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Viaje al festival de Werchter y a Bruselas: un cóctel de chocolate, gofres, cerveza y el mejor rock

El grupo británico Muse y el Atomium de Bruselas son dos de los principales atractivos del viaje./Muse/Unsplash/A. Rabadán
El grupo británico Muse y el Atomium de Bruselas son dos de los principales atractivos del viaje. / Muse/Unsplash/A. Rabadán

El macroevento, que se celebra del 27 al 30 de junio en un pequeño pueblo de la región de Flandes, cuenta en la edición de este año con grupos de la talla de Muse, Tool, The Cure, Mumford & Sons, Florence + The Machine y Weezer, lo que unido a su cercanía a la capital belga, a tan solo 30 kilómetros, hace que se convierta en una escapada más que interesante para arrancar el verano

MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ y VIAJES COOLTURETAS

Menos mediático que otros, pero probablemente en el 'top 3' de los festivales de música de Europa, por no decir del mundo. El Rock Werchter de Bélgica presenta este año, como casi siempre desde 1975, una de las mejores listas de bandas y artistas que se pueden ver en la actualidad –quizás por su ubicación privilegiada en el centro de Europa, que pilla bien a todo el mundo en sus giras– durante cuatro días del mes de junio, del 27 al 30. Además de un compendio perfecto de la oferta musical festivalera en el Viejo Continente, será el único macroevento en el que se podrá ver a Muse dentro de su gira de estadios. Y sí, también estará Rosalía.

El evento se celebra en el pueblecito de Werchter, de poco más de 3.000 habitantes y a tan solo 30 kilómetros de Bruselas –uno de los destinos a los que se puede viajar desde el Aeropuerto de Corvera–, pero que los días del festival recibe a unos 150.000 festivaleros y se convierte en una efímera ciudad del rock. El cartel incluye como principales bazas –aunque todavía puede incorporar algún 'bombazo' más– para este año a Pink y Bastille, el 27 de junio; Tool y The Cure, el día 28; Mumford & Sons y Florence + The Machine, el día 29; y los ya mencionados Muse, el día 30. Y una vez leemos la letra pequeña, también cuenta con interesantes propuestas como Weezer, Greta Van Fleet, The 1975, Richard Ashcroft, The Twilight Sad, Nothing But Thieves, Kurt Vile & the Violators, The Good, The Bad and The Queen; Beirut, Two Door Cinema Club –tras su paso por Murcia–, Miles Kane, New Order, Underworld, Mac DeMarco, Elbow, Years & Years, Kylie Minogue, Charlotte Gainsbourg, entre otros muchos nombres.

El precio del abono general asciende a 243 euros y el pase de un día a 105 euros, por lo que merece la pena optar por el 'pack' completo. Si no, nuestra preferencia para un único día sería el segundo, el que más apuesta por el rock, con Tool, The Cure, Weezer, Bring Me The Horizon y Nothing But Thieves.

Además de por su cartel, el Rock Werchter brilla por su organización, con buenos accesos para evitar las colas y una amplia oferta de comida y bebida donde nunca faltarán numerosos puestos para probar la famosa cerveza belga, los gofres y otras 'delicias' típicas del país, como patatas fritas con salsas de todo tipo. Incluso hay paella, o algo que se le parece. Entre los consejos para los que decidan animarse y acudir al festival figura uno muy importante, llevar siempre el chubasquero a mano, o el típico poncho de emergencia para cuando truena en Bélgica, y algo de abrigo para cuando cae el sol.

Y para aprovechar el viaje a Bélgica, os proponemos una serie de visitas imprescindibles, a través de 'Viajes Coolturetas', para disfrutar de Bruselas –aunque Gante y Brujas sean más turísticas, también tiene sus atractivos–, especialmente para aquellos que opten por buscar alojamiento en la capital belga dada la cercanía al festival, en lugar de elegir la zona de camping u otras ciudades próximas como Lovaina (a 10 kilómetros). Eso sí, lo recomendable es hacer las excursiones un par de días antes del festival, o una vez finalizado, para disfrutar tranquilamente de la ciudad y de la enorme programación musical del Rock Werchter.

1. Grand Place de Bruselas, de noche. | 2. La galería comercial Saint Hubert. | 3. El famoso Manneken Pis o niño meón. / Viajes Coolturetas/Fotolia

Para los amantes del gótico, la primera visita obligatoria en Bruselas es la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, con sus dos torres de más de 50 metros de altura y un interior en el que destacan las esculturas de los dos santos, las vidrieras a lo largo de las naves y un púlpito que representa la expulsión de Adán y Eva del Paraíso. Y un dato muy importante tras todo el gasto del abono del festival, el viaje y el alojamiento, la entrada es gratis.

No obstante, para los que aún conservan las ganas de gastar dinero, Saint Hubert cuenta con el honor de ser la primera galería comercial de Europa. Dividida en tres alas (del Rey, de la Reina y de los Príncipes) y con una decoración al estilo del Renacimiento italiano –una enorme cúpula de cristal cubre todo el recinto–, dispone de varios cafés, restaurantes, establecimientos de lujo y tiendas de las principales chocolaterías belgas para probar las, según dicen, mejores trufas de chocolate del mundo en la tienda Neuhaus.

Uno de los emblemas de Bruselas es la fuente del Manneken Pis, el famoso niño meón, donde seguro que habrá que hacer cola para fotografiarse junto a ella. También existe a solo unos minutos una versión femenina, Jeanneke Pis, instalada en su día por el dueño de uno de los comercios del callejón donde se ubica, denominado Impasse de la Fidélité, para que los turistas se acercaran hasta el fondo, aunque ya no existe ese problema porque en la actualidad ahí se encuentra el café Delirium, que ostenta el récord Guinness por tener la mayor variedad de cervezas del mundo –en la actualidad más de 3.000 tipos–. Y por si no fuera suficiente, hay una réplica perruna de la fuente, el Zinneke Pis, en una de las calles del centro.

Púlpito de la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula que representa la expulsión del paraíso.
Púlpito de la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula que representa la expulsión del paraíso. / Viajes Coolturetas

Uno de los mayores atractivos de Bruselas es la Grand Place, la plaza más importante de la ciudad, donde se concentran los edificios más representativos, como el Ayuntamiento, la Maison du Roi (La Casa del Rey, que en la actualidad acoge el Museo de la Ciudad), Le Pigeon –donde residió el novelista Victor Hugo–, … Y ya en las afueras, otra visita que nunca puede faltar es el Atomium, una estructura de acero y aluminio de 102 metros de altura y nueve esferas comunicadas por tubos que representa un átomo de hierro y que se construyó con motivo de la Exposición Universal de 1958. De noche, parece el fondo ideal para que Muse ofrezca un concierto en la capital belga.

En definitiva, un viaje para los que quieran combinar uno de los mejores festivales del mundo con visitas a lugares y monumentos históricos, y disfrutar del dulce placer de comer chocolate y gofres, así como de una de las mejores cervezas en Europa.