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Cultura

ENRIQUE ROJAS PSIQUIATRA
«La indiferencia es una enfermedad casi más grave que la depresión»
El autor de ensayos como '¿Quién eres?' abre hoy en Cajamurcia el ciclo 'La nueva Torre de Babel' con la conferencia 'Elogio de vivir'
08.10.07 -
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«La indiferencia es una enfermedad casi más grave que la depresión»
EXIGENCIA. Enrique Rojas abre hoy La nueva Torre de Babel. / LV
Elogio de la ilusión es el título de la conferencia con la que el psiquiatra y ensayista Enrique Rojas abre hoy el ciclo La nueva Torre de Babel, que patrocinado por la Fundación Cajamurcia coordina el periodista Antonio Arco. La psicóloga Raquel García Casasola presentará al invitado.

-¿Cómo mantener la ilusión en la adversidad?

-Creo que es muy importante una educación, en la ilusión y en el esfuerzo, a medio y largo plazo; así, una pequeña o mediana derrota significa relativamente poco porque estás mirando hacia adelante. Hay que tener claros los objetivos de fondo.

-Pero la adversidad muchas veces nos deja desarmados.

-Sí, y por eso es muy importante la educación en hacer atractiva la exigencia. Hoy, la juventud es una juventud muy blanda, que se viene abajo enseguida porque sus objetivos son a cortísimo plazo. Tiene que haber un cambio profundo en la forma de educar a los jóvenes.

-Y ¿cómo mantener la ilusión si ya se ha caído en el desencanto y la apatía?

-La indiferencia es una enfermedad casi más grave que la depresión. Consiste en una especie de neutralidad frente a la vida, es una enfermedad del alma muy grave y requiere de un zarandeo de alguien desde fuera. Decían los clásicos: Levántate rápido. Lo más importante es tener un programa de vida personal con cuatro grandes temas: amor, trabajo, cultura y construir la propia personalidad, que ha de ser fuerte. Esos cuatro grandes temas son como una vacuna frente a la adversidad.

-¿Qué piensa usted de esa cierta buena fama de la que goza el escepticismo?

-Bueno, el pesimismo y el escepticismo gozan de un prestigio intelectual que no merecen. Hay toda una filosofía del pesimismo y la negatividad que no conduce a nada. El optimismo significa una forma positiva de interpretar la realidad. En este mundo en el que estamos ahora, por ejemplo, hay muchas más cosas positivas que negativas, lo que pasa es que todo lo negativo es noticia. Los medios de comunicación han pactado con lo negativo y eso es dramático.

-¿En qué cree usted no se puede dejar de creer?

-Hay una vuelta al sentido religioso de la vida muy fuerte en muchos países del mundo, exceptuando la vieja Europa. Estuve en China hace un poco, y me quedé impresionado: la Iglesia Católica china está resurgiendo con fuerza. No hay que perder de ninguna manera la referencia espiritual, y tampoco hay que separarse del concepto humano de la vida; el otro merece la pena por encima de todo: del dinero, del poder, del prestigio. Si eso se pierde, desde luego viene eso de el hombre es un lobo para el hombre. La religión bien entendida es el abrazo al otro, es mirar al otro con consideración, con amor y con respeto.

-¿Cómo situarse con inteligencia frente a las patrias y las banderas?

-España ha luchado durante muchos siglos por ser una unidad. Ahora estamos haciendo lo contrario, convirtiendo España en reinos de Taifas. El nacionalismo yo creo que es una visión negativa. La Europa de las patrias tiene que volver: las grandes naciones como son España, Francia...; aquí estamos con un jugueteo tonto, ridículo. Por ejemplo, cuando estamos todos hablando de lo importante que es el inglés o el chino, ahora volvemos a esa visión pueblerina de querer que hablen catalán por obligación hasta los que no son catalanes. Esa visión pueblerina es muy dramática.

-¿Qué bandera defiende usted?

-La de España. Somos españoles, ciudadanos de un país cuyo idioma lo hablan más de cuatrocientos millones de personas.
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