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Juan Blas: «Muchos de los que pagan una entrada no saben el sacrificio que supone un grupo»

Juan Blas, al teclado, en el concierto de Caboverde en la Sala Musik./Miguel A. Muñoz
Juan Blas, al teclado, en el concierto de Caboverde en la Sala Musik. / Miguel A. Muñoz

El músico y productor madrileño repasa su trayectoria desde que fundó Nothink hasta su actual proyecto musical, Caboverde, en el que canta en castellano y que combina con su otra banda, Minor Empires, y su trabajo al frente de Westline Studios, donde han grabado La M.O.D.A. y Toundra

CARLOS GARCÍAMurcia

Cuando nació 'Alternavivo' nos propusimos dar voz a personas e instituciones tal vez alejadas del gran foco mediático, pero en ocasiones imprescindibles para que la industria musical avance adecuadamente. Juan Blas (Madrid, 1983) es una figura sumamente interesante dentro del rock alternativo nacional. Gestó sus ganas de tocar la guitarra con amigos en un garaje tras escuchar el mítico 'Dookie' de Green Day, y todos y cada uno de los pasos que ha dado desde entonces han generado el interés de aquellos a los que les gusta hurgar en el fango de la música nacional buscando bolsas de aire fresco. Primero, Nothink; después, The Big Bench y, en la actualidad, Minor Empires y Caboverde, su última formación, con la que visitó Murcia hace unas semanas dejando muy buenas sensaciones. Entre medias, estudios de Comunicación Audiovisual y una estancia en Londres para cursar un Máster en Producción que le llevó a la creación de un estudio-hotel en la sierra madrileña, Westline Studios, donde bandas como Toundra y La M.O.D.A. han grabado varios de sus éxitos. Hablamos con él, arquetipo de persona con talento y trabajo a sus espaldas que, bendita España, debe redoblar lo segundo para que, con suerte, se destaque lo primero.

–Cuéntanos un poco sobre Caboverde, tu último proyecto, en el que lo más llamativo es que cantas por primera vez en castellano. Nacisteis hace menos de dos años y ya tenéis disco editado y una gira extensa.

–La verdad es que estamos muy contentos. No dejaba de ser un poco un proyecto personal y una apuesta mía. Todo surgió por mis ganas de hacer algo por una vez en mi idioma materno y el disco salió el pasado 14 de septiembre, y semanas después comenzamos una gira en la que seguimos inmersos.

–¿Es para ti un reto escribir en castellano? ¿Son letras que ya tenías trabajadas?

–Es un reto, pero no había ningún material escrito de antes. De hecho, el proyecto surge a raíz de una canción que compuse en un momento en el que, por una vez, me senté con la guitarra y la libreta, pero con las ganas de afrontar la composición de otra forma, pensando 'y por qué no escribir una canción en castellano', después de muchos años haciéndolo en inglés, con todos los discos que habíamos editado con Minor Empires y Nothink. Y después de 20 años escribiendo canciones, surgió un poco como la necesidad personal de hacer unas canciones que sean un poco más para la gente que tengo alrededor, y que quizás no ha entendido el mensaje o las letras todos estos años. La intención y la idea era eso, pasar a ser escuchados y no simplemente oídos. Es como nos gusta resumirlo a nosotros.

–¿Qué tal es compaginar en la actualidad Minor Empires y Caboverde? Viniste a Murcia con Caboverde un par de días después de tocar en la sala Moby Dick con Minor Empires.

–Es bastante llevadero. Ese concierto en Madrid fue el último de Minor Empires en formato sala. Estamos intentando hacer este año algunos festivales para dar un poco por finalizada la gira de 'United States of Emergency Vol. 2', que nos ha llevado por más sitios de los que imaginábamos, incluso fuera de España, ya que hicimos un 'tour' europeo el año pasado. Y bueno, como que todo ha pillado saliendo de la gira de presentación de Minor Empires, y quedando el tiempo un poco huérfano, y bastante libre para Caboverde. Ha sido una transición bastante natural y, en ese sentido, sencilla.

–A la hora de componer y cuando inicias una canción, ¿sabes en qué proyecto acabará?

–La verdad es que sí. No sabría decir por qué. Te lo medio imaginas y, al fin y al cabo, lo alojas en un sitio u otro. Incluso antes de que tenga una letra o una voz. No sé por qué ya atisbas un poco hacia dónde va o en qué saco te gustaría colocarla.

Amor al arte

–Vivir de la música en España es difícil, pero es que vivir haciendo rock alternativo (por poner una etiqueta) lo es aún más. ¿Crees que si una banda como Foo Fighters hubiese nacido aquí, habría llegado, no ya a ser lo que es, sino a vivir de esto?

