Bendita «locura» culinaria

David López, María Gómez, Cristian Palacio y Julio Velandrino apuran algunos flecos antes de elaborar el menú de Alta Cocina Murciana./M. Bueso
David López, María Gómez, Cristian Palacio y Julio Velandrino apuran algunos flecos antes de elaborar el menú de Alta Cocina Murciana. / M. Bueso

Cuatro chefs murcianos elaboran de forma conjunta un menú de 18 platos tan sorprendente como exclusivo. David López (Local de Ensayo), Cristian Palacio (Señorío de Barahonda), Julio Velandrino (Taúlla) y María Gómez (Magoga) prolongaron durante cuatro horas el júbilo de decenas de comensales

Daniel Vidal
DANIEL VIDALMurcia

Uno podía saber con cierta exactitud la hora a la que iba a empezar a comer. Otra cosa distinta es la hora a la que iba a terminar de degustar el menú que ayer se sirvió en el restaurante de la planta -1 (y más noble) de Murcia Gastronómica. David López (Local de Ensayo), Cristian Palacio (Señorío de Barahonda), Julio Velandrino (Taúlla) y María Gómez (Magoga), cuatro de los chefs más reconocidos del panorama culinario murciano actual, embarcaron a mediodía a casi 70 comensales en una maravillosa «locura» gastronómica -en palabras de Cristian Palacio- tan exclusiva como sorprendente. Y, por momentos, también parecía que interminable.

Algunos de esos comensales, avispados amantes de la gastronomía murciana que tenían la reserva hecha desde hacía semanas (las plazas llevaban varios días agotadas), terminaron de comer casi cuatro horas después de haberse sentado a la mesa... sin haberse tomado el café. «Es que tenemos prisa», parecía ironizar uno de los felices testigos de este experimento, que nunca antes se había desarrollado en la Región de Murcia. Al menos, por parte de los chefs que ayer hicieron posible este menú de Alta Cocina Murciana compuesto por 18 platos y muchísima pasión: «Coordinar a cuatro restaurantes es un jaleo enorme, pero puede estar muy guapo», se preparaba un par de horas antes de la batalla David López, que a la postre ejerció como jefe de fogones para aportar algo de cordura a semejante pitote. Fue precisamente el chef del restaurante Local del Ensayo quien, con la ayuda de Cristian Palacio y rotulador de punta gorda en mano, dibujó un enorme panel en la pared para asegurarse de que cada mesa recibía sus platos correspondientes. De que nadie se quedaba sin degustar cada trocito del alma de cada chef. «¿Han salido ya todas las croquetas?», se aseguraba David López con los voluntarios del CCT y de Molina Real, que hicieron lo imposible por mantener en la sala el elevadísimo nivel de la cocina.

Paladares exigentes

El carrusel dispuesto a pachas por los cuatro representantes de la vanguardia gastronómica murciana no defraudó ni a los paladares más exigentes, entre los que se encontraban el presidente de la patronal Croem, José María Albarracín; el consejero de Fomento, Pedro Rivera, y el director general de Seguridad Ciudadana y Emergencias, José Ramón Carrasco, que además es presidente del Club Murcia Gourmet. Entre 'snacks', aperitivos, entrantes, platos y postres, al público de este menú-espectáculo, le costaba decidir la creación más deliciosa. «A mí me ha encantado la 'flor del campo de Cartagena', pero a mi mujer le ha gustado más la brandada de bacalao con leguminosas», repartían halagos en una de las mesas. «Está todo buenísimo», sentenciaban todos los integrantes de otra.

No era para menos. Entre López, Palacio, Velandrino y Gómez -un cuarteto de lujo formado para una ocasión irrepetible-, construyeron un auténtico parque de atracciones de la cocina murciana, una retahíla de pequeñas y suculentas obras de arte (muchas de ellas semipreparadas en sus correspondientes restaurantes, lo que agilizó el maratón en la cocina) que duraban en los platos de los clientes mucho menos de lo que aguanta un caramelo a la puerta de un colegio. «Esto es muy divertido; hay muy buen ambiente y muy buen rollo, y además aprendemos el uno del otro», se regocijaba Cristian Palacio mientras preparaba una de sus apuestas fuertes, su «crujiente de maíz, lima y cilantro». Además, los chefs se sacaron de la manga mantequilla de cuquillo, pimentón y tapenade; galleta de salmón y ensaladilla 'rosa'; croqueta de tomate escabechado y cremoso de trompetas negras; cebiche de mújol; ensalada de cebolla y salazones; el famoso 'piztaco' de Taúlla; panal de miel; kokotxa de atún; estofado de setas silvestres y cultivadas, 'perigueux' y coulant de yema campera; tendón de res guisado con cáñamo; caldero de ajo negro; lomo de conejo relleno, morcilla de verano y boletus frescos; pavlova (postre de merengue) e Idiazábal ahumado, manzana ácida y pan de lima. Todo ello acompañado, claro, de sus correspondientes cervezas, vinos y cafés. Salvo el señor que se tuvo que ir sin su cortado, cuatro horas después de carrusel gastronómico, porque tenía prisa. Lo que no parecía tener ya era hambre. Bendita «locura» culinaria.

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