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La húmeda garganta del Cagel

El río, encajonado en la espectacular garganta del Cagel./
El río, encajonado en la espectacular garganta del Cagel.
Sierra de la Pila y Abanilla

Hasta el nacimiento del río Chícamo (Abanilla) por un cañón espectacular

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZAbanilla

Imposible olvidar tanto frescor, tanto silencio, tanta belleza. Imposible no conmoverse ante el cruel contraste entre los barrancos amarillos y secos de Abanilla y el vergel en que convierte su lecho el fluir constante, modesto y elegante del río Chícamo.

El Chícamo, otro río milagroso –como el Luchena, el Benamor, el Mula– que aporta vida y color a un espacio natural donde lo más normal sería que las lagartijas se desplazaran con cantimplora. Adentrarse en la garganta del Cagel –o Cager– para seguir su curso alto hasta el nacimiento supone una caminata divertida de unos cinco kilómetros en los que avanzaremos paralelos al río y tendremos que cruzar el cauce en varios puntos del recorrido.

En La Umbría está el inicio de esta ruta, sencilla y aconsejada para hacerla con niños. Pasadas las casas, y en una vaguada reforzada con cemento bajo la que discurre el agua, comenzamos a caminar hacia la izquierda, río arriba.

Fotografías de la excursión por el curso del río Chícamo (Abanilla).

En apenas 500 metros nos adentramos en la garganta del Cagel, en cuya arenisca petrificada ha horadado el Chícamo un espectacular cañón. Las paredes describen formas sinuosas sobre nuestras cabezas, ocupadas en cavilar la forma de saltar de un margen a otro sin caer al agua. Siempre encontraremos una piedra salvadora para apoyarnos, aunque es recomendable llevar calzado de repuesto en la mochila para mojarnos sin complejos.

Al salir de la garganta nos encontraremos con los restos del molino del Chícamo, que dejó de funcionar a principios de los 60. Aquí dejamos el cauce y tomamos un camino –ojo a los peligrosos quads si vamos en fin de semana– en busca del nacimiento entre palmeras, pinos y cañas.

Pasaremos junto a una playa y a la derecha de un cruce de caminos, en medio de un cañaveral, lo encontraremos: el Chícamo surge en una modesta cavidad –casi un charco– por la que se derrama discretamente el acuífero de la Sierra de Quibas.

La excursión

Dónde:
Río Chícamo, en Abanilla.
Dificultad:
Baja.
Cómo llegar:
Desde Abanilla hay que desplazarse hasta la pedanía de La Umbría (a unos 5 km.) por una carretera sinuosa que arranca en la entrada del pueblo.
Cartografía:
Mapa 892 de Fortuna (IGN).
Cobertura de móvil:
Escasa.

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