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«Somos agua»

Isabel Muñoz (i) ayuda a entrar en la piscina del polideportivo municipal de Águilas a una participante en la sesión fotográfica del lunes./
Isabel Muñoz (i) ayuda a entrar en la piscina del polideportivo municipal de Águilas a una participante en la sesión fotográfica del lunes.

La fotógrafa Isabel Muñoz ultima en la piscina municipal de Águilas la serie artística con la que denuncia la marea global de las basuras marinas

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

«Toda mi obra gira en torno al amor», resume la fotógrafa Isabel Muñoz (Barcelona, 1951) mientras se quita la máscara de buceo para tomarse un respiro en la piscina municipal de Águilas, donde estos días completa su serie 'Agua', un proyecto artístico de largo recorrido con el que denuncia la marea global de las basuras marinas. El amor en la mirada de los grandes simios, que ha retratado en los rincones más salvajes del planeta; el amor en la plasticidad de la danza; el amor en la belleza del cuerpo desnudo; e incluso en la mirada de algunos integrantes de las maras, las peligrosas bandas criminales de El Salvador, por citar algunos de los trabajos más conocidos de la ganadora de dos World Press Photo, una Medalla al Mérito en las Bellas Artes y el Premio Nacional de Fotografía.

Y el amor, de nuevo, en las miradas cruzadas de un padre y su hija que retrata una y otra vez en el extremo de la pileta, ante un fondo negro y a dos metros de profundidad, hasta conseguir la imagen perfecta. Una, dos, tres, diez inmersiones buscando ese instante mágico que parece sacado de un sueño. «Puedo haber disparado quinientas veces pero solo hay una foto buena», dice con modestia pero con incuestionable 'ojo' profesional la prestigiosa autora catalana, que ha dedicado tres días a fotografiar a personas relacionadas con el mar y otros tres a sesiones con bailarines profesionales.

¿Por qué en Águilas? Porque se lo propuso Ambiente Europeo, asociación especializada en luchar contra las basuras marinas que desarrolla proyectos de limpieza de playas y de concienciación ambiental en la Marina de Cope, un tramo del litoral de la Región especialmente contaminado por los plásticos procedentes de la actividad agrícola. «Cuando me hablaron de lo que estaba sucediendo en los océanos, aquí y en todo el mundo, me dije que esto tenía que contarlo. Porque somos agua, el mar nos lo da todo», justifica Isabel Muñoz su compromiso con esta causa.

Desde el sábado pasado y hasta hoy, 'modelos' aficionados y profesionales han aguantado la respiración ante la cámara de Isabel Muñoz, interactuando con plásticos que bajo el agua se transforman en nidos protectores. Imágenes oníricas para lanzar un mensaje a la sociedad: no podemos seguir llenando los océanos de basura.

«La historia nos juzgará como la generación del plástico. No es una preocupación por mí sino por mis hijos, por mis nietos, por todo el mundo. El plástico es el problema y si seguimos tirando basura y plásticos al mar, y los peces comen el plástico, ¿qué va a pasar?», se pregunta la fotógrafa. Más de diez millones de toneladas de desechos acaban cada año en los océanos de todo el mundo, donde en 2050 podría haber más plástico que peces.

La primera parte de esta serie fotográfica puede verse ya en la galería Blanca Berlín de Madrid, hasta el 21 de abril: más de treinta imágenes tomadas en Águilas, Gerona y Japón. El resto del trabajo 'alimentará' otras exposiciones futuras, aunque su proyecto más inmediato es la muestra que inaugura el 26 de abril en Tabacalera (Madrid) con motivo de su Premio Nacional de Fotografía 2016, y que estará dedicada a las nuevas tecnologías.

«Gracias» es la palabra que más veces ha pronunciado esta semana Isabel Muñoz: a los vecinos de Águilas que han posado para ella en el set sumergido del polideportivo municipal; a sus colaboradores durante jornadas de trabajo de casi diez horas; a la asociación Ambiente Europeo por darle la oportunidad de 'bucear' en una de las grandes catástrofes ecológicas de nuestro tiempo; y al Ayuntamiento aguileño por cederle la piscina: «No sabes cómo me emociona esta generosidad, este trato y tanta amabilidad», asegura.

Aunque hoy dará por terminado el trabajo, Isabel Muñoz no saldrá del agua hasta el sábado porque quiere aprovechar su estancia en Águilas para hacer un curso de buceo con traje seco. Un equipo técnico necesario para trabajar en aguas a baja temperatura. Fotografiar el hielo bajo el mar es su última obsesión.

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