Eva Llorach: «Estoy muy convencida del trabajo que hemos hecho. Es una película bellísima»

La actriz murciana, Eva Llorach. /AFP
La actriz murciana, Eva Llorach. / AFP

La actriz murciana estrena el viernes 'Quién te cantará', el filme de Vermut que le valió la ovación de San Sebastián

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

Cuenta Eva Llorach, actriz murciana y protagonista junto a Najwa Nimri de la última película de Carlos Vermut, 'Quién te cantará', que dar vida a Violeta, personaje en cuyas entrañas se interna bajo la mirada del cineasta madrileño, «fue muy muy duro, lo más duro que he hecho nunca». Solo recordarlo, asegura, le pone «un nudo en la garganta». Los personajes de Vermut arrastran, dice, un «volcán» en el estómago a punto de entrar en erupción, pero en la superficie, piel y rostro parecen transitar por un mar calmado. Estrenada en el pasado Festival de Cine de San Sebastián, 'Quién te cantará' recibió el aplauso entusiasta y prolongado de crítica y público. La cinta se llevó el premio Feroz que otorgan los informadores del certamen y el nombre Llorach apareció entre las posibles ganadoras de la Concha de Plata que finalmente se llevó la actriz noruega Pia Tjelta por 'Blind Spot'. 'Quién te cantará' se estrena este viernes. Llorach, presente en los tres largos de Vermut, guarda una historia casi de cuento, o quizá mejor, de película.

-¿Cómo está?

-Tengo los nervios a flor de piel y estoy excesivamente sensible; estos días están siendo una locura, tengo un montón de cosas: televisión, radio, prensa, de todo.... Estoy intentando llevarlo con toda la normalidad que se puede. Para mí es la primera vez que tanta gente me reclama, y lo cierto es que está siendo maravilloso, porque, además, las críticas de la película son muy buenas. Lo estoy viviendo todo con una alegría inmensa y con mucha emoción, y también, porque es muy importante, tocando la tierra mucho, y volviendo a ella cada dos por tres.

«Me he dado cuenta de que los premios son más importantes para tu entorno que para ti»

-'Quién te cantará' es la película que le ha dado visibilidad, pero su trayectoria es más amplia.

-Sí, llevo un recorrido, pero, ¿sabes qué pasa? Que es un recorrido, sobre todo, de cine independiente. Y en España el cine independiente no es tan visible como puede serlo en Estados Unidos, donde hay un trasvase muy rápido de actores: cuando alguien destaca en el cine independiente, enseguida da el salto al comercial, y esto en España no pasa. Es verdad que he trabajado mucho, y sé que la crítica me tenía mucho aprecio pero me hacía falta un empujón como este; hacer una película que estuviera más dentro de la industria para que el nombre empezara a sonar con más fuerza.

«En esta profesión no te puedes creer absolutamente nada. No sé qué va a pasar»

-Decía que intenta volver una y otra vez a la tierra; estar en contacto con ella. ¿A qué se agarra?

-¡Ay!, pues estos días, lo que hago, es salir a andar muy muy rápido, yo lo llamo marcha atlética, aunque no sé exactamente si es así porque no sé si tengo la técnica. Lo hago con música muy muy fuerte, e intento respirar mucho. Estos días es lo que necesito.

-El apoyo y el aplauso a su trabajo por parte de la crítica y el público del Festival de San Sebastián le ha dado confianza, entiendo.

-Sí, muchísimo. Estoy muy convencida de lo que hemos hecho; del trabajo que ha hecho Carlos, y del que hemos hecho entre todos. Es una película bellísima, no me cabe la menor duda. Es verdad que luego para gustos, colores, pero lo que no se puede negar es que es cine con mayúsculas. Estoy absolutamente tranquila con respecto a mi trabajo y a la película.

-¿Qué es lo más bonito que ha escuchado sobre su interpretación?

-Me da pudor contarlo porque me han dicho cosas muy bonitas.

-¿Y sobre la cinta?

-Sobre la película, hay una cosa que creo que pasa por alto, y es que, aunque las películas de Carlos tratan la parte más oscura del alma, tienen mucho humor. No sé cuál es el aforo del Kursaal [es la sede principal del Festival de Cine de San Sebastián, y posee 1.800 butacas], pero estar ahí oyendo cómo la gente se reía viendo la película o cómo callaba durante las escenas de mucha tensión, no tiene precio. A eso no hace falta ponerle palabras.

-¿Cómo fue dar vida a Violeta?

-Muy duro, muy muy duro; es lo más duro que he hecho nunca, y de hecho, cuando lo recuerdo se me pone un nudo en la garganta. Yo soy una persona muy pasional, muy expresiva, y tuve que borrar todo eso, porque Violeta es una mujer que no deja escapar sus emociones. La forma de trabajar con Carlos, además, es muy contenida; todos sus personajes llevan dentro un volcán, pero aparentemente no les ocurre nada. Fue complicado trabajar eso, pero en el momento en el que empecé a entrar en su mundo, todo fluyó. La otra parte maravillosa fue conocer a Najwa desde la visión de una absoluta fan. Tuve que ver todo lo que había sobre ella, escuché sus discos, leí sus entrevistas, vi sus vídeos... Fue muy bonito.

