Costa virgen a kayak y pala

Un grupo costea en dirección a Cala Aguilar, con la isla de las Palomas al fondo. A la sombra del Arco./P. KAYAK
Un grupo costea en dirección a Cala Aguilar, con la isla de las Palomas al fondo. A la sombra del Arco. / P. KAYAK

Coja gafas de bucear, saco de dormir, protección solar, gorra, gafas de sol, unos cuantos tentempiés y toda la energía de que disponga, y láncese a recorrer uno de los tramos de la costa murciana más bellos y desconocidos

Pepa García
PEPA GARCÍA

¿Goza de un espíritu aventurero? ¿Adora el contacto con la naturaleza? ¿Hacer deporte al aire libre es su pasión? ¿Disfrutar de una noche de verano bajo la luz de las estrellas es su sueño? ¿En el mar se siente como pez en el agua? Pues, sin duda, la propuesta de hoy está especialmente pensada para usted.

Coja gafas de bucear, saco de dormir, protección solar, gorra, gafas de sol, unos cuantos tentempiés y toda la energía de que disponga, y láncese a recorrer a bordo de kayaks uno de los tramos de la costa más bellos y desconocidos, para los visitantes y hasta para los propios murcianos: el que comprende el litoral cartagenero que separa la ciudad del tranquilo pueblo pesquero de La Azohía.

Serán dos días y una noche paleando sobre las aguas y la costa protegida de la Reserva Marina de Interés Pesquero de Cabo Tiñoso en compañía de un pequeño grupo de personas y con el apoyo y la guía de dos profesionales en el manejo del kayak de mar de Portús Kayak. Aunque para aventurarse con éxito en esta travesía, advierten, se debe disponer de una condición física media y haber practicado piragüismo con anterioridad para dominar los conocimientos técnicos básicos.

Distribuidos en parejas -los kayak son dobles, más estables y cómodos para travesía, y cerrados- y con el chaleco enfundado, la expedición da comienzo en el muelle de Santiago del Puerto de Cartagena sobre las nueve de la mañana. Una experiencia inusual que permite iniciar la singladura atravesando el histórico puerto, superando el muelle de La Curra y navegando junto al Faro de Navidad para tomar rumbo oeste y avanzar aguas al sur.

Siempre bajo el vigilante ojo de los guías, que corregirán sobre la marcha pequeños fallos técnicos que dificulten la ruta, se disponen a recorrer unos 30 km., mar y vientos mediante, en dos etapas y con paradas más o menos frecuentes para ir disfrutando del paisaje, el entorno natural y los rincones más atractivos. Por eso mismo, Jandro nos acerca, tras doblar Punta del Aire, a la Algameca Chica, una urbanización de veraneo de arquitectura efímera, exótica desde tierra y que casi te transporta al sureste asiático vista desde su acceso marítimo. Una singularidad cartagenera que es muy recomendable acercarse a conocer.

Tras las fotos de rigor en este pintoresco enclave, la travesía continúa rumbo a Cala Aguilar, con viento de cola que facilita el avance y parada de postas en la recoleta cala a la que la colmatación de la isla de la Torrosa ha dado lugar. Allí, además de reponer fuerzas, el cuerpo pide enfundarse aletas y gafas y sumergirse a disfrutar del fondo del mar y su vida, antes de reiniciar la marcha para llegar a la hora de comer a Cala Aguilar.

Remarán entre la playa de Fatares y la isla de las Palomas, ya terreno protegido dentro de la Reserva Marina de Interés Pesquero de Cabo Tiñoso. Desfilarán en grupo junto a la Cueva del Gigante y superarán el poblado del Portús antes de doblar el cabezo de la Aguja y llegar a Cala Aguilar, final de la primera etapa. Media jornada para disfrutar del maravilloso baño que permite esta playa, bucear, reponer fuerzas e, incluso, después de que Portús Kayak les ponga en bandeja la comida principal, una merienda cena bajo sombraje, si se encuentran con ánimos podrán salir a paladas al mar para disfrutar de una puesta de sol sin igual. El primer día concluirá cuando se tumben sobre la ya fría arena, al raso, disfrutando de la pantalla panorámica en que se convierte el cielo en una zona en la que la contaminación lumínica no perturba la visión de las estrellas.

Características

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La Reserva Marina de Interés Pesquero de Cabo Tiñoso es la segunda de la Región y una de las once de las que existen en España. Espacio protegido por la gran riqueza y variedad de su flora y fauna, cuenta con relieves abruptos: acantilados de calizas y dolomías del Triásico que se extienden desde las profundidades del mar hasta alturas de entre 20 y 200 metros de gran valor paisajístico. En sus aguas, hay presencia de cetáceos, debido a la calidad de sus aguas y a la disponibilidad de alimento para estos mamíferos que frecuentan la zona. Sus calas y ensenadas cuentan con grandes extensiones de praderas de Posidonia, uno de los ecosistemas submarinos más productivos. Además, La Azohía conserva el milenario arte de pesca de la almadraba.
Cómo hacer la actividad
Portús Kayak. Playa del Portús. Cartagena. 622 654754 (Salvi) y 696 826739 (Jandro). Información y reservas en www.portuskayak.com y info@portuskayak.com. Precio de la travesía de dos días de Cartagena a La Azohía o viceversa (dependiendo de los vientos predominantes): 160 euros / persona. Mínimo: 4 pax. Máximo: 12 pax. El precio incluye:material, seguro, comida principal del primer día (merienda-cena) y desayuno del segundo día, y traslado desde el fin de ruta hasta el punto inicial en microbús. Hay que llevar tentempiés para el almuerzo y la comida del primer día y almuerzo del segundo, también saco de dormir. Se recomienda llevar gafas de bucear y no olvidar protección solar, gorra y gafas de sol, toalla y ropa de cambio.
Precio
160 euros por persona la travesía de dos días

La segunda y final jornada comienza temprano, con un energético desayuno para abordar la línea de costa que les conducirá hacia Cala Salitrona y, luego, doblar Cabo Tiñoso. Ya protegidos de los vientos de Levante por los interminables cortados de la inmensa mole pétrea, se atraviesa el Arco antes de llegar a Cala Cerrada: otro paraíso de dioses. Chapoteen, buceen, disfruten de este rincón mágico antes de que el último tramo de la ruta, el que les separa del pueblo pesquero de La Azohía, les conduzca al irremediable final.

Para entonces, quizá hayan hecho tan buenas migas con sus compañeros de viaje que hasta planeen nuevas aventuras juntos y, aunque no sea así, conservarán un recuerdo imborrable, aunque el regreso a Cartagena en el microbús ponga fin a la magia de una travesía 'kayakeando' por el mar.