Carmen Maura: «Es muy necesario saber escucharnos y ayudarnos»

Carmen Maura. / JAVIER NADAL
Carmen Maura. / JAVIER NADAL

Junto a Félix Gómez, la actiz representa hoy en el Nuevo Teatro Circo de Cartagena 'La golondrina'

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

Que tire la primera piedra quien no sufra de amnesia y, no obstante, no se acuerde de esta escena: ahí está ella, en plena madrugada de cine madrileña muy anterior a Manuela Carmena, vestida de color naranja rabioso y haciendo que resulte entrañable, y de pura carne y hueso, el transexual al que da vida; cómo olvidar su rostro y todo lo demás cuando le suplica apasionadamente, a un barrendero que hace su trabajo manguera en mano: «¡Riégueme, riégueme!». De Carmen Maura (Madrid, 1945) -primera actriz española en ser homenajeada y recibir el Premio Donostia que otorga el Festival de San Sebastián- estamos hablando, claro, y de su participación de lujo en 'La ley del deseo' (1987), de lo mejorcito de Almodóvar. Lo de «nena, tú vales mucho», hace ya décadas que se le quedó corto. Tras 27 años sin subirse a un escenario en España, en 2013 lo hizo durante unos días en el madrileño Teatro María Guerrero, donde a las órdenes del murciano Mariano de Paco interpretó 'Carlota', de Miguel Mihura. Ha tenido que pasar un lustro para que la intérprete, galardonada por toda su trayectoria en los Premios del Cine Europeo 2018, haya regresado a las tablas y, además, con una obra con la que le espera una larga gira. La obra es 'La golondrina', de Guillem Clúa, un drama sobre la muerte de los seres queridos, la homosexualidad, el terrorismo y la falta de comunicación entre padres e hijos. La interpreta junto a Félix Gómez y a las órdenes de Josep Maria Mestres. Si pueden, no se la pierdan esta noche, a las 21.00 horas, en el Nuevo Teatro Circo de Cartagena.

Con 'La Verdad' habla desde su casa de Madrid, y lo hace con esa voz suya que ya es, incluso, más patrimonio nacional que la aclamada escopeta de Luis García Berlanga. Dejésmolo claro ya, hay dos temas de los que no piensa hablar, tras unas últimas declaraciones suyas que han resultado polémicas: de política&Cataluña -«¡no, por favor, ahí no quiero entrar, no tengo ganas de más líos!»- y de feminismo: «Estoy harta también del '#Metoo' de las narices y de que me pregunten todos por lo mismo, ¡me agota! Yo he vivido como mujer situaciones mucho más duras que las que se viven ahora en España, y es un tema que ya me tiene agotada. Hay gente que no tiene ni idea cuando dice que las mujeres vivimos hoy una situación como la que vivíamos con Franco; y eso me indigna».

Ok.

Tome nota

Obra
'La golondrina', de Guillem Clúa.
Intérpretes:
Carmen Maura y Félix Gómez.
Dirección:
Josep María Mestres.
Escenografía e iluminación:
Alessio Meloni y Juan Gómez Cornejo, respectivamente.
Dónde:
Nuevo Teatro Circo de Cartagena.
Cuándo:
Viernes; 21.00 horas.
Entradas:
20 y 25 €.

«Está siendo una gozada hacer 'La golondrina'», dice la actriz. «Y no me extraña nada», añade, «que la gente acabe con un nudo en la garganta, porque es una obra que te conmueve, es muy fuerte y muy bonita». Y eso que, reconoce, «fueron muy duros los ensayos, porque hacía mucho tiempo que no tenía que memorizar tanto texto, y porque teníamos un director muy bueno pero muy exigente. Al principio, no veas la cantidad de veces que me dije: '¿Por qué me he metido yo en este follón?'. Pero ahora estoy disfrutando cantidad, y me gusta que la gente, después de ver la función, nos diga cosas como: '¡Voy a llamar a mi madre ahora mismo para decirle que la quiero!'. Creo que hay muchas personas a las que les está haciendo un gran bien esta función».

«Estoy harta también del '#Metoo' de las narices y de que me pregunten todos por lo mismo»

-¿Qué fue decisivo para que aceptase representar 'La golondrina'?

-Curiosamente, porque yo nunca he dicho sí a un trabajo pensando en que podría serle de ayuda a alguien ni nada de eso, por primera vez pensé que este texto había que hacerlo, que esta historia había que contarla y que yo podría contarla bastante bien. Creo que da un mensaje muy necesario hoy: saber escucharnos, querernos, ayudarnos.

Toda la vida

-¿Y qué tal con Félix Gómez?

-El director ha hecho un trabajo estupendo con nosotros dos porque parece que Félix y yo, que somos dos actores completamente distintos, hemos trabajado toda la vida juntos; Félix es un actor que viene de la escuela de [Juan Carlos] Corazza, y yo soy una actriz más bien salvaje. Y hemos congeniado divinamente.

