Luis Gestoso: «Pues a mí me gusta Trump»

Luis Gestoso, con su perro Ringo./ enrique martínez bueso
Luis Gestoso, con su perro Ringo. / enrique martínez bueso

«Dios me ha iluminado y en los momentos cruciales he acertado con las decisiones que he tomado», afirma el coordinador del grupo parlamentario de Vox en la Asamblea Regional

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

Envuelto en una música épica de Hans Zimmer, mientras pinta sus maquetas de aviones de la II Guerra Mundial, Luis Gestoso (Cartagena, 1962) se puede pasar horas. Feliz. Ex alto cargo del PP en la 'era Valcárcel', partido que abandonó por su desacuerdo con la candidatura de Pedro Antonio Sánchez a la presidencia de la Comunidad Autónoma, tras años de silencio ha vuelto a la política con todos los honores mediáticos: como negociador de Vox en el serial que ha llevado a PP y a Cs al Gobierno regional. Conversador versado, es todo un personaje que no deja indiferente a nadie. Por cierto, la música de U2 le recarga las pilas y comparte con su buen amigo García de Cortázar la pasión por España. Padre de dos hijos, Javier y Luis.

1 -¿Un sitio para tomar una cerveza?
-Café Bar Alfonso X. Murcia.
2 -¿Una canción?
-'New Years's Day', de U2.
3 -Libro para el verano.
- 'El regreso del hijo pródigo', de Henri J. M. Nouwen.
4 -¿Qué consejo daría?
-¡Vive y deja vivir!
5 -¿Su copa preferida?
-Cuando bebía, whisky escoces.
6 -¿Le gustaría ser invisible?
-No especialmente.
7 -¿Un héroe o heroína de ficción?
-El capitán Trueno.
8 -Un epitafio.
-'Vivió y dejó vivir'.
9 -¿Qué le gustaría ser de mayor?
-Marino de guerra.
10 -¿Tiene enemigos?
-Sí.
11 -¿Lo que más detesta?
-La mentira.
12 -¿Un baño ideal?
-En Formentera.

-¿Qué reconoce?

-Llevo muy mal tener ya 56 tacos [risas]. Recuerdo que un día, en Barcelona, en un concierto de U2 al que llevé a mis hijos, una chica joven de la organización les dijo: '¡Qué suerte tenéis con vuestro yayo!' [Risas] ¡Yayo, creía que era el abuelo de mis hijos! ¡La madre que la trajo! [Más risas]

-Lo comprendo, créame.

-Yo miro con mucho agradecimiento todos los dones, las cosas buenas y los momentos maravillosos que Dios me ha querido regalar en la vida, pero eso no quita para que sienta que el tiempo se escapa, que va a una velocidad imparable. Me gustaría poder rebelarme contra él y combatirlo, pero es lo único contra lo que no cabe rebelión alguna. Miro a mis hijos y me acuerdo de que cuando yo tenía esas edades [22 y 18 años] pensaba que la juventud iba a durar siempre [risas]. Pero, ya le digo, no me puedo quejar porque tengo una mujer maravillosa [Verónica Muñoz], unos hijos fantásticos y una familia estupenda. Y le doy las gracias a Dios por ello.

-¿Le hubiese gustado tener una hija?

-Al final, es lo que Dios te manda, pero la verdad es que me hubiese encantado; ahora, también le digo que a mis dos hijos no los cambio por nada del mundo.

-¿De niño cómo era?

-De crío era muy malo, muy gamberro y muy insoportable. Reconozco que mis padres tuvieron una paciencia infinita; y, sobre todo, a los que habría que ponerles un monumento es a los [hermanos] maristas, que me tuvieron que aguantar en el colegio.

-¿Con qué soñaba?

-Desde siempre, con ser marino de guerra. Veía a mi tío Joaquín, que al final fue almirante; mi abuelo fue también marino... Pero me suspendieron en el último ejercicio para entrar en la Escuela Naval y no pudo ser, aunque hace unos diez años ingresé como reservista y soy oficial de marina, con lo cual ya no tengo ninguna frustración importante en mi vida.

Luis Gestoso con sus maquetas.
Luis Gestoso con sus maquetas. / Martínez Bueso

-¿Qué ha sido una suerte?

-Dios me ha iluminado y en los momentos cruciales he acertado con las decisiones que he tomado.

-¿Cuándo descubrió que esto de vivir no es fácil?

