Corazón de tiza

Piedad Carreño 'Chipi', junto a la puerta restaurada de su tienda de colores en Cabo de Palos. / A. S.
Piedad Carreño 'Chipi', junto a la puerta restaurada de su tienda de colores en Cabo de Palos. / A. S.

En Cala Pintada te asesoran sobre la restauración de muebles con 'chalk paint' y puedes comprar piezas de jóvenes artesanos. «Este negocio es rentable para el corazón», comparte Piedad Carreño 'Chipi'

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

Las olas casi te acompañan hasta la puerta de Cala Pintada, en una de las aireadas bocacalles que suben del mar de Cabo de Palos. Te reciben unos macizos de adelfas en plena sinfonía de rosas, como si hubieran reservado su fragancia para el verano, así que te entretienes en este rincón donde el sol hila su entredós. Tras las puertas de hierro y cristal, alegra encontrar unos portones verde agua por una cara, y por otra vino joven de Bullas, que dejan resollar a la vieja madera. Los colores son la marca personal de Chipi, el espíritu de Cala Pintada. En su particular proceso sanatorio halló estas pinturas no tóxicas, que le ayudaron a reconstruirse como un sinfonier que tendrá otra vida con una capa curativa de colores.

Entre los botes de pintura y la exquisita selección de piezas artesanas, la emprendedora elige del libro de poemas de Francisco Carreño, 'Calblanque: entre el agua y la piedra, entre la voz y la palabra' estos versos: «Llena de huellas,/ la piel trabajada,/ en una sola herida/ cuenta la historia/ de algo/ que ha ocurrido fuera,/ que tiene lugar dentro».

Visita recomendada
Cala Pintada, en Cabo de Palos (Cartagena).
Qué hacer
Lo ideal es inscribirte en el próximo taller de 'chalk paint' o de transferencia botánica, pero puedes comprar la famosa pintura a la tiza con el asesoramiento de Chipi. Además puedes encontrar piezas de jóvenes artesanos en complementos, ropa, decoración y ocio.
La guía ideal
Piedad Carreño Espinosa 'Chipi'

Chipi ve en ellos «el paisaje cercano de Calblanque, herido y renacido una y otra vez». También su geografía interna. Poco a poco fue trabando esta tienda personal. Empezó por ventilar el local familiar, un viejo invernaje de barcos, en reparar paredes sin tapar su esencia, en clavar antiguas aldabas y picaportes, en pintar de fresa el pequeño patio. «Me traje el suelo de una bodega de Bullas de 1800, porque yo pasaba allí los veranos», cuenta Chipi las horas de trabajo tras cada baldosín, cada farol, cada noche de extenuación en plena convalecencia. «Veía en la transformación del local, y de los muebles, un símil con mi vida», cogió la empresaria carrerilla con uno de esos negocios que no tienen par. Su primera restauración fue «un taquillón familiar, que tuvo a dos personas interesadas en comprarlo».

«Me traje el suelo de una bodega de Bullas de 1800, porque yo pasaba allí los veranos. Veía en la transformación del local, y de los muebles, un símil con mi vida»

Los vecinos de Cabo de Palos y las poblaciones de alrededor llegan a comprar regalos y esos toques especiales de decoración o complementos que dan las piezas hechas a mano, que no tienen igual, solo parecido, porque una muesca, una huella del artesano o un tono subido de color la hace exclusiva. «Me apasionan el barro y el esparto», muestra Chipi, que ha incorporado piezas de alma mediterránea: peces que son botijos, cabezas de carnero que son trenzas de paciencia. La aparente sencillez de las esculturas de Lucía Mateo hace el silencio.

Las alfombras tejidas a mano de Cristina Vallejo, las camisetas y cojines de Dihola, la cerámica de autor de Asterisque, raptan la mirada, que se quedará después atrapada en las joyas blancas del fondo del mar particular de Juan Guillén, el creador de Operatum, o las anémonas de La Polaca. Hay algo de pieza perdida en los adornos de Catacló, sus formas imperfectas, sus abalorios ancestrales. La plata de Zrida, los azulejos sobre madera de iroco de Azuara y las acuarelas de Clara Pascual te llaman desde las paredes.

El toque más pop lo ponen las lámparas flexibles de Zaralobo, los insectos en 3D de cartón de Studio Roof y las postales de Cabo de Palos para colorear de Vibe. Chipi se ha rodeado de las piezas más conmovedoras que salen de las manos en los alrededores. «Tengo aceptado que nada es para siempre, pero mientras tanto hay que disfrutar de la belleza», asume en su rincón de los colores.