«Es muy necesario saber escucharnos, querernos, ayudarnos»

«Tengo un sentido práctico de la vida que empleo muy bien, por ejemplo, cuando trabajo», dice Maura, quien asegura hacer «todo lo posible para que las cosas funcionen lo mejor posible y no soy para nada un incordio». «Y como tengo mucho sentido práctico», añade, «soy una mujer positiva y optimista. Lo he sido toda mi vida, desde que era pequeña, y eso me ha ayudado muchísimo porque yo he pasado momentos malísimos. Profesionalmente, no; todo lo contrario, jamás pensé que me iba a ir así de bien, jamás pensé en todas las cosas estupendas que han ido viniendo. Pero, personalmente, lo he pasado muy putas muchas veces.

[Maura sufrió una dolorosa separación matrimonial que le costó no poder ver a sus dos hijos durante años, y más tarde fue traicionada emocional y económicamente -una ruina- por su pareja sentimental. De estos temas, así como de una violación de la que fue víctima, habla en el documental '¡Ay, Carmen!', dirigido por Fernando Méndez Leite.]

«He tenido que ser positiva porque de lo contrario me hubiese deprimido mucho», añade, «y por suerte no ha sido así. Si alguna vez estoy triste, me dura veinticuatro horas máximo». ¿Y qué hace entonces? «Cuando estoy algo decaída, lo que hago inmediatamente es ponerme activa. Me sirve de mucho el gimnasio, ¡y mi perra...!; no me tumbo a la bartola, ni me da por quedarme sentada, ni mucho menos aún por meterme en la cama. También me hago regalos, que es algo que funciona muy bien, y listas con las cosas positivas y negativas de mi vida; así me animo porque terminan ganando las primeras».

«Nunca trataré mal a una persona por la calle, jamás, aunque a veces me dé un poco de pereza atenderla»

Se conoce bien Carmen Maura, que también forma parte del reparto de la comedia romántica 'Gente que viene y bah', dirigida por Patricia Font y que se estrena este viernes: «Jo, he tenido montones de oportunidades para volverme incluso un poco majara, pero nada ha podido conmigo. Creo que el trabajo, que para mí es un regalo y que prácticamente no me ha faltado nunca, me ha ayudado mucho. Empecé con 25 años en esta profesión y no me dio tiempo a ir a escuelas, ni a cursos, ni a nada de eso. Siempre me dije: 'Aprende trabajando'; y así ha sido».

Es verdad: «He hecho de todo, desde fotonovelas a café teatro, doblaje, cabaret. Y, por supuesto, cortos. ¡Yo era la reina del cortometraje! No paraba de hacerlos en una época en la que muchos de mis compañeros decían que no a los cortos, a los que ahora todo el mundo dice que sí. Un día estaba en el cine Azul, y siempre ponían un corto antes. Cuando empezó el de ese día, escuché a los de atrás lamentarse: '¡Jo, otra vez ésta!'. O sea, yo».

«He ido aceptando mi edad con naturalidad y me siento muy orgullosa de haber llegado hasta aquí»

Y aprendió a quererse: «Yo, Carmen García Maura, me cuido mucho, eso sí. De la actriz Carmen Maura estoy un poco cansada y la tengo muy separada de mí. La verdad es que me abruma un poco, a veces, lo de ser conocida, aunque ya sé que es un regalo y estoy agradecida. Por eso hago todo lo que ella [la actriz] tiene que hacer, y salgo del teatro y me hago las fotos que me pidan. El público es lo más importante para mí: es el que decide si sigues en esto o no, así de claro. Y yo tengo ya un público, en todas partes, muy fiel. Lo respeto muchísimo, nunca trataré mal a una persona por la calle, jamás, aunque a veces me dé un poco de pereza atenderla. Cuando trabajo, lo que más me lleva a ser buena, puntual, limpita y a saberme la letra, por un lado es el director y por otro, el público. Al director siempre quiero dejarle contento, siento que es como un cliente que tiene que quedar satisfecho».

-¿Qué tiene muy claro?

-Que si te embalas en el desasosiego, vas de culo. Y yo no quiero ir de culo. Desde que empecé a ser actriz pensé que en esta profesión uno se puede volver loco fácilmente. Y puse una serie de cortapisas, entre ellas no creérmelo cuando me dicen que soy la mejor, ni deprimirme cuando me dicen que estoy como el culo; paso total. Y también me dije que nunca lucharía contra mi edad: ni un solo pinchazo de nada, ni nada de nada. Y eso lo he llevado a rajatabla. He ido aceptando mi edad con naturalidad y me siento muy orgullosa de haber llegado hasta aquí; de hecho, suelto mi edad sin problemas aunque no me la pregunten: tengo 73 años. A veces, incluso a mi representante le dicen: «¿Cómo has dejado que Carmen salga así, tan hecha un cristo?».

 

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