Carlos Vermut lleva a las salas el drama que encumbra a la murciana Eva Llorach

Carlos Vermut, Najwa Nimri, Natalia de Molina, Eva Llorach y Enrique López, ayer en la presentación de 'Quién te cantará', en Madrid. / efe
Carlos Vermut, Najwa Nimri, Natalia de Molina, Eva Llorach y Enrique López, ayer en la presentación de 'Quién te cantará', en Madrid. / efe

El director madrileño estrena la cinta 'Quién te cantará'; Najwa Nimri y Natalia de Molina completan el reparto

IKER CORTÉS Madrid

Abandonó la industria musical hace diez años, cuando estaba en la cresta de la ola y todo lo que tocaba se convertía en un éxito. Ahora, acostumbrada al nivel de vida de una estrella, Lila Cassen se ve obligada a subirse a los escenarios de nuevo. Sin embargo, justo cuando la diva, a la que da vida Najwa Nimri, se dispone a comenzar los preparativos de la gira que la llevará por toda España, sufre un accidente que la deja amnésica. Sabe quién es Lila Cassen, pero no se reconoce en ella, así que deberá solicitar la ayuda de una entregada fan, Violeta (papel que interpreta la actriz murciana Eva Llorach).

Así comienza 'Quién te cantará', el tercer largometraje de Carlos Vermut (Madrid, 1980), una cinta que reflexiona sobre la identidad, el fenómeno fan y la relación entre el artista y sus admiradores. Dice el autor de 'Magical girl' (2014), cinta con la que ganó la Concha de Oro de San Sebastián, que el punto de partida de este relato reside en la imagen que uno proyecta de sí mismo, un reflejo del que nunca se es lo suficientemente consciente. Procedente del mundo del cómic, a Vermut enseguida le llamó la atención la exposición mediática a la que están sometidos actores y directores. «Leía mis entrevistas y me daba cuenta de que la imagen que proyectaba no era lo que yo consideraba que era», recuerda el realizador.

En la cabeza del madrileño, esa contraposición se convirtió en el germen de la que es, posiblemente, su película más accesible. «No fue algo consciente. Es la historia que quería contar». La cinta se inicia como una película de fantasmas que luego deriva en una cinta musical no en sentido estricto. A este respecto, «la propia historia te va llevando a un universo y a una manera de contarla que al público le puede parecer más accesible», concede. Pero eso no significa que Vermut se dedique ahora a hacer taquillazos ni que su mano haya dejado de ser reconocible. Al contrario, cuando la película avanza hacia su conclusión lo hace «por el lado menos convencional», comenta.

La cinta, tercer largo de Vermut, reflexiona sobre la identidad y la relación entre el artista y sus fans

La otra gran pata sobre la que se asienta el filme es el excelente trabajo actoral. En este caso, las cuatro actrices en torno a las que gira el argumento están soberbias. Desde una calculadora aunque maternal Carme Elías como Blanca, la mánager de la diva; hasta la temperamental Natalia de Molina, que encarna a Marta, la hija con la que, muy a su pesar, tiene que lidiar Violeta. Pero es el viaje que emprenden Lila y Violeta, ese juego de espejos y sombras, el que marca el tono grave de una película que, aún así, se permite algunas notas de humor.

«Me hice fan de Najwa, directamente. Cuando nos conocimos, el 'feeling' fue inmediato», dice Llorach

«Me hice fan de Najwa, directamente -desvela Llorach, sobre la creación de su personaje-. Escuché todos sus discos, vi todos sus vídeos y antes de conocerla ya me caía muy bien. Cuando nos conocimos, el 'feeling' fue inmediato». Para la intérprete murciana, presente en los dos anteriores largos de Vermut, ha sido «terroríficamente hermoso» volver a ponerse a sus órdenes. «Cuando te llama, sabes que va a ser para algo potente, muy interesante y también peligroso».

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