La Verdad

Fernando Aramburu: «Estuve expuesto a ETA, pero resistí la tentación»

El escritor Fernando Aramburu.
El escritor Fernando Aramburu. / Mireya López
  • El escritor dice que el éxito de 'Patria' radica en un "paisaje humano que cualquiera puede entender, aunque no sea vasco"

Ha firmado el fenómeno editorial del último año. Por ello, Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) confiesa en esta entrevista que no esperaba la gran repercusión que ha tenido ‘Patria’, una obra ambientada en el terrorismo, cuyas consignas, como al resto de chicos de su generación le llegaron a tentar. Pero más que el retrato de ETA y sus víctimas, el silencio y los gritos, la cobardía y el coraje, Aramburu sostiene que la buena recepción del libro obedece a un "paisaje humano que cualquiera puede entender, aunque no sea vasco".

'Patria' ha tenido un éxito literario arrollador. ¿Se lo esperaba?

No tengo empacho en confesar que abrigaba expectativas. Ahora bien, ni en mis sueños más exagerados me podía imaginar que mi novela llegaría a merecer semejante atención de crítica y público.

¿Que 'Patria' sea una novela sobre ETA y las ramificaciones hasta hoy de la violencia está en la base de la repercusión del libro? ¿A qué achaca usted esta repercusión?

Pues fíjese que yo creo que había cierto cansancio en la sociedad española con respecto a los temas relacionados con ETA, a la que muchos consideran un vestigio del pasado, cuya gestión corresponde al olvido. Mi impresión es que ‘Patria’ ofrece un acercamiento múltiple, esto es, desde diversas perspectivas, a la vivencia cotidiana de gente común en una sociedad sometida al terror y la violencia. Mi novela trata de eso, de padres y madres, de hombres y mujeres, en un paisaje humano que cualquiera puede comprender aunque no sea vasco y haya desarrollado su vida en un ambiente social distinto.

Una novela de varios años

¿Por qué quiso abordar en este momento la historia de dos amigos separados por la ideología y la acción etarra y las heridas de las víctimas en la actualidad?

No confundamos escribir con publicar. Me costó varios años acabar mi novela. De hecho la compuse en una época en la que el asunto del terrorismo de ETA había dejado de interesar a la opinión pública española. Lo que llamamos el momento, para mí representó tres años de minucioso y solitario trabajo.

Para alguien que creció en San Sebastián y vivió ese mundo, ¿alguna vez se sintió tentado por las consignas de la banda armada?

Por supuesto. También tuve trece, catorce años; escapé corriendo de las porras policiales del franquismo; estuve expuesto como cualquier adolescente de mi época a la presión grupal, a los eslóganes, a cierta estética, pero resistí a la tentación de supeditar el hombre a las ideas.

Además de su memoria, ¿qué referentes entre víctimas y terroristas le han servido para escribir 'Patria'?

Aproveché materiales de todo tipo, empezando por los que me proporcionó la experiencia personal. He leído, he conversado, he reflexionado y reunido datos. Finalmente, sometí el texto antes de publicarlo al veredicto de diversos expertos.

¿Existe la suficiente distancia para hablar ya del terrorismo, de la complicidad y del silencio en la época de ‘plomo’ de los atentados?

Ahora hay más sosiego, mayor posibilidad de intercambiar impresiones y menos riesgos para la salud en el caso de que uno opte por dejar una imagen negativa de quienes ejercieron la violencia o la justificaron.

¿Este capítulo de nuestra historia reciente es una cuenta pendiente de escritores vascos y españoles?

Sería raro que en el transcurso de unos pocos años hubiera sido suficientemente relatado un periodo histórico de cuatro décadas. La guerra civil española duró tres años escasos y todavía suscita literatura. La historia reciente de España está pidiendo a gritos plumas que la cuenten.

La literatura de la reflexión

¿La literatura son historias y entretenimiento o también es imprescindible la reflexión y el análisis del ser humano?

Hay una diferencia esencial que nos inculcaron en el colegio y que yo creo poco o nada productiva. Ya de niños nos hicieron creer que la aplicación y el estudio venían primero, y después la diversión y el entretenimiento. Los sabios no se cansan de decirnos que esta separación es, desde el punto de vista de la formación de la persona, suicida. Yo así lo creo. Asociamos erróneamente el conocimiento con la gravedad y el dolor útil, y damos puerilmente en creer que el entretenimiento sólo es posible dentro de los límites de la fiesta, la dejación de la cordura, el ruido. Craso error.

Usted vive en Alemania. ¿La distancia le aporta libertad a la hora de tratar un tema que todavía tiene heridas abiertas en nuestra sociedad?

Lo ignoro. No he tenido a mi disposición otra perspectiva. Por tanto, no puedo cotejar.

Su novela ha sido bautizada de "incómoda" por lo que esta ficción tiene de reflejo de una realidad social. ¿Era intencional o solo plantearse el terrorismo ya es incómodo?

Yo me propuse relatar historias relativas a nueve personajes, a los que deseaba prestar una dilatada atención. Antes de ponerme al trabajo sabía que un elenco tan numeroso de protagonistas por fuerza me procuraría la ocasión de trazar un dibujo complejo de la sociedad en la que nací y me crié.

«Alguna vez fui señalado»

Los que han tenido que sentirse incómodos con 'Patria' son los miembros de la izquierda abertzale. Y no solo por esta obra, sino también por las anteriores 'Años lentos' y 'Los peces de la amargura'. ¿Alguna vez le ha preocupado ser señalado?

Alguna vez fui señalado. Uno de mis más fieles antiadmiradores me tildó de escritor estatal cuando estaba activo el terrorismo. Como tantos otros, se me ha querido expulsar del área cultural de la zona, lo cual apenas impulsa la vela de mi barco.

Hace unos días asistimos a un desarme de ETA que ha sido unilateral y sin presencia del Gobierno. Por otro lado, intelectuales y víctimas reclaman que aún queda la cuenta pendiente del perdón. ¿Algo se sigue haciendo mal en este proceso?

Aquí hay una pelea encarnizada por el uso y significado de las palabras de la cual muchos no se enteran. Usted mismo emplea el término "proceso". ¿Qué proceso? ¿En qué reunión, congreso, simposio, se ha decidido de común acuerdo el uso de dicha palabra para nombrar lo que sea que esté ocurriendo? ¿Quién dirige, coordina, da contenido al supuesto proceso? Proceso es una palabra que nos ha colado la izquierda abertzale, como tantas otras. Quien impone el lenguaje, impone la versión histórica. Ahora resulta que los que propiciaron el terrorismo pasan por ser ‘artesanos de la paz’. Y un sector no pequeño de la sociedad se traga la rueda de molino.

Entonces, ¿como denominaría usted el momento actual?

El momento actual es decisivo para la fijación de la memoria. Se está dando una pugna sorda por trasladar a testimonios la historia colectiva de las últimas décadas, también desde la literatura. Intuyo que los próximos cinco o diez años serán pródigos en libros, películas y demás.