ESTÍO A LA MURCIANA

Angus Sánchez: «Soñaba con descubrir ruinas»

Angus Sánchez, en la costa de San Pedro del Pinatar. / J. M. RODRIGUEZ
Angus Sánchez, en la costa de San Pedro del Pinatar. / J. M. RODRIGUEZ

La presidenta del Club Cronos apunta que «en el deporte he vivido situaciones muy difíciles, y he actuado con la cabeza fría, pero no con valentía»

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

«La presión de ponerme sobre un tapiz ante un pabellón lleno de gente y una mesa de jueces, gracias a Dios, yo no la he vivido. No sé si hubiera podido superarla». A Angus Sánchez (Murcia, 1963) hace años que el mar logró conquistarla. Le relaja pasear por su orilla, perderse en su horizonte, nadar, bucear -con tubo, la botella ha decidido aparcarla-, y practicar pádel surf. Ella es también la presidenta del Club Cronos de gimnasia rítmica de Puente Tocinos, este año de nuevo en primera división con uno de sus equipos, y en el podio nacional desde 2009. Siempre, dice, le gustó el deporte, aunque nunca llegó a competir: «Soy muy vergonzosa», reconoce.

1 -¿Un sitio para tomar una cerveza?
-El Bandi, en Vera.
2 -¿Una canción?
-'My way', de Frank Sinatra.
3 -Un libro para el verano.
Cualquiera de los policías Bevilacqua y Chamorro de Lorenzo Silva.
4 -¿Qué consejo daría?
-No soy de dar consejos.
5 -¿Cuál es su copa preferida?
-Un buen vino tinto de la tierra frío.
6 -¿Le gustaría ser invisible?
-A veces sí.
7 -¿Un héroe o heroína de ficción?
-Mi madre.
8 -Un epitafio.
-Vive y deja vivir.
9 -¿Qué le gustaría ser de mayor?
-Buena gente.
10 -¿Tiene enemigos?
-Creo que no.
11 -¿Lo que más detesta?
-La hipocresía.
12 -¿Un baño ideal?
-En La Azohía.

-¿De niña qué quería ser?

-Abogada. Pero se me pasó enseguida. Al final acabé en Geografía e Historia, me dio la vena por la Arqueología y soñaba con descubrir ruinas, pero no terminé. Te metes a trabajar y dices: 'Ya acabaré', pero al final no lo haces. Entonces ya era entrenadora.

«En el deporte he vivido situaciones muy difíciles, y he actuado con la cabeza fría, pero no con valentía»

-¿Cómo llegó a la rítmica?

-Siempre me ha gustado el deporte: nadaba, hacía voleibol... Pero no fue hasta que llegó Pepa Molina, que ahora está en el Ayuntamiento de Murcia, al colegio donde yo estudiaba y nos cogió a unas cuantas. Ella venía de la rítmica y nos metió el gusanillo. Nunca llegué a competir, pero no dejé de estar en contacto con este deporte.

-¿Qué le atrajo?

-La exigencia. Es como un reto continuo. Dices: 'Vale, ya me sale este giro, pues ahora quiero hacer este otro, y luego ese otro'. Es un deporte muy visual y al mismo tiempo muy femenino, aunque ya hay rítmica masculina; la música, el maillot, el maquillaje..., pese a que todo esto es un complemento del esfuerzo y el trabajo. Hay ejercicios que son una auténtica obra de arte, obras de un minuto y medio o dos minutos y medio, y te quedas enganchada.

-¿Por qué no compitió nunca?

-Soy muy vergonzosa. Como mucho hice exhibiciones a nivel de colegio. Cuando hice los cursos de entrenadora tuve que situarme delante de un tribunal para que me evaluara, pero yo, la presión de ponerme sobre un tapiz ante un pabellón lleno de gente y una mesa de jueces, gracias a Dios, no la he vivido. No sé si hubiera podido superarla.

-¿Cuándo dio el paso para ser entrenadora?

-Con 14 o 15 años empecé a echar una mano en el que fue el germen del club Gymnos 85, compaginaba mis estudios con ir a entrenar. La rítmica estaba en un momento de crecimiento, a nivel de olimpiadas la española comenzó a sonar, y bueno, tampoco hay tantas actividades específicas para niñas, además fue el 'boom' de las escuelas deportivas y se abrieron muchas. Empecé a trabajar en la escuela de Espinardo, desvinculada ya del Gymnos, aunque yo seguía entrenando allí. En el 96 fue cuando el Club Cronos compitió como tal por primera vez, y desde 2009, que fue cuando conseguimos la primera medalla a nivel nacional, no nos hemos bajado del podio, ¡y toco madera!

