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Veinte piedras mágicas

El dolmen de Bagil y al fondo, la cañada./
El dolmen de Bagil y al fondo, la cañada.
Noroeste y Río Mula

Un paseo de apenas un kilómetro entre sabinas y enebros hasta el dolmen de Bajil (Moratalla), un enterramiento megalítico

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZMoratalla

La magia, en ocasiones, está en una piedra. En una piedra tan antigua como el hombre que ha visto pasar sobre ella todos los cielos de la Historia.

Por esto mismo, acudir hasta el dolmen de Bajil es una experiencia que casi produce vértigo: uno llega cómodamente en coche y aparca en el caserío, da los buenos días, se informa y en apenas quince minutos se planta ante este enterramiento megalítico que desafía el paso del tiempo.

Vista frontal del monumento funerario megalítico.
Vista frontal del monumento funerario megalítico.

Rebobinamos.

Los bloques y lajas que forman esta tumba prehistórica forman parte de un yacimiento arqueológico datado entre los años 2.800 a. C. y 1.400 a. C. -entre el Calcolítico y el Bronce- que fue descubierto en 1981.

Sobre un cerro aterrazado vivían unos cien individuos que se dedicaban a la agricultura, la caza y la ganadería, como atestiguan los restos de cereales y aperos de trabajo hallados en el Cerro de las Víboras, situado en lo alto de la loma. Hoy, casi 5.000 años después, el dolmen sigue en pie.

Llegar hasta este impresionante monumento fúnebre, acariciar sus piedras ásperas y descansar la mirada sobre la cañada que se abre a sus pies, setenta metros más abajo, es tan sencillo que convierte esta excursión casi en una obligación: a mitad de camino entre El Sabinar y Benizar nos desviamos por una carretera asfaltada y señalizada que conduce al caserío de Bajil en un kilómetro y medio.

Una sabina joven que crece en cuatro pies.
Una sabina joven que crece en cuatro pies.

Detrás de las casas, junto a una leñera, se abre una senda que discurre entre enebros, carrascas y sabinas y que nos lleva al dolmen. Accesible a cualquiera que esté dispuesto a disfrutar de un rato de silencio y naturaleza pura, el dolmen de Bajil es además una buena excusa para acercarse a este rincón lejano y limpio del Noroeste de la Región.

No desaproveche esta oportunidad para sentirse, por un rato, un poco inmortal.

La excursión

Dónde:
Bajil (Moratalla).
Dificultad:
Baja.
Cómo llegar:
Desde El Sabinar, a unos 10 km. por la carretera a Benizar.
Cartografía:
Mapa 889 de Moratalla del Servicio Cartográfico del Ejército.
Cobertura de móvil:
Buena.

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