La Verdad

Vista aérea de El Coso de Cehegín.
Vista aérea de El Coso de Cehegín. / GUILLERMO CARRIÓN / AGM

Una 'costura verde' crece en Cehegín

  • El original y sostenible jardín del estudio de arquitectura Cómo crear historias se sitúa como finalista de un premio con 3.000 proyectos candidatos de todo el mundo

No ha sido como la obra de El Escorial, pero casi. Desde que el Ayuntamiento de Cehegín otorgó el concurso de ideas al estudio de arquitectura madrileño Cómo crear historias, en 2003, al proyecto 'La misteriosa historia del jardín que produce agua' hasta que se inauguró, en el verano de 2015, transcurrieron 12 largos años. Ahora, sin embargo y pese a que es escasamente conocido por los ciudadanos de la Región, los profesionales de la arquitectura han reconocido con diversos premios la calidad y originalidad del proyecto que Mónica García Fernández y Javier Rubio Montero idearon para coser la herida que hacía más de medio siglo una monumental nevada dejó en el barrio de El Coso, la zona Noreste del casco antiguo de Cehegín.

Así, al Premio de Reconocimiento Europeo de Arquitectura Sostenible 'Holcim Foundation for Sustainable Construction' que recibió el proyecto en 2005; y, al 2º Premio en el Concurso Internacional 'The Second Baku Internacional Architectural Awards en la categoría de edificios públicos y al Premio Composan a la obra más original, ambos recibidos en 2015; este mes se suma su selección como una de las cinco obras finalistas de la categoría de Arquitectura Pública del concurso 'Building of the Year'17', que el blog especializado 'ArchDaily' otorga y para el que 30.000 profesionales y lectores evaluaron más de 3.000 proyectos de todo el mundo. «Una saludable selección de prácticas poco conocidas y emergentes, pero, lo más importante, que pone de relieve la capacidad de la arquitectura para provocar un cambio positivo en el medio ambiente», explican los convocantes.

El hundimiento del barrio de El Coso, una de las zonas más degradadas del centro histórico, obligó durante décadas a los vecinos de ese barrio y de la zona del Pato a dar enormes rodeos para acceder a la parte alta del monumental cerro o a atravesar una zona que, recuerda Mónica García, estaba llena de cascotes y basuras, además de contar con enormes desniveles.

Precisamente, aprovechando los caminos que el paso de los ciudadanos dibujaron en este espacio, los arquitectos diseñaron su nuevo proyecto con dos objetivos claros: respetar la ciudad construida y vivida hasta ese momento y crear un espacio verde que pudiera enfrentarse de una manera sostenible a la escasez de agua que sufre endémicamente el sureste español. Para ello, aprovechando el desnivel, el jardín conduce el agua de lluvia y el agua residual de los cehegineros, mediante la gravedad, por una serie de estanques que, con plantas filtrantes como las eneas, depuran el agua para que tenga las cualidades necesarias para ser utilizada como agua de riego en las plantas del jardín.

Una vegetación que, finalizado el invierno, reverdece, crece y florece, y en el que las plantas trepadoras y colgantes cobran protagonismo, ya que van cubriendo las estructuras circundantes para aportar frescor a este espacio público en los cálidos meses de verano.

Este proyecto hecho realidad, destaca una de sus autoras, «ha transformado un espacio bastante abandonado y ha devuelto su espacio a los ciudadanos». Además, orgullosos del resultado y de la buena acogida que ha tenido entre los vecinos -«la gente estaba muy agradecida el día de la inauguración», cuenta-, siguen visitándolo: «La última vez fue hace dos semanas», reconoce Mónica García, que asegura que todos los trabajos que firma Cómo crear historias tienen «la mirada de la sostenibilidad. Nos interesamos mucho por el paisaje y los mecanismos que usa la naturaleza».