«Hay poco 'pico y pala' en el Mar Menor»

Vicente Salas, en su velero 'Soledad II', amarrado en el puerto deportivo de Lo Pagán. / Pablo Sánchez / AGM
Vicente Salas, en su velero 'Soledad II', amarrado en el puerto deportivo de Lo Pagán. / Pablo Sánchez / AGM

Vicente Salas. Jefe de Protección Civil de San Pedro del Pinatar

Daniel Vidal
DANIEL VIDALMurcia

Se inició en el socorrismo en Cruz Roja cuando era solo un crío, y desde entonces no se ha sacado el «gusanillo» de encima Vicente Salas (San Pedro del Pinatar, 1961), que ve su pueblo como «el mejor sitio del mundo para vivir» y se considera a sí mismo «un salvavidas de mesa y despacho». Funcionario, jefe de Protección Civil del Ayuntamiento de San Pedro, Salas fue seleccionado hace años en comisión de servicio para la Comunidad Autónoma para coordinar las emergencias marítimas en toda la costa norte de la Región, incluido el Mar Menor, donde tanto le gusta solazarse navegando a bordo de su precioso velero 'Soledad II', su aliado perfecto para huir del mundanal ruido del verano. Aunque no sea Vicente un tipo especialmente «solitario». Lo confirma en los primeros tragos a su tónica, mirando al mar en la terraza del Club Náutico de Lo Pagán, a la orilla del mar que tanto ama y tanto conoce. «No sé tomarme una cerveza yo solo. De hecho, invito a mis amigos a mi casa para tomarme una cerveza», remacha este hombre humilde hasta la saciedad, casado y con dos hijos, que en otra vida hubiera sido «militar», miembro de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Está claro que Vicente Salas nacería una y mil veces para dedicar su vida a proteger y ayudar a los demás en inundaciones, incendios, accidentes... Algo que no hace «del todo mal», concede.

-Vacaciones de verano para la mayoría, y más trabajo para usted.

-Y lo llevo bien. Me gusta el verano, aunque implique trabajar más.

-Y de las vacaciones de los demás, ¿hay algo que le moleste especialmente?

-El ruido; el ruido no lo soporto. El bullicio. Me gusta disfrutar de la tranquilidad. De hecho, cuando voy a bañarme, intento buscar sitios que estén alejados del bullicio para descansar y relajarme. No me molesta la gente, cuidado, me molesta el ruido, el escándalo. Que estemos comiendo y en la mesa de al lado estén chillando.

1
-¿Un sitio para tomar una cerveza? -'El horno de guardia', en San Pedro.
2
-¿Una canción? -'Sultans of swing', de Dire Straits.
3
-Un libro para el verano. -'Dispara, yo ya estoy muerto', de Julia Navarro.
4
-¿Qué consejo daría? -Lo importante en la vida es hacer aquello que te guste.
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-¿Cuál es su copa preferida? -'Gin-tonic'.
6
-¿Le gustaría ser invisible? -Algunas veces.
7
-¿Un héroe o heroína de ficción? -El Capitán América.
8
-Un epitafio. -El mayor espectáculo es un hombre esforzándose contra la adversidad; pero hay otro aún más grande: ver a otro hombre lanzarse en su ayuda.
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-¿Qué le gustaría ser de mayor? -Lo que soy ahora.
10
-¿Tiene enemigos? -Todo el mundo tiene enemigos.
11
-¿Lo que más detesta? -La traición.
12
-¿Un baño ideal? -No lo voy a decir para que no vaya nadie.

-¿De ahí el nombre de su barco?

-'Soledad II'. Cuando compré el barco ya tenía ese nombre, y no lo cambié, pudiendo hacerlo. No desentonaba, pero no porque me guste estar solo. A mí me gusta estar acompañado. No sé tomarme una cerveza yo solo. Invito a mis amigos a que vayan a mi casa para tomarme una cerveza. Pero sí me gusta disfrutar de la tranquilidad cuando voy a leer, por ejemplo, y entonces me pongo en mi barco, tranquilamente, sin que haya ruido y sin que nadie me moleste. Sin embargo, no me sé ir yo solo de vacaciones, me tengo que ir con alguien. Me gusta navegar a vela, por ejemplo, porque no hace ruido. No gasto mucho combustible.

