Gabarrón publica su 'Retablo de Caín'

'Retablo de Caín IX', 'Retablo de Caín XI' y 'Retablo de Caín X', tres de las obras de Gabarrón incluidas en el libro 'Retablo de Caín'. /
'Retablo de Caín IX', 'Retablo de Caín XI' y 'Retablo de Caín X', tres de las obras de Gabarrón incluidas en el libro 'Retablo de Caín'.

El libro reflexiona sobre los males del siglo XXI a través de sus pinturas y de los poemas de Carlos Aganzo. Con prólogo de Sami Naïr y textos traducidos al inglés y al francés, defiende el diálogo como un bien irrenunciable

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

Murcia. «Yo no tengo miedo. No sabría explicarle por qué no lo tengo, porque no me he puesto a reflexionar sobre ello, pero no tengo miedo, no vivo con miedo, no dejo que el miedo afecte a mis planes», afirma el pintor y escultor de proyección internacional Cristóbal Gabarrón (Mula, 1945), cuya Fundación tiene sedes en Estados Unidos, China y España -precisamente, en Mula gestiona La Casa Pintada-Museo Cristóbal Gabarrón-. El artista, para quien uno de los grandes problemas actuales radica en que «el tratar de entender lo diferente, de comprender la diferencia, es algo que sigue sin practicarse», acaba de sacar a la luz, en colaboración con el poeta Carlos Aganzo (Madrid, 1963), el libro 'Retablo de Caín', en el que conviven pintura y poesía, envueltas en una atmósfera estética mimada hasta el detalle, acompañadas ambas por los artículos más grandiosos, y hoy tan en peligro, de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre (1948).

El libro, editado por el sello The Gabarron y cuyos textos han sido traducidos al francés y al inglés, parte del 'Retablo de Caín' -400 x 2400 cm.-, realizado con óleo y pigmentos sobre lienzo entre 2008-2011. Un retablo que es un puro desgarro, fiero y escalofriante, creado sobre impactantes estallidos de luz. Un 'Retablo...' que inspiró a Carlos Aganzo, exdirector de 'El Norte de Castilla' y periodista vinculado al grupo de comunicación Vocento, estos versos de su poema 'Ladrones sin Dios': «Se llevaron a Dios de entre vosotros. / El tormento del cuerpo escarnecido / no tiene otro consuelo / que el aliento podrido de la muerte».

'Retablo de Caín', indica el filósofo y politólogo Sami Naïr en el prólogo del libro, «es una obra madura, llena de sentido y profundamente comprometida con lo que se podría llamar el deber de humanidad». «Los ojos del gran pintor», añade, «las manos del artesano de las formas y la potente visión del hombre asomado sobre el destino de sus semejantes son el resultado de una vida de creación y sufrimiento ante el misterio mismo del arte».

EXTREMO DE LA CARNE POR CARLOS AGANZO¿A esta vida le puedes llamar vida? / ¿Puedes llamar persona / todavía a esta persona si ha perdido / el único derecho / que le dejó Yahvé al cerrar el Paraíso: / su pan de libertad? / «Noche y día tendrás, inviernos y veranos», dejó dicho. / Nada de eso te queda / en la oscura mazmorra / del corazón. Ya no te llamas hombre».

«Al igual que Picasso», asegura Naïr, «atrapado en los pliegos de su desgarrada consciencia frente al horror de la Guerra Civil española, e intentando encarnar esta cosa extraña que se llama 'Dolor en Guernica', Gabarrón, en 2011, busca resumir con su arte los grandes hechos inaugurales de una ruptura en nuestra historia, una escisión que provoca [con la tan ensalzada globalización] el nacimiento de un mundo nuevo de futuro incierto».

Caín mató a Abel. Sangre inocente a sangre fría derramada. Aganzo escribe en 'Homo Hominis Lupus': «El perro que te guarda / hace tiempo que sabe / que le devorarán / tus ojos si se duerme». Abel privado de todo derecho a la vida, privado por siempre de tiempo y aire puro. 'Retablo de Caín' reflexiona, desde la belleza de las formas plásticas y el poder sanador de la palabra escrita, sobre todos esos derechos del ser humano que tantas y tantas veces son proclamados, pero de los que no disfrutan millones de personas que jamás abandonan una existencia hostil; como de plomo.

Doce gritos

Desde su defensa de la importancia de la solidaridad, Gabarrón pone su creatividad al servicio de aquellos derechos fundamentales que quisieron preservar para siempre los hombres del siglo XX tras el desastre de las guerras mundiales y la locura con la que reinaron la violencia, la opresión, la tortura y el miedo. En el libro 'Retablo de Caín', los doce poemas de Carlos Aganzo que lo habitan quieren ser, según su deseo, como doce gritos de una humanidad desgarrada en sí misma, condenada por el estigma secular de Abel a manos de su hermano Caín. En el fondo frío y también en la forma soledad, a lo que aspiran pintor y poeta es a avivar el diálogo de los hombres de todas las razas, todos los tiempos y todas las culturas.

 

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