Jesús Segura se apodera del Muram de Cartagena

'Paisaje' (2002), una de las obras de Jesús Segura que pueden contemplarse en el Muram de Cartagena./
'Paisaje' (2002), una de las obras de Jesús Segura que pueden contemplarse en el Muram de Cartagena.

«La tentación de vivir como zombies es muy fuerte», dice el creador de la exposición 'Time Lag'

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

«La vida es lo más provocativo que hay. En arte no me interesa la esclavitud de la originalidad», dice Jesús Segura (Cuenca, 1967), afincado en la Región de Murcia desde hace años, para quien «plantearse preguntas y tratar de mantener tu propio criterio no es fácil, incluso a veces es doloroso. La tentación de vivir como zombies es muy fuerte, pero hay que vencerla». Segura, a quien le gusta escribir a escondidas textos delirantes y magnéticos sobre sus creaciones, muestra en el Muram de Cartagena, hasta el próximo 10 de marzo, la exposición titulada 'Time Lag', integrada por videoinstalaciones, vídeos y plasmas, y cuyo resultado es fruto de su trabajo desde la década de los 90; imágenes de Nueva York, Tokio, Cartagena, Murcia, el espacio natural de Calblanque... Una exposición que, según Miguel Ángel Hernández, comisario de la muestra junto a Juan García Sandoval y al propio artista, reúne sus «piezas más relevantes» hasta 2012. Con ella «pone en perspectiva una de las obras más singulares del arte español e internacional de las últimas dos décadas». «Una obra», a juicio de Hernández, «dotada de una potencia visual y estética extraordinaria, pero también de una incontestable dimensión conceptual y teórica. Un trabajo que tiene como pocos la capacidad de producir imágenes que piensan el presente. Imágenes críticas que generan conocimiento, pero también imágenes estéticas que producen afectos y transformaciones sensoriales».

'Time Lag', que incluye la videoinstalación 'El político' (1992) -veinte fotografías unidas secuencialmente con las que se narra el discurso de Dick Cheney antes de comenzar la Guerra del Golfo Pérsico-, es una inmersión en un mundo de soledades, rituales, prohibiciones, vértigos y deseos. «En este juego del deseo», precisa Segura, «uno acaba persiguiéndose a sí mismo... al final, uno se enfrenta consigo mismo. En realidad uno corre detrás de alguien, detrás de algo, detrás... detrás, cuando solo ha de pararse y girarse... ¡Cuidado! La memoria está plagada de espejismos». ¿Y mientras tanto? Mientras tanto, responde el artista, «me canso, respiro, tomo aire... oigo sus pasos... puedo saber por el sonido de sus pasos cómo se le contrae el rostro... y otra vez detrás-delante... sobre un espacio circular, que se ve y no se ve... ¿Esto que es? ¿Cuántos laberintos hay al otro lado de lo circular? Solo los conozco yo y ella... No se los muestro al visitante... son mi privacidad».

'Time Lag'

Artista
Jesús Segura.
Exposición:
'Time Lag' (videoinstalaciones, vídeos y plasmas).
Visitas:
Hasta el 10 de marzo. Museo Regional de Arte Moderno (Muram) de Cartagena.
Organiza:
Consejería de Turismo y Cultura. Dirección General de Bienes Culturales.
Coordina:
Juan García Sandoval.

Segura, embarcado desde hace tiempo en la investigación de estrategias contranarrativas en el vídeo, partiendo de imágenes en principio de origen documental que manipula con recursos básicos del lenguaje y del vídeo arte -como la ralentización del tiempo, su aceleración, el ritmo y su adecuación a la música, etc-, propone adentrarse en un mundo de consumo histérico, decepciones, velocidad y dificultad para mantener encendida una personalidad propia y no manipulable.

Tú puedes ser él, usted puede ser él, él puede ser tú, él puede ser usted. Solo hace falta que se mezclen en una calle concurrida -de Nueva York o Tokio, por ejemplo-, cientos de personas anónimas deambulando, con prisa, comprando, con sueño, solas, enfermas, enamoradas, hastiadas, afortunadas, desgraciadas, con futuro, sin futuro.

Miradas

Tú, usted, yo, cualquiera de nosotros formando parte de la masa urbana no somos nadie en especial a los ojos de quien nos mira. No tenemos pasado, no tenemos futuro, apenas tenemos un presente sin nombre, un presente sin ideología, un presente que no importa.

Jesús Segura, artista inquieto y despierto, reservado y abierto a dejarse devorar por la vida, no tiene la intención de que el espectador contemple sin más una serie de obras: «Hace tiempo que dejó de interesarme la narración de historias, también las inconclusas. Por el contrario, siempre me he planteado capturar imágenes, acciones emocionales». El artista, que se reconoce «poco temeroso, una persona que se arriesga, sin complejos ante el paso del tiempo y con una cierta dosis de rencor por las cosas que a lo largo de la vida me han hecho mucho daño», huye de que a su trabajo se le cuelgue la etiqueta tópica de crítico.

«Una cuestión más personal me ha llevado a considerar esta actitud crítica como un dulce refugio cómodo de habitar», precisa Segura, quien compagina su trabajo como artista, que incluye exposiciones en varios países, con la enseñanza en la Universidad de Murcia (UMU). Y, en cuanto puede, viaja... se pierde, se encuentra.

Autómatas

Sus trabajos nos confrontan con espacios extraños habitados por objetos que parecen tener vida e individuos en el límite de lo humano, sujetos desafectados que realizan acciones sin sentido aparente y cuerpos que, como autómatas en una cadena de montaje, se desplazan mediante un movimiento perpetuo.

Tiene razón Miguel Ángel Hernández, «las figuras anónimas, incomunicadas y desconectadas de Jesús Segura muestran esa paradoja del sujeto contemporáneo: el repliegue hacia el interior, la separación del mundo circundante para vivir en un mundo ilusorio que no se corresponde con la realidad inmediata; y, al mismo tiempo, la exposición absoluta de los sujetos, vigilados, vistos, observados, convertidos en datos. Sujetos que, en el mundo posterior al 11-S, son también y en todo momento monitorizados y controlados». Los no-libres. Y esto acaba de empezar.

Mapa inexacto

En la extensa obra de Jesús Segura los amplios metacrilatos y el vídeo demorado, el gran 'delay', han ido conformando un 'tableaux' intermitente donde los restos acumulados de la 'desilusión digital' quedan, son: parecen reposar, desilusionados, en un tramo azul del mapa inexacto de la Historia reciente. :: ENRIC MIRA