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Donde vuelan las águilas

Cartel señalizador en el inicio del recorrido./
Cartel señalizador en el inicio del recorrido.
Mazarrón

Ascenso a la Sierra de las Moreras (Mazarrón) por el frondoso Barranco de Algezares

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZMazarrón

Pongámonos de acuerdo: una vez convencidos de que está todo descubierto, nada como entregarse al modesto placer de conquistar los paraísos cercanos. Uno de ellos es la Sierra de las Moreras, un imponente baluarte rocoso que emerge en paralelo entre la carretera de Águilas y las playas vírgenes de Mazarrón (crucen los dedos y recen todo lo que sepan, a ver lo que duran). Contemplar el horizonte desde el vértice geodésico que remata la cumbre nos va a exigir un poco de esfuerzo, pero vale la pena.

Necesitaremos unas tres y horas y media para subir y bajar, utilizando la senda del Barranco de Algezares (algo más de tres kilómetros, ida y vuelta). Nuestra excursión comienza en una explanada que se abre junto a la carretera de Águilas.

La línea de cumbres en el Collado de la Paridera, con el casco urbano de Mazarrón al fondo, los picos de la Sierra de las Moreras, desde el Víboras, y un vértice geodésico del pico Víboras.

Aquí comenzamos a andar por un camino en buen estado, siguiendo la flecha de un cartel indicador. La pista desciende hacia el barranco y se acaba en algo más de 500 metros, lo que nos obliga a seguir por una senda que sale a la derecha. Bien: a partir de ahora entramos en otro mundo.

Nos habrá bastado una pequeña revuelta del sendero para acceder a un espacio silencioso y arbolado en el que conviven la tortuga mora, el tejón, el jabalí, el búho real y el gato montés. Arriba, en las cumbres, la reina es el águila perdicera.

Subimos por el Barranco de Algezares –frondoso, tranquilo, secreto– y pronto vemos a nuestra derecha una pequeña cantera de tierra láguena, el material con el que se impermeabilizaba el tejado de las viviendas cuando no existía la tela asfáltica.

La costa mazarronera, desde la cumbre.
La costa mazarronera, desde la cumbre.

Poco después llegamos hasta unos hornos de yeso abandonados. En este punto hay que tener la precaución de no continuar por la senda de la derecha, marcada con un mojón: hay que seguir de frente, sobre las ruinas de los hornos. A partir de aquí se inicia una subida muy empinada que termina en el Collado de la Paridera, desde el que ya se domina el mar y las calas de Bolnuevo.

Sólo falta un pequeño tirón hasta la cumbre –pico Morro Blanco o Víboras, 488 metros–, donde nos sentiremos los reyes de la creación contemplando la increíble panorámica que se abre a los cuatro vientos bajo nuestros pies. Bajo unas piedras encontraremos un libro de cumbre que gestiona con mimo el naturalista mazarronero Juan Sánchez Calventus, un experto conocedor de este espacio natural que ha conseguido documentar fotográficamente el día a día de una pareja de águilas perdiceras.

La excursión

Dónde:
Sierra de Las Moreras (Mazarrón).
Dificultad:
Media (3,5 horas ida y vuelta).
Cómo llegar:
El punto de partida está en la carretera de Águilas, cerca de la conexión con la autovía de Murcia. Entre las rotondas de Bolnuevo y Águilas hay una pequeña explanada, junto a una casa en ruinas, donde comienza la excursión. Hay una placa señalizadora.
Cartografía:
Mapa 976 de Mazarrón I.G.N. 1: 50.000.
Cobertura de móvil:
Buena.

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