-Los dos mejores días para el dueño de un barco son cuando lo compra y cuando lo vende, ¿no?

-Es cierto. Y que el mejor barco es el del amigo. También es cierto. Se disfruta mucho, pero tiene mucho trabajo y muchos gastos. Aquí se puede disfrutar del barco todo el año, y eso es una ventaja. En verano salgo con mi mujer, fondeamos y nos damos un baño ahí en medio. Si no lo disfrutas, al final es una piedra muy gorda.

-El mejor momento que ha vivido en el barco, ¿cuál ha sido?

-¡Las regatas con mis amigos!

-¿Qué más hace con su barco? ¿Algún viaje?

-No, no soy de navegar con el barco. Yo disfruto con mi barco en el Mar Menor. Salgo con mi familia, con mis amigos, y disfrutamos en el Mar Menor. Sí que he hecho travesías con amigos, y la verdad es que lo pasas bien. Pero, como he navegado tanto en el trabajo, quizá no tenga tanto ese 'mono' de navegar.

-Con la evolución del Mar Menor en los últimos años, ¿sigue disfrutando igual?

-No tanto. He visto cómo el Mar Menor cristalino que teníamos hace tres, cuatro años, que era un paraíso, se ha ido poniendo cada vez más marrón, terminando casi en el verde. Y el año pasado fui a la playa más que nunca porque no me apetecía coger tanto el barco. Y eso que esta zona no está tan mal como la de Los Urrutias y Los Nietos, gracias a las corrientes y demás.

«Es intolerable que se venda humo; hay que ir con la verdad por delante, por muy mala y dura que sea»

-¿Le duele?

-Claro, por supuesto. Llega un momento que duele ver cómo está el Mar Menor. Duele pensar en cómo hemos dado lugar a que se ponga de esta manera. También es verdad que el Mar Menor es un mar muy agradecido. Cualquier cosita que se haga en su favor, lo multiplica por diez. Lo poco que se hace, enseguida se deja ver.

-¿Se hace lo suficiente?

-Yo creo que no. Se sigue hablando mucho, siguen haciendo muchas reuniones, muchos grupos y muchas comisiones de expertos. Pero yo soy un hombre de acción, y creo que hay poco 'pico y pala'.

«Pelillos a la mar»

-¿Es usted un salvavidas de carne y hueso?

-Lo fui en su momento. Ahora soy más de mesa y despacho. Cada uno tiene su momento, y sabe cuándo se tiene que quitar de en medio.

-Hombre de acción y salvavidas de mesa y despacho. ¿Qué más cosas es Vicente Salas?

-Soy sagitario. Y, como buen sagitario, soy de los que te puede odiar y amar al mismo tiempo. Me enfado mucho, pero al momento se me ha olvidado. No sé estar a malas con la gente y, si estoy mal con alguien, enseguida intento buscar el punto de encuentro, y pelillos a la mar. Tengo un carácter un poco fuerte, y en algunos momentos me dicen que hasta un poco impertinente. Me gustan las cosas muy bien hechas, y en mi trabajo intento alcanzar la perfección. He obligado a mi gente a mover una boya tres veces en medio del mar hasta que se ha quedado como yo quería que se quedara, ni medio metro más allá. Y eso me ha llevado a que me digan que soy un poco impertinente, lo reconozco [risas].

-¿Marcan más las vidas que se salvan, o las que no se salvan?

-Las que no se salvan. Lo demás se da por hecho.

-¿Tiene espinas clavadas?

-Sí. Sobre todo, no haber nacido ahora. Yo he sido autodidacta, me he formado con experiencia. Cuando yo empecé, esto no se estudiaba. Ahora no hay una carrera profesional, pero hay grados medios y hay un grado superior en Emergencias y Protección Civil que acaba de salir. Incluso un grado en la universidad. Me hubiera gustado poder empezar ahora. ¡Aunque nunca he dejado de estudiar! En este municipio tenemos todos los riesgos, menos el volcánico. Inundaciones, riesgo sísmico, posible caída de aeronaves, tráfico de mercancías peligrosas, riesgo de incendio forestal en el parque natural... Así que tenemos que entender un poquito de todo. Eso te hace no parar.