-¿Qué le atrajo del personaje?

-Todo. En un primer momento, lo que me pasó con Violeta fue que la vi muy parecida a mí: era una apasionada de cantar, de bailar..., y me atraía, pero después empecé a descubrir que estaba muchísimo más alejada de mí de lo que pensaba. De hecho, ahora veo la película y no me reconozco, aunque eso, precisamente, es lo que me ha traído cosas buenas.

-Hay quien dice que es una musa para Vermut, ¿lo cree así?

-[Risas] Bueno, no sé si eso es así, lo que creo es que nos entendemos muy bien trabajando. Él se quedó con las ganas de darme un personaje como este. Cuando me llamó me dijo que sería muy bonito que lo hiciera, ya que empezamos juntos con 'Diamond Flash', y la verdad es que ha sido maravilloso. No sé si musa, pero ojalá estuviera en todas sus películas.

-¿Le quedó alguna espinita por no llevarse la Concha de Plata en San Sebastián? Estaba en las quinielas.

-¡En absoluto! Es que, además, te voy a contar algo que me está pasando: me estoy dando cuenta de que los premios son mucho más importantes para tu entorno que para ti. Yo en ningún momento pensé en ese premio, pero todo el mundo empezó a hablar de eso y se creó una expectativa que para mí era un halago, pero en ningún momento pasó por mi cabeza que eso fuera a pasar. De hecho, tengo unas ganas locas de ver el trabajo de la chica que ganó. Para mí es muy extraño cuando me dicen: 'Ay, cómo debes estar'. Pero, vamos a ver, ¡cómo voy a estar si han dicho en televisión mi nombre al lado del de Juliette Binoche!, pues ¡muy feliz! Lo que hemos conseguido con la película es muy importante, y para nada, lo digo de corazón, hay espinita.

Cambio de vida

-¿Cómo llegó a la interpretación?

-Fue un recorrido extraño, porque yo estaba en otras cosas. Estudié Turismo, había empezado Psicología y trabajaba con mi padre, pero de pronto conocí a alguien que me ofreció rodar un corto. Yo, por supuesto, era cinéfila. Y fue ponerme delante de la cámara y empezar a sentir cosas. Dejé toda mi vida anterior y comencé a estudiar en la Escuela de Arte Dramático de Murcia. Fue una decisión muy meditada, porque tenía ya 30 años y era un cambio de vida importante, era una decisión importante de cambio de vida. Con el tiempo te das cuenta de que era algo que has llevado dentro siempre, pero nadie me había dicho que pudiera ser una carrera o una forma de vida. Surgió tarde, aunque no me gusta ese término, porque hay gente que descubre lo que es a una edad que no es lo convencional, y no tiene por qué ser tarde.

-¿Después ha vuelto a experimentar esa sensación delante de la cámara?

-¡Sííí! No pasa siempre, es una pena, pero sí la he sentido. Sobre todo en teatro, donde es más fácil. Yo empecé haciendo cine, en Murcia hice tres largometrajes independientes, y el teatro lo descubrí más tarde. Este verano he estado en el Fernán Gómez con la obra 'La familia no', y es cierto que casi cada noche experimentaba esa sensación; una sensación de libertad y creatividad máximas.

-¿En qué pieles le gustaría adentrarse?

-¡Uf! En muchísimas. Acabo de grabar una cosa muy divertida, un personaje que es todo lo contrario al de 'Quién te cantará', una presentadora maquiavélica y muy histriónica. Tenía muchas ganas de hacer comedia porque en Murcia hacía mucha pero aquí, en Madrid, como nada más llegar me involucré en 'Diamond Flash', todo el mundo empezó a asociarme a algo muy dramático. Ahora tengo una necesidad muy grande de hacer comedia para alejarme de esa intensidad. Y me apetece hacer, también, cosas muy alejadas de mí, porque estoy viendo que es lo que más recompensa tiene. No sé, quizá una asesina, ¡me gustaría hacer una asesina! [Ríe]

-¿Echa de menos Murcia?

-Murcia me encanta, es una ciudad maravillosa para vivir, pero estoy enamorada de Madrid. A quien echo de menos es a mi familia, pero intento ir cada vez que puedo. Ahora estoy contentísima porque para el estreno van a venir todos. Decían de broma que iban a fletar un autobús, pero no creo que lo hagan.

-¿Qué sería estupendo en torno a esta película?

-Para mí lo más maravilloso sería que le gustara a la mayor cantidad de gente posible, y que el trabajo de Carlos se viera, porque es un genio. Y personalmente, que la viera también la mayor cantidad de gente de la profesión y que esto me ayude a trabajar. El premio real es trabajar y hacer proyectos interesantes, y para eso tiene que ver la película mucha gente.

-¿A partir de ahora qué?

-Pues no tengo ni idea. En esta profesión no te puedes creer absolutamente nada. Es una profesión muy complicada. Hay días en los que estás en todos los medios, pero lo que va a pasar después no lo sabes. Dependes del gusto de otras personas, de que alguien piense en ti para hacer un personaje... Así que no tengo ni idea de lo que va a pasar.

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