, como la que yo puedo realizar porque no conozco los entresijos del artista, es dar una perspectiva de la figura integral de Antonio Campillo a través de los juicios críticos y de sus propias confesiones. Creo que estaremos de acuerdo en opinar que Antonio es uno de los escultores y artistas, en general, que tiene más rica bibliografía que ningún otro. Diría que es el que más tiene, a lo largo del siglo XX, en la Región de Murcia».

TOME NOTA

Qué
Presentación de 'La mujer en la escultura de Antonio Campillo'.
Dónde y cuándo
Fundación Caja Mediterráneo. Murcia. Miércoles 27, a las 19.30 horas.
Participan
José Ballesta, Clemente García, María Teresa Cervantes y Juan Pérez Ferra.

Aunque es presidente de la fundación que lleva el nombre del escultor, afirma que nunca «he pretendido hablar bien de él, sino quedarme con sus rasgos característicos, como persona, como artista, como humanista, como personaje que ha pasado por diferentes etapas en su vida, y con diversas influencias de estilos y maneras». Recuerda Clemente García las estancias de Campillo en Madrid, Córdoba y Alemania, sus viajes a Italia... «De todo esto, me he quedado con el poso, como diría el propio escultor. Yo creo que Antonio, como he podido apreciar en todas las valoraciones que se le han hecho, ha estado presidido, primero, por la autenticidad; segundo, por la lealtad a sí mismo; tercero, por su condición de humanista; y, por último, que en él, además de un gran escultor, también he encontrado algo de sociólogo». ¿Por qué? «Porque él no sabía reflejar en sus esculturas nada más que lo que veía. Y esto lo hace un observador, en función, no ya de sus conocimientos de sociología, sino porque era un hombre de la calle, que observaba desde el propio observatorio que se había montado. ¿Encontró así sus mujeres gordas o estilizadas? «Sus mujeres no son gordas, sino que, como decía, son las que veía en la calle. Él no había buscado modelos para hacer sus esculturas femeninas. Las hacía a través del conocimiento de sus amigas, mujeres con la que él se encontraba en la playa o en la huerta. Y lo mismo ha ocurrido con los niños o con su versión de la escultura religiosa».

«Me ha costado mucho [escribir el libro] porque creo que he sacado de donde no había» Sobre la obra

«Campillo debe ser objeto de atención por parte de las instituciones y de la Fundación» Sobre el artista

«En el futuro edificio de la vieja prisión tendría que montarse una sala con la obra de estos artistas» Sobre los escultores de la Región

Las pretensiones de Clemente García con este libro han sido «buscar un poco el alma del artista. Está escrito con el corazón y pensando en Antonio Campillo, porque creo que era un poco como lo habéis definido vosotros y un mucho como era él mismo, capaz de hacer confesiones muy distintas sobre su catolicismo o sobre una religiosidad más en tono profano». Destaca que, «entre los temas más interesantes, se encuentran los dibujos, un aspecto un poco ignorado del escultor pero que son de una gran riqueza. Oí decir al maestro, como le llama siempre Juan Pérez Ferra, que el escultor que no sepa dibujo, no haría una buena escultura en su vida. Esto denota una gran sensibilidad, y una jerarquización de los temas, de las fases por las que tiene que pasar el diseño».

Y un descubrimiento muy atractivo y singular ha sido «algo sobre lo que no se ha escrito nada y que me gustaría que se recuperase. Se trata de la relación de la literatura con el pensamiento artístico de Antonio Campillo. En sus reflejos de la mujer, por ejemplo, hay temas de García Lorca, que tienen una coincidencia, incluso en la denominación de algunas de las esculturas; y de Vicente Medina, porque Campillo hizo obras que pueden relacionarse muy bien con el poema 'Cansera'; o de Lope de Vega, con 'La Dorotea'... Creo que es un tema que está por descubrir. Y otra cosa, que alguna vez contó Campillo, en la que nadie ha incidido: para hacer 'El Quijote' tuvo que leer la obra de Cervantes dos veces. ¿Por qué? Porque no estaba convencido del recuerdo que le había quedado, para empezar a modelar la pieza, tras la primera lectura».

«Perseverante»

Reconoce Clemente García que ha hallado otros descubrimientos, «en el aspecto puramente personal, porque era un hombre que no se ha dejado influir por el cambio de la circunstancias de su vida, ya que ha sido perseverante en su sentido de la familia, de su fe, de amistad, de ciudad y de huerta...; pero también, en que, como artista, pese a las influencias que haya podido tener de la escuela italiana o de lo que fuera, se ha mantenido inmutable en su concepción de la vida, impregnado de ese sentido de la realidad social que ha vivido en cada momento».

Volviendo al libro, afirma que escribirlo «me ha costado mucho, porque creo que he sacado de donde no había. Quien tenía un fondo documental y escultórico era Juan Pérez Ferra, y he podido contar con ese fondo. Por cuestiones personales, han pasado muchos días en los que no he podido dedicarme a lo que debía. Pienso que he escrito un libro que quizá no merezca esa denominación de libro una vez que se contemple, pero sí está hecho con devoción y que ha terminado por convertirse en mi homenaje a Antonio Campillo, pero también a la escultura murciana. Creo que, en el entorno de Murcia, Campillo es un personaje importante que debe ser objeto de atención por parte de las instituciones y de la Fundación, que nunca debe dejar, y estoy seguro que así se hará, de proyectar su obra».

La charla concluye con este deseo: «En el futuro edificio de la vieja prisión debería montarse una sala que recogiera, por lo menos, la obra de esos artistas que caracterizaron Murcia como espacio de escultores, como demuestra la exposición actual en la sala del Ayuntamiento de Murcia. Después de ellos, creo que no ha surgido ninguna escuela de escultura en la Región».

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