Lucas

Este señor, hiperexcitado, se graba en el móvil apoyando una campaña a favor de la cadena perpetua revisable y dice que no hace política

Nacho Ruiz
NACHO RUIZ

La información parece a veces una estación ferroviaria. Hace veinte años mirábamos pasar los trenes. Unos lentos, cercanías, otros rápidos como el Talgo. En clase nos enseñaban que eso significaba Tren Articulado Ligero Goicoechea Oriol, su descubridor, un orgullo para España. Luego las estaciones cambiaron como cambiaron los periódicos, la tele y aparecieron las redes. Ya no podíamos intervenir en la vida de los trenes poniendo monedas en la vía para que las aplastaran, y todos iban muy rápido pero empezamos a opinar desaforadamente. Un día todo fueron AVE y así pasan las noticias hoy: tan rápidas que ni las conservamos en la memoria, como los trenes bala, y con el tiempo vimos que el inventor Goicoechea Oriol tenía una historia con el franquismo que lo borraba del orgullo nacional. Todo va rápido, todo cambia. Son tiempos extraños, dados a la nostalgia y la melancolía, y me acuerdo de que me encantaba aplastar pesetas en la vía del tren.

La secuencia con la que vengo hoy es conocida. Andy y Lucas, un dúo musical hace una campaña a favor de la cadena perpetua revisable y para ello imprimen camisetas con las caras de niños muertos, entre ellas la de Gabriel Cruz, asesinado en Almería por Ana Julia Quezada. Muchos pensamos que estaban aprovechándose del dolor, de hecho los padres de Gabriel nunca estuvieron a favor de esa utilización de la criatura. Pregonaron desde el momento en que se supo el desenlace espantoso que querían olvidar, que nadie hiciese una cruzada con su niño muerto, que querían lograr un perdón dificilísimo. Hace unos meses los padres de varios niños asesinados habían comenzado a luchar por que no se derogase la cadena perpetua revisable y los padres de Gabriel, respetuosamente, ya pidieron que no se utilizase a su niño en eso.

A Andy y Lucas parece que esto no les importó y utilizaron la imagen del 'Pescaíto'. La madre, lógicamente, pidió que dejasen en paz a su niño muerto. La respuesta fue inesperada y violenta. Lucas, el corpulento del dúo, se grabó arremetiendo contra los padres de Gabriel, Patricia y Ángel. Ya había invadido su intimidad utilizando la foto de su hijo, pero no le bastó. En un vídeo para YouTube decía que estaba muy enfadado, que «esta señora» estaba equivocada. Que este país se estaba volviendo loco. Que ellos (Andy y Lucas) vivían de los ayuntamientos (sic.) y que no se metían en política por esa razón. Este señor, hiperexcitado, se graba en el móvil apoyando una campaña a favor de la cadena perpetua revisable y dice que no hace política. Vivir para ver. Es todo un ejemplo de coherencia del 'cantante'. Sigue, dice que él es padre e insinúa que él sí es un buen padre, no como esta señora y que no le pidan firmas luego. Patricia, «esa señora» a la que mataron el niño, no pidió nunca firmas. Pidió que le ayudaran a buscarlo y luego, cuando su cuerpecito muerto apareció semienterrado, que los olvidaran, que los dejaran vivir o al menos buscar una forma de seguir viviendo.

Yo también soy padre. Si le pasase algo a mis hijos, quisiera matar con mis manos al culpable. También soy ciudadano. Como no le ha pasado nada a mis hijos debo permanecer frío, observante y respetuoso de normas y leyes que no conozco bien ya que no soy experto. Sé que decir esto es raro porque en España somos expertos en todo, lo sé como experto (de carrera) en arte. Hace unos años un señor sin ningún tipo de formación en mi disciplina me explicó que sabía tanto como yo sin haber estudiado. En realidad más, que su experiencia era muy distinta (lleva coleccionando unos años) y más intensa; en definitiva, que sabía más de arte sin estudiar que yo estudiando porque él es mucho más inteligente que yo. Eso ocurre en España, que somos más inteligentes que nadie y eso nos ha hecho saber de leyes como por ciencia infusa, viendo unos telediarios y oyendo la radio en el coche, así que nos vamos a Facebook o, si somos famosos, utilizamos las fotos de niños muertos en nuestros conciertos. Que el dolor de los otros no coarte nuestra libertad de expresión.

No conocía la música de Andy y Lucas, así que, para opinar, escuché varios temas. Lamento haberlo hecho. Es un tipo de música trivial, machista, de ínfima calidad destinada a un consumo masivo de adolescentes sin grandes pretensiones, desconocedores de la buena música pop. Ya de la clásica ni hablamos. Ante este público influenciable, en erupción hormonal, estos dos 'cantantes' montan su 'show' político sin importarles usar los hijos muertos de otros. Cuando los otros dicen que no se use a sus hijos muertos le echan una bronca. La calidad humana de estos dos es tan baja que sorprende, pero van más allá. En el siguiente espectáculo (he pasado la vida en conciertos y me cuesta llamar así a lo que estos dos hacen) cogen la camiseta y pintan de blanco el hueco que, sin permiso, ocupó Gabriel.

Qué pena. Recuerdo los días de la muerte de Gabriel. Fue tan doloroso, pensamos tanto en esos padres que ahora, cuando estos dos tipos utilizan a su antojo su sonrisa, me avergüenza pertenecer a la misma especie que Lucas. Pensándolo bien, no soy experto en genética, biología o zoología, por lo tanto no estoy en condiciones de asegurar que esto último sea cierto. Tengo serias dudas.

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