«Me encanta Miguel Bosé; de joven no lo decía porque me daba vergüenza, pero ahora sí»

-¿Entonces imaginaba los logros que después iban a conseguir?

-La verdad es que no, porque llevábamos ya una trayectoria con el Gymnos, y te puedo decir que todos los clubes que se dedican a esto en la Región y en España se toman muy en serio su trabajo; la disciplina es diaria. Recuerdo que cuando estaba en el Gymnos no había Bando de la Huerta, eso era pecado; ni viajes de estudios, ni Entierro de la Sardina ni más historias. Me acuerdo que en el 25 aniversario de boda de mis padres, que yo era la madrina, nos levantamos de la mesa de celebración para ir a entrenar. Trabajábamos muy duro y nos metíamos en finales; en aquella época fue cuando seleccionaron a mi hermana Elvira para el equipo nacional y hasta se trajo una medalla, pero todo era muy a cuentagotas. También es cierto que entonces solo había tres competiciones y ahora hay muchas más, y muchos más niveles, con lo cual, no es que sea más fácil, pero hay más posibilidades. Nosotras empezamos a tener resultados en conjuntos e individual base, que no existía entonces. En la liguilla regional nos quedábamos muy bien clasificadas y decidimos dar el salto al nacional con un conjunto. Con él nos quedamos subcampeonas de España el primer año que dimos el salto.

-¿A qué ayuda la disciplina?

-A organizarte mejor. Me lo cuentan las mamás de mis gimnastas. Las niñas se organizan las tareas, los estudios y hasta las diversiones para poder ir a entrenar. También el ambiente de compañerismo que se crea es fundamental, porque en un conjunto no es solo lo que yo haga, si no lo que hacemos todas. Nosotros fomentamos, además, la igualdad y el respeto. Para mí, todas mis niñas son iguales, desde la que está en la escuela a la que está trayendo medallas cada vez que va a una competición. A lo mejor me valoro mucho, pero me considero una persona muy tolerante, aunque en algunas cosas soy un poco radical y a veces me dicen que soy mandona, pero creo que es por el nivel de exigencia que me impongo a mí misma.

-¿En casa es exigente?

-Sí, lo que ocurre es que tengo una hija que es más exigente que yo. Mis hijas, por supuesto, han hecho rítmica, pero yo no las presioné. Tengo dos, y ambas han tenido muy buenas condiciones físicas. La mayor empezó en una escuela deportiva y después pasó como suplente a uno de los equipos de competición, pero cuando llegó la hora de competir dijo que no. La pequeña, sin embargo, ha sido artista y gimnasta hasta hace poco.

«Cabeza fría»

-¿Qué ha tenido siempre claro?

-He intentado ser justa en mis decisiones y ponerme en el sitio del otro.

-¿Cuáles son sus apoyos?

-Mi familia. Aunque sea un tópico, es cierto. Si no cuentas con el apoyo de las personas que tienes al lado todos los días, no podrías seguir. Son muchos fines de semana de competición y muchos viajes, a Valladolid, a Zaragoza, a Guadalajara... ¡En Guadalajara estamos pensando comprar un piso! [Ríe] Mis técnicos son también un gran apoyo. Curran más que yo.

-¿Para qué cree que ha sido valiente?

-No creo que lo haya sido, no me he enfrentado a situaciones en las que haya tenido que demostrar mi valentía. En el deporte he vivido situaciones muy difíciles estando en la federación, y he actuado con la cabeza fría, pero no con valentía. No he tenido que salvar a nadie..., bueno, sí, porque también he sido socorrista [risas].

-¿Qué más ha sido?

-Buceadora, pero lo tengo muy abandonado. Llegué a hacer el curso de buceo que te permite bajar hasta 25 metros, pero ahora me da miedo. Uno de mis instructores se ha quedado en el mar y estas cosas te marcan. Me encanta seguir buceando, pero con mi tubito. Ya no me he vuelto a poner la botella, y el traje de neopreno solo para hacer pádel surf.