–Evidentemente, el rock alternativo en España es complicado y más aún si está cantado en inglés. La verdad es que para todos los que andamos metidos en esto, o simplemente el hecho de tener un grupo, existe un gran componente de dedicación, esfuerzo y sacrificio detrás. Creo que muchas de las personas que pagan una entrada no son conscientes de todo lo que supone. Todos los grupos se tienen que dejar cosas, o hacer esfuerzos para, aun viviendo en otra parte, viajar para poder seguir echándole horas, ensayar y no dejarlo. Son mil viajes e historias. Mientras todos tus amigos están haciendo otras cosas, tú tienes que estar en el local de ensayo. Tiene un componente de amor al arte bastante muy grande. Y lo de Foo Fighters, al final tampoco hay que ser derrotistas, y hay muchos grupos que en España lo consiguen, dan con la tecla y, por méritos propios, llegan a donde tienen que estar, pero quizás hay muy poco sitio para ellos. Son más los grupos que se quedan en el camino, en el intento, que los que llegan.

–Háblanos un poco de tu faceta como productor y creador de Westline Studios.

–Westline Studios nació en 2010 y todo viene un poco porque unos años atrás empecé a interesarme por el tema de la producción musical. Ya con Nothink estaba muy metido en lo que es componer las canciones y los arreglos. Y coincidió una época en la que decidí, entre un periodo de discos de la banda, marcharme a Londres a estudiar un máster en producción musical. Y justo después de acabar me marché a Seattle a grabar el tercer disco de Nothink, y aquello supuso un poco como el proyecto de final de carrera. Todo lo aprendido lo veía reflejado y eso no quiere decir que no hubiera estado en un estudio antes, porque con Nothink habíamos grabado con Santi García y gente muy grande, con la que también se aprende, pero digamos que por entonces no era consciente de lo que era un estudio, aunque estuviera dentro como músico. No sabía todo lo que había en el otro lado. Era algo que se me escapaba un poco de control, lo que los ingenieros de sonido estaban haciendo realmente. Todo lo contrario de lo que sucedió en Seattle. Después de estudiar en Londres, fui allí con otra perspectiva y entendiendo mejor lo que es la tarea de los ingenieros de sonido y de los productores. Y cuando volvimos de Estados Unidos de grabar el disco de Nothink, fue cuando monté mi propio estudio en Madrid, en la sierra, en un entorno rodeado de bosque y con alojamiento para las bandas, pensando en todas las cosas que a mí, como músico, me gustaría tener, y lo que fui aprendiendo en otros estudios. Quería plasmar todo eso en Westline Studios, y que no les faltara nada a los músicos.

–Te tengo que preguntar por Nothink, una banda que personalmente me parecía sublime y tiene una base de fans grande. ¿Vuestra separación fue un adiós o un hasta luego?

–Pues bueno, nunca se puede decir nunca. Al final lo dejamos como un adiós, pero a los tres años se cumplió el décimo aniversario de la salida de nuestro primer disco y quisimos celebrarlo con una serie de conciertos, con uno muy especial que dimos en Madrid y que debíamos a toda nuestra gente porque nos marchamos sin avisar y el público no pudo tener ese último concierto. Pero la realidad es que ahora mismo seguimos con las mismas complicaciones para juntarnos. Al final, no somos los mismos chavales que lo empezamos todo con veintipocos años. Y bueno, las circunstancias de la vida son otras, y los trabajos. Es un poco complicado juntarse, porque Miguel (Peñas), el batería, siempre está para arriba y abajo con temas de rodajes, y ha estado viviendo en Canarias durante una temporada. Eso lo complica mucho. Aunque nunca se sabe de cara al futuro si podremos hacer una gira de reunión para celebrar el aniversario de otro de los discos que hicimos.

–Por cierto, ¿cuál era vuestra relación con Biffy Clyro? ¿Seguís manteniendo el contacto?

–Fue curioso. Todo se remonta al viaje que hice a Londres para estudiar ingeniería de sonido. Ese verano de 2002 ellos sacaron su primer disco y empezaron a hacer giras y conciertos. Descubrí al grupo ese mismo verano en la radio y me acuerdo de que me compré el disco y fui a verles en una sala de conciertos pequeña de allí. Tocaron con otro grupo, Hell is for heroes, con el que posteriormente también hicimos muchas buenas migas y girábamos por España, y la verdad es que me cuidaron un montón cuando estuve allí viviendo, y la relación con Biffy Clyro empezó ahí. Y continuó porque en ese verano nos visitaron a Madrid a una sala muy pequeña, Gruta 77, y asistimos 16 personas al concierto, y la mayoría eran amigos a los que había conseguido arrastrar con la excusa de que tenían que ver al grupo, que no se lo podían perder. Y bueno, estuvimos allí con ellos y charlamos. Y a los pocos años surgió la historia de la revista 'Rockzone', que eligió nuestro 'Spotlights' como mejor disco nacional, y a Biffy Clyro como mejor álbum internacional con 'Puzzle'. Y viajamos a Dublín a hacer un reportaje con ellos y estuvimos hablando de los años anteriores. Y a partir de ese punto es cuando más se afianzó nuestra relación. Al año siguiente vinieron como teloneros de Queens of the Stone Age a La Riviera, y nos invitaron. Y no sé si al año o los dos años volvieron a España y pidieron que hiciéramos la gira con ellos, y estuvimos en Bilbao, Barcelona y Madrid. Y bueno, siempre se han portado fantásticamente con nosotros. Siempre que nos hemos visto nos han recibido con una sonrisa y un abrazo y me alegro mucho de cómo les está yendo todo, porque se lo merecen.

