Pedro Pujante: «Yo, como dicen los ingleses, estoy feliz en mis zapatos»

Pedro Pujante (Murcia, 1976), en un parque de Alhama. / VICENTE VICÉNS / agm
Pedro Pujante (Murcia, 1976), en un parque de Alhama. / VICENTE VICÉNS / agm

El escritor viaja a una Praga imaginaria en 'Las suplantaciones', su tercera novela, que presenta en Alhama, Murcia y Cartagena

Manuel Madrid
MANUEL MADRID

El novelista Pedro Pujante (Murcia, 1976) afronta con energía la promoción de su nuevo libro, 'Las suplantaciones' (M.A.R. Editor, 2019), una historia que presentará el próximo miércoles 20 de marzo en el Museo de los Baños de Alhama de Murcia, donde vive y trabaja como maestro de inglés, con Alejandro Hermosilla como maestro de ceremonia; el 28 de marzo, en la librería Diego Marín, con Manuel Moyano; y el 29 de marzo, en La Montaña Mágica de Cartagena, acompañado de Diego Sánchez Aguilar. No escoge malos compañeros de viaje; a todos ellos los conoce bien: primero porque es un lector que goza, y, segundo, porque solo reseña lo que verdaderamente le gusta. En 'Las suplantaciones', calificada como una aventura paranormal, irónica y desquiciante, narra «la fantástica historia de George Simurg, un personaje anodino, más kakfiano que Gregor Samsa, acosado por recuerdos nebulosos, que un día recibe una peculiar carta para que acuda a Praga, sin sospechar que se está adentrando en una insólita aventura de la que no será capaz de salir indemne».

Pujante, autor de cuatro libros de relatos y tres novelas, vuelve a las librerías tras 'El absurdo fin de la realidad' y 'Los huéspedes', ambas publicadas en Ediciones Irreventes. En conversación con 'La Verdad', cuenta que le gustaría ver publicada en formato libro su tesis doctoral -puede consultarse 'online' en la plataforma Teseo-, 'La autoficción fantástica. El yo imaginario e irreal de César Aira y Mario Bellatin', dos escritores latinoamericanos, argentino y mexicano, respectivamente, que le encantaría que fueran mucho más leídos en España y con los que no contactó para la tesis, razona, «porque lo más interesante de ellos está en sus obras». Es curioso que, siendo 'Las suplantaciones' una obra inspirada en Praga, el narrador y crítico admite que no ha sido necesario el viaje físico a la misteriosa ciudad del río Moldava, «porque la mía es una Praga imaginaria».

«La escritura para mí es -sostiene Pujante- una especie de continuación de la lectura. Los escritores, por lo menos en mi caso, somos lectores frustrados, que hemos encontrado un tope en la lectura, e intentamos avanzar por otras vías más personales, como en este caso la escritura. Escribo los libros que me gustaría que existieran». Daría seis dedos, incluso un brazo, «por escribir como Shakespeare, como César Aira, como Enrique Vila-Matas, o como Kafka, pero no me gustaría llevar la vida ni de Vila-Matas ni de Kafka, seguramente». Asegura que vivir de la escritura exclusivamente hoy es complicado. «Uno de los que mejor escribe para mí en la Región, Manuel Moyano, o Javier Moreno, o Miguel Ángel Hernández, está cada uno trabajando en sus cosas, de modo que si ellos no viven de esto, en mi caso podría decir que casi me sale a pagar. O, como me decía Miguel Ángel, no nos da para comer, pero nos da para beber».

«A pesar de que hablo de la identidad o del poder de la ficción sobre la realidad, que parecen temas muy serios, siempre escribo en un tono irónico y sin solemnidad, me río de mí a través de los personajes»

La predisposición a reír domina la conversación, pese a que, por momentos, se endereza para colocarse en posición de orador responsable. «En 'Las suplantaciones' hay un juego referencial con Kafka y más con Gregor Samsa, el célebre protagonista de 'La metamorfosis'. La novela es como una especie de precuela imaginaria de 'La metamorfosis', y aunque está situada en el presente, podría situarse narrativamene como anterior a ella. Me pregunto qué sucedió antes de que hubiera esa transformación, y yo lo llevo a otro plano. No aparece Gregor Samsa, sino otro universo de personajes totalmente diferente, que nada tiene que ver con la ficción kafkiana, aunque sí hay un punto de referencia, un 'link', muy vago y muy breve. Yo me imagino un mundo con sectas subterráneas que tratan de desbaratar la realidad, una especie de metáfora de lo que hacemos los escritores con la ficción: intentar desbordar la realidad con ficciones. Esos misteriosos personajes tratan de desmantelar la realidad a base de suplantar identidades, y de ahí viene el título, de esos experimentos medio genéricos, medio sobrenaturales». Pujante no querría suplantar a nadie, «porque yo, como dicen los ingleses, estoy feliz en mis zapatos». En sus tres «pequeñas novelitas», Pujante aborda la cuestión de la identidad: «¿Somos realmente lo que creemos que somos? Parece una pregunta estúpida, pero la construcción del yo es bastante compleja. No sé si los personajes se lo preguntan de forma explícita, pero es verdad que al final, no sé por qué, nunca resultan ser lo que ellos creen que son. Me gusta confundirlos con otras personas».

Enamoramientos

Profesor de la escuela de escritura creativa Fuentetaja, donde comparte esa pasión suya por «crear personajes», Pujante verá publicado a lo largo de 2019 un nuevo volumen, en la editorial MurciaLibro, «un librito sobre temas literarios peculiares, el infierno, el demonio... «A pesar de que hablo de la identidad o del poder de la ficción sobre la realidad, que parecen temas muy serios, siempre escribo en tono irónico y sin solemnidad, yo a través del personaje me río de mí mismo, no me tomo lo suficientemente en serio. Por eso cuando mis personajes se enamoran suelen ser enamoramientos muy caprichosos, casi infantiles».

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