-¿Para qué sirven las medallas?

-Para que este deporte sea más reconocido y tenga más presencia mediática. Pero no sé si es que no he sabido sacarles partido, porque sigo teniendo que echar mi hoja de solicitud igual que cualquiera cada vez que quiero entrenar igual. Y sé que la puerta de Felipe [Coello, concejal de Deportes del Ayuntamiento de Murcia] la tengo abierta cada vez que llamo, pero intento darle el menor follón posible. También sirven para que más niñas conozcan el club. Hay muchos clubes en la Región trabajando muy duro, pero quizá no han tenido ese punto de suerte que también hay que tener en este deporte.

-¿Cómo de importante es la suerte?

-Es importantísima. Date cuenta de que hay mucho trabajo detrás de una medalla, pero aquí no hay segunda parte para que puedas remontar. Aquí, en un minuto y medio las individuales, y en dos minutos y medio el conjunto, se lo juegan todo. Te voy a poner un ejemplo: nuestro conjunto cadete venía de ser campeón de España varios años seguidos, y en 2017, en Alicante, no hubo más cintas fuera del tapiz porque no había más rato de música. Y llevaban un montaje espectacular, ellas iban guapísimas, y con seguridad, porque llevaban muchas competiciones, pero el trabajo hay que rematarlo en la pista.

-¿Qué hay por encima de cualquier éxito?

-Pensar que has hecho todo lo que has podido. Ha llegado un momento en el que se piensa que por el mero hecho de estar en el Club Cronos esto ya es sinónimo de éxito deportivo, y eso es una losa muy pesada no solo para nosotras, sino también para las niñas.

-¿Qué es una gran satisfacción?

-Ver a las niñas salir al tapiz. Yo soy muy madre, la Pantoja número uno, pero intento no manifestarlo porque soy un poco arisca. Yo quiero que mis niñas sean las más guapas, las que llevan el maillot más bonito y las mejores en la pista. Me emocionan cada vez que salen y me enfado también mucho cuando lo hacen mal, aunque intento que no se me note.

-¿Con qué disfruta?

-Con un buen libro, con la fotografía y con el dibujo, pero llevo mucho tiempo sin dedicarles tiempo, porque el club me absorbe. También me relaja coser, pero no es que yo cosa, me refiero a adornar los maillots. Cuando el club era más pequeñito hacía uno de los conjuntos para que las mamás lo copiaran, también los diseñábamos nosotras. Ahora ya no tenemos tiempo.

-¿Para qué sí lo tiene?

-Los fines de semana que tengo libres y hace buen tiempo, practico pádel surf, y entre semana hago pilates; lo he descubierto hace poco y me encanta. La rítmica solo la dirijo porque ya la última vez que intenté hacer un spagat [alinear las piernas sobre el suelo en direcciones opuestas] me hice un esguince [ríe].

-¿Baila?

-Me encanta, pero lo hago a mi manera, por libre. Soy de las que suena la música y bailo.

-¿Y melómana?

-Me gustan mucho los grupos españoles de los 80: Tequila, Loquillo..., y Miguel Bosé, que me encanta. Cuando era más joven no lo decía porque me daba vergüenza, pero ahora sí, y además con la boca llena. Sabina, los chicos malos de los Rolling, Frank Sinatra... 'My way' es una canción importante para mí.

-¿Qué manías tiene?

-¡Uff...! Como haga algo antes de una competición y salga bien, la repito. Luego intento que no se me note, pero sí, soy un poco supersticiosa. Tampoco me gusta enterarme de cómo va la competición, sobre todo cuando estamos en posición de podio. Me pongo a dar paseos y me aíslo.

-¿Para qué nunca es tarde?

-Para hacer un buen viaje.

-¿Por ejemplo?

-A las pirámides de Egipto, aunque por el tema de la seguridad quizá habría que esperar un poco.

-¿Cuál es un vicio confesable?

-El chocolate. Para mí ese momento de después de comer o de cenar en el que pones la piernas en alto y te tomas, aunque sea dos minutos, para disfrutar del chocolate..., ¡ahí apago hasta el teléfono! En invierno suele ser chocolate puro y en verano un helado de chocolate negro.

-¿Con qué sueña?

-Con que este sueño que estamos viviendo se mantenga durante mucho tiempo.

-¿Melón o sandía?

-Sandía.

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