Un clavo saca otro clavo

Un clavo saca otro clavo
Guillermo Carrión / AGM

FERNANDO PERALS

La vida le mostró su parte más cruel frente a frente. Sus ojos fueron espectadores de una tragedia que difícilmente se borrará algún día. Un pequeño ser lucha incesantemente por hacer desaparecer un triste recuerdo de la mente del escritor Manuel Moyano. Se trata de 'Yako', un gato de cuatro años que llegó gracias a la insistencia de la hija del novelista. Si hubiera sido por él, el animal no hubiera aterrizado nunca en la familia: «Nos lo dio, recién destetado, una amiga de mi mujer. Tiene una casa en la huerta y su gata había tenido una camada. Vino a llenar el vacío que había dejado un gato anterior, 'Ronronete'. Este había muerto de manera repentina ante mis propios ojos, como si lo hubiesen envenenado o le hubiera dado un infarto. No habríamos tenido otro gato de no ser por el empeño de mi hija Marta».

'Yako' no fue bautizado como tal hasta varios meses después: «Nos costó dar con el nombre, ninguno nos gustaba, así que lo estuvimos llamando simplemente 'Gato' durante meses. Un día, paseando por un parque de Molina, oí que una joven llamaba 'Yaki' a su perro. De ahí tomé el nombre, que fue rápidamente aceptado por la familia». El escritor considera perspicaces a los felinos y, además, necesita tenerlos cerca de él para su bienestar: «Me gusta ver otra clase de animales a mi alrededor además de a nosotros mismos. No todo han de ser 'Homo sapiens'. Los gatos son inteligentes, puedes comunicarte a través de gestos y miradas con ellos».

La mascota tenía afición a salir de exploración alguna que otra vez. Y como se dice entre los jóvenes, unas veces se gana y otras se aprende. Eso le ocurrió a 'Yako' en uno de esos viajes que se dio: «Una vez se escapó de casa y regresó una semana después, herido y desventurado. Desde entonces, no le gusta salir. Por lo demás, es un animal tranquilo. Esa es su virtud y defecto al mismo tiempo. Me gustaría que fuera un poco más activo».

Independientes. Esa es la capacidad que más valora Manuel Moyano de los gatos. 'Yako' requiere de poca atención y eso es algo que le maravilla: «Necesita pocos cuidados. No es tan menesteroso de amor como los perros, que me resultan algo empalagosos». La mascota encuentra en Marta [su hija] su mejor pinche para la diversión. Delega en ella cuando el animal pide un rato de fiesta. Ni siquiera esto, o traumáticas experiencias del pasado, le hacen al autor de 'El imperio de Yegorov' descartar la llegada de otro pequeño felino a casa: «Es posible que tenga un gato más en un futuro. Lo único que le pido a una mascota es que interactúe conmigo y no me dé trabajo».

Ficha

Nombre
Yako
Raza
Común
Edad
4 años