-¿Qué le hizo no querer parar?

-Mi padre trabajaba en las salinas; mi abuelo trabajaba en las salinas; mi bisabuelo trabajaba en las salinas y yo tenía marcado que iba a trabajar en las salinas. Por hacer la contra a todo el mundo, yo no fui a trabajar a las salinas. He ido siempre a contracorriente de lo que querían que hiciera. Mi tío tenía un taller y, al terminar la EGB, hice un grado de Automoción y me fui a trabajar de mecánico. Por aquel entonces yo estaba en la OJE, y de ahí pasé de voluntario a la Cruz Roja, donde ya probé el tema de las playas y las emergencias, y ahí fue cuando me picó el gusanillo. En este mundo, cuando te pica el gusanillo, ya no sabes salir de él.

-¿Qué es lo que más le fascina?

-La capacidad que tiene mi mujer para aguantarme tantos años. Sonar el teléfono a las tres de la mañana y salir corriendo; ir a una emergencia y volver a los tres días; no poder dejar el teléfono en ningún momento; organizar las vacaciones en función de mi trabajo... Me fascina su capacidad para aguantar todo esto, sí.

-¿Para qué es muy bueno?

-No soy muy bueno en nada. Yo creo que soy normalito. Creo que no soy malo en mi trabajo. No soy un gran experto, pero he ido amasando mucha experiencia y eso ha hecho que, en lo mío, no sea muy malo. Eso sí, cuando me pongo a hacer algo, me gusta hacerlo bien.

-¿Qué habría que inventar?

-La manera de evitar que tanta gente siga ahogándose en el Mediterráneo. Y eso que solo vemos lo que sale por la televisión, pero no nos damos cuenta de lo que hay todos los días. Me gustaría que hubiera menos hipocresía por parte de los políticos a la hora de dar soluciones a este problema.

-¿Qué le da el mar?

-Paz. Mucha paz. Muchas veces me gusta coger el coche y acercarme al puerto a ver las olas. Y, si está lloviendo, más todavía. También me ha dado una profesión muy bonita, como es el salvamento. Y poder navegar. No soy un buen nadador, quizá por pereza. Soy más de 'churro' y 'gin-tonic', pero me gusta mucho navegar y todo lo que implica.

-¿Qué suele repetirse?

-Que debo contar hasta diez antes de decir algunas cosas. Pero luego no lo cumplo. No lo consigo.

-Un plan irrenunciable.

-Vivir en San Pedro del Pinatar. ¿Hay un sitio mejor?

-¿Qué le cuesta creer?

-Que no hay dinero. Que no hay dinero para mejorar la Sanidad, que no hay dinero para contratar más maestros, que no hay dinero para comprar un vehículo de Emergencias. No me lo creo. Habrá que quitar de otro lado, o no malgastarlo en otras cosas.

-¿Qué le parece intolerable?

-Que se venda humo, que se engañe a la gente. El populismo barato con el que se trata de refrescar los oídos a la gente, aun sabiendo que es mentira. Eso me parece intolerable. Creo que hay que ir con la verdad por delante, por muy mala y muy dura que sea.

-¿Qué tiene pendiente?

-Ir a los fiordos noruegos con mi mujer.

-¿En su barco?

-No, no, en mi barco no. Yo también soy cómodo. Nada de camping ni tienda de campaña. Yo ya soy de hotel. Mejor en un crucero.

-¿Un sueño?

-Sueño con tener una buena vejez, una vejez viajera, y por supuesto con salud, que es lo más importante. También para poder viajar (risas).

-Elija su propio final para la entrevista.

-A veces tengo la sensación de que ya he vivido todo esto y solo lo estoy contando. Como cuando Forrest Gump está en la parada del autobús comiendo bombones.

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