-La primera vez que lo pasé realmente mal fue cuando, teniendo yo doce años, se murió mi tío Antonio, al que quería muchísimo; después se murió mi abuela materna, a la que estaba muy unido, y ya tuve del todo claro que en la vida sufres pérdidas que son irreparables. Pero el palo más gordo, el palo tremendo, llegó con la muerte de mi madre [Lali de Miguel, inolvidable para todos cuantos la conocieron]. Pienso muchas veces en lo que le habría encantado conocer a mis hijos... Me acuerdo mucho de ella, pero también doy muchas gracias a Dios por haberla tenido. Para mí ha sido un referente de las cosas buenas que tiene que tener una persona. Otro referente muy importante ha sido mi padre [el magistrado Jaime Gestoso]. En los momentos de zozobra, siempre ha sabido poner un punto de sentido común a las cosas.

-¿Qué aprendió?

-Con mis hijos, lo que es el amor incondicional.

-¿De qué es consciente?

-De que soy muy impulsivo, tengo prontos y a veces puedo llegar a decir cosas que no debería haber dicho. Lucho contra las cosas que quiero cambiar de mí, pero no siempre lo consigo. A lo que sí que he aprendido con la edad es a pedir perdón, algo que considero fundamental en la vida.

-¿Cómo ha sido su vida?

-He pasado también por muchas adversidades, desde estar en el paro a tener problemas personales jodidos, pero todo eso me ha hecho estar curtido y tener que aprender a buscar soluciones. No hay problema, por grande que sea, al que no puedas hacer frente.

-¿En qué es usted un primor?

-[Risas] ¿Yo? La verdad es que primor es uno de los adjetivos que menos me pegan de todo el diccionario español. No lo sé...; procuro ser educado y cuidar las relaciones, pero muy primoroso no soy, la verdad.

-¿Por vencido para qué se ha dado?

-Para algunos retos deportivos que tenía en mente. He sido muy deportista, un loco de la bicicleta...; he llegado a correr por libre etapas del Tour y a hacer barbaridades. Me hubiese gustado mucho aprender a escalar, lo tenía en mente. Pero, aunque me encuentro bien, ya no me veo yo escalando el Himalaya.

-¿A qué se niega?

-A ir a un gimnasio a muscularme. El año pasado, me apunté a un gimnasio de boxeo en un suburbio de Madrid. Había un ambiente terrible, pero conocí a gente gente muy buena que se había redimido a través del deporte. Practicaba con el saco, porque tampoco estoy ya para subirme al ring a que me den puñetazos. No es lo que más me apetece [risas].

-También lo entiendo. ¿Echaba de menos la política, la presencia en la escena pública?

-Ni por asomo me había planteado volver a la política; de hecho, en los últimos años no he estado afiliado a ningún partido, ni nada. El estar ahora en Vox empezó por el hecho de tener una buena amistad con Santi[ago] Abascal, cuyo padre fue una persona, como amigo y político, muy querida para mí. Empecé a conocer a la gente de Vox, a conocer un poco a la gente de Vox, di un paso afiliándome y aquí estoy ahora de coordinador parlamentario del grupo parlamentario en la Asamblea Regional. No sé muy bien cómo he llegado a esto [sonríe], pero estoy muy contento porque, ya le digo, estoy conociendo a gente estupenda con la que comparto valores. Ahora, a vivir una nueva etapa.

-¿Usted es de extrema derecha?

-[Risas] La gente que me conoce puede decir muchas cosas de mí, pero no que no me gusta dialogar o que soy un extremista. Soy un tío moderado y dialogante. Toda mi vida me ha gustado hablar con todo el todo el mundo y, cuando he estado en puestos de responsabilidad, me ha importado mucho conocer la opinión de los demás. Se dice que Vox es de extrema derecha para tratar de ponerle un cordón sanitario para que la gente no se moleste ni siquiera en rascar a ver que hay detrás de los grandes topicazos que se están creando en torno a este partido. Más que de extrema derecha, somos un partido de extrema necesidad. Es como cuando nos llaman homófobos... Mire, otra de las personas a las que más he querido era un familiar mío homosexual; lo quería con absoluta devoción. Y tengo amigos gais muy queridos...

-... ¿y qué le dicen?

-Al principio, como lógicamente la propaganda contra Vox es muy potente, me decían: 'Pero si tú no eres homófobo'. Pues claro que no, pijo, ¿lo habéis descubierto ahora? Algunos de ellos nos han votado.