–Con Minor Empires y en su momento con Nothink girasteis varias veces por Europa. Con Nothink, además, grabasteis en Seattle. ¿Cuál es el 'feedback' que sientes sobre tu música fuera de España?

–Pues realmente es como empezar de cero, pero bastante bien. El hecho es que con Nothink estuvimos girando por Reino Unido y con Minor Empires tocamos en hasta doce países. Al final, es diferente, al estar cantando en otro idioma, no es como en España. En la mayoría de los sitios el tema del inglés está más afianzado que aquí y transmites un mensaje que es captado por ellos directamente. Y lo hace bastante curioso todo. Quizás te sientes un poco como en tu lugar y ves cosas que te valora la gente, aunque tampoco nos podemos quejar de cómo nos tratan en España, ni mucho menos.

–En tu estudio han grabado muchas bandas como La M.O.D.A. y Toundra. De esta última, me gustaría saber por qué crees que ha conseguido romper el que podría ser el techo lógico de su sonido y ha acabado por estar en la mayoría de festivales del país y en todas las salas.

–Me parece muy merecido, muy trabajado y creo que al final todo se resume en o lo tienes, o no lo tienes. Y ellos claramente lo tienen. Toundra tiene un nivel que cuando sale fuera de España, la gente se queda alucinada. Haciendo el estilo que hace ha conseguido romper muchas barreras y tocar en festivales que no son afines a la propuesta. Creo que tienen un talento innato y, al final, se ganan a la gente, tanto en el escenario como fuera. Ahora mismo no tienen techo.

–Por último, háblanos de tu futuro. ¿Dónde te ves dentro de diez años?

–Buena pregunta. Sinceramente, espero estar haciendo lo que me gusta y siendo feliz. Si tuviera que apostar, apostaría por la música y por estar grabando discos y haciéndolos como músico. Nunca se sabe. Suena a buen plan y a una bonita vida.

Bonus tracks

–¿Qué disco ha marcado más tu carrera?
–'Dookie' de Green Day me marcó mucho las ganas de coger una guitarra, de juntarme con unos amigos del instituto y hacer un grupo musical metidos en un garaje. Y 'Echo Park', de Feeder, me abrió un poco las miras en cuanto a producción musical, sonidos diferentes. Ahí es cuando pensé en dedicarme a la producción musical y a grabar discos y producirlos.
–¿Cuál fue la primera canción que aprendiste a tocar?
–'Come as you are', de Nirvana.
–¿Qué banda nunca faltaría en un festival organizado por ti?
–La M.O.D.A.
–¿Qué canción debería sonar en un bar para que decidieses irte?
–Cualquiera de las que suenan en los bares hoy en día. Cualquiera de reguetón, de Bad Bunny y J Balvin.
–¿Cuál es tu mejor recuerdo musical?
–Los primeros ensayos en el garaje con mi amigo Alejandro Ferrero y Jacobo Anastasi. Fue el germen de lo que luego sería Nothink.
–Un concierto al que asistieras y que te decepcionase.
–No suelo decepcionarme, porque me conformo con lo que el artista quiera mostrarnos, pero es verdad que el último concierto de Ben Howard, al que admiro mucho, en el Mad Cool, me decepcionó. No sé si es que está en una época muy oscura en su vida con depresión, pero su música ha cambiado mucho del Ben Howard al que conocimos, con una luz y fuerza apabullante. Ahora es demasiado oscuro, y con muy poco ritmo. Me dio bastante bajón.
–Cuando vas como público a un festival, ¿eres de los que pasas más tiempo en el escenario principal o en los secundarios?
–Me suelen gustar más las propuestas de los secundarios. Hay mucho donde rebuscar. Al final ahí es donde están los grupos tocando su primer y segundo disco, esos que luego tanto hablamos al cabo de los años, y hay auténticas joyas. Y son conciertos que puedes ver cerca del escenario, con buen sonido. Suelen tener el sonido más notable que los escenarios grandes.
–¿Recuerdas cuándo fue la última vez que te pusiste nervioso al conocer a alguien?
–Bueno, al final no dejo de pensar que es una persona. No me gusta endiosarles. Siempre he pensado que eso les hace sentir incómodos. Me acuerdo en un Electric Weekend, con un montón de bandas extranjeras, que fuimos al camerino de Biffy Clyro y apareció Josh Homme, de Queens of the Stone Age, y estuvimos hablando con él. Es de los tíos que más me han impresionado en persona. Fue un momento en el que más me he podido sentir pequeñito.
–¿Liam o Noel?
–Liam.
–Si te llama C. Tangana y te pide una colaboración, ¿qué le contestarías?
–Si es solo grabar, le cobraríamos para irnos de vacaciones (risas). Colaborando no me veo. No me sentiría cómodo haciendo algo en lo que no creo. Si fuera solo grabar, es ayudar a otra persona que llegue a los sonidos que tiene en la cabeza. Y es un proceso del cual disfruto siempre, sin diferenciar con quién estoy trabajando. Creo que sacaría algo. Aprendería un montón y sería bueno.