Luis Gestoso
Luis Gestoso / enrique martínez bueso

-¿Pena de muerte?

-No, era partidario de ella en mi juventud, pero dejé de serlo desde que comprendí que los errores judiciales, de producirse, son irreparables en estos casos.

-¿Cadena perpetua?

-De la cadena perpetua sí estoy a favor, porque creo que hay gente que no tiene posibilidad de rehabilitación y la sociedad tiene derecho a defenderse de ellos. Me refiero, por ejemplo, a ciertos delitos sexuales y, especialmente y sin lugar a dudas, a delitos de terrorismo.

«Creo que este homenaje [al etarra Xabier Ugarte] nos lo habríamos evitado si ese cerdo que tuvo prisionero a Ortega Lara quinientos días, en un zulo que era como una caja de cartón, estuviera cumpliendo cadena perpetua»

-¿Qué sintió viendo las imágenes del recibimiento popular en Oñati al etarra Xabier Ugarte?

-Yo he conocido muy de cerca a muchas víctimas del terrorismo, sé bien de su sufrimiento y del infierno por el que han pasado, y defiendo que tiene que haber tolerancia cero con estos malnacidos. Cuando veo estos homenajes, me vienen enseguida las caras de muchas víctimas y la verdad es que me indigno y me solivianto. Y creo que este homenaje nos lo habríamos evitado si ese cerdo que tuvo prisionero a Ortega Lara quinientos días en un zulo, que era como una caja de cartón, estuviera cumpliendo cadena perpetua. Después de ese homenaje, lo que tendríamos que haber visto es su regreso inmediato a la cárcel, tanto de él como de toda la gente que estaba en esa plaza jaleándolo.

-¿Qué es intolerable?

-Que el aborto se haya convertido en una forma anticonceptiva más.

-¿Con Franco qué hacemos?

-Dejarlo tranquilo. No creo que sea el momento de sacudirnos los muertos, ni de hacer leyes que nos enfrenten a los españoles. A mi abuelo lo asesinó la izquierda en la Guerra Civil, lo tiraron al mar en frente de Escombreras, al igual que a otros 196 oficiales de marina. Y le digo que pienso que hay que pasar página. ¿Sabe qué me emocionó mucho? Conocer el Cementerio [Nacional] de Arlington [donde están enterrados veteranos de todas las guerras, desde la de Independencia de los EE UU hasta las invasiones militares en Afganistán e Irak]. A lo mejor deberíamos tener un Arlington en España como símbolo de concordia. Debemos estar todos los españoles unidos y no seguir, cien años después, dando la matraca con la Guerra Civil, las carlistas y Franco.

-¿Me va a decir que le gusta Donald Trump?

-Pues a mí, francamente, sí que me gusta Trump porque, independientemente de las caricaturas que se están tratando hacer de él, y de que hay algunas cosas de las que hace que son de difícil o imposible venta, la realidad es que está, por ejemplo, haciendo una política económica extraordinaria.

Voto de confianza

-¿Se arrepintió alguna vez de dejar el PP?

-No, me fui por principios. Lo dejé porque pusieron [de candidato a presidir la Comunidad Autónoma] a un personaje como Pedro Antonio Sánchez, que tenía encima unos escándalos judiciales que hacían que [su elección] no fuera lo más recomendable para esta Región. Eso no quita para que tenga buena relación con gente del PP y de otros partidos.

-¿Tiene muchas esperanzas puestas en este Gobierno PP-Cs que ustedes han apoyado?

-Creo que es lo menos malo que nos podía haber pasado. Hay que darles un voto de confianza, si bien nosotros estamos en la oposición desde ya.

-¿Le gusta que sea un Gobierno paritario?

-En esto de la paridad y de las cuotas no creo porque me parece un insulto a las mujeres; es decirles que están ahí por cupo y no porque se lo merezcan.

-¿Dónde se va de viaje?

-¡A Normandía! Este año se celebra el 75 aniversario del 'Desembarco'.

-¿Pendiente tiene algo?

-Tenía el doctorado [en gestión de catástrofes] casi terminado, pero la verdad es que me dije: '¿Y para qué capullo lo quiero ahora si dentro de nada voy a tener sesenta años?' Otra vez con la edad, voy a parecer un depresivo [risas].

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