MURCIA ¿CALLEJÓN SIN SALIDA?

JESÚS PAGÁNDIRECTOR DE FOODTOPÍA

El Panel de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) nos advierte elocuentemente de que el mundo solo tiene hasta 2030 para detener un cambio climático catastrófico. Sin embargo, siguen aumentando los niveles de CO2, los aeropuertos turísticos y los grandes cruceros atracados en nuestros puertos. Solo el desplazamiento del 'Harmony of the Seas' consume más energía que 80.000 hogares estadounidenses juntos.

¿Por qué no cala este mensaje?, ¿por qué vivimos de espaldas a la vital advertencia del IPCC?, ¿por qué la juventud no toma las calles si le estamos robando su futuro? ¡Cuántos porqués más podríamos formular si pensamos en 'peak oil', extinción de especies, deshielo, burbuja de deuda global, desigualdad económica, polarización política, etc!

La causa es clara e identificada: nuestro estado de adocenada y letárgica comodidad basado en el consumo mayoritario de una fuente fósil, sucia y finita de energía.

¿Por qué no vemos lo evidente y luchamos prioritariamente por el cambio?

Pues, porque nuestros líderes son incapaces de enfrentarse al estado actual de complejidad, que exige la adopción de medidas drásticas e impopulares. Así que anteponen el mantenimiento de su estatus y que el futuro peche con las consecuencias de la actual dolosa inacción. Algunos niegan incluso la existencia del problema, contra toda evidencia científica. Se aferran al paradigma roto y culpan a otros, defendiendo que lo saludable es vivir en una burbuja teñida de ilusiones positivas. En este esquema, las personas que realizan evaluaciones honestas, veraces y realistas se caracterizan por sufrir de 'realismo depresivo'.

Entonces, ¿por qué seguimos votándoles? Porque somos igual que ellos; tenemos una tendencia innata a priorizar la recompensa inmediata; dependemos de nuestro neurotransmisor de dopamina. Ante la tesitura de comer un chuletón o rechazarlo por las implicaciones medioambientales futuras, engullimos conciencia y descontamos futuro. La suma mundial de los individuales descuentos de futuro aceleran la llegada del 'dies irae'. Y ese día, amigos, el aire será ciertamente irrespirable.

¿Estamos en un callejón sin salida? Posiblemente. Por tanto, la prioridad hoy es reducir el 50% del calentamiento global que genera el sistema alimentario. En Foodtopía, desde hace más de tres años, trabajamos en evitar que 9 de cada 10 calorías que se invierten en la confección de la dieta sean no comestibles.

Tenemos que asimilar, de una vez por todas, que es imposible termodinámicamente mantener una sociedad / planeta con un sistema alimentario EROI 0,1.

Esta ineficiencia, invisible a nivel regional, hace que la dieta de los murcianos cueste, directa e indirectamente, más de 5.000 millones de euros al año, algo superior al presupuesto regional, cuando debería de ser menos de la mitad.

Los murcianos que habitan la capital necesitan diariamente el equivalente a más de un millón de litros de petróleo para generar su alimento, emiten a la atmósfera más de 4 millones de m3 de CO2 y generan más de 100.000 bolsas de basura llenas de envases, la mayoría plásticos. Eso, en pleno escenario de crisis ecosocial.

Esto hace que nuestra dieta sea motor principal de exclusión social y responsable del 70% de la morbilidad.

Los pobres son los paganos de esta ineficiencia. Por cada 1.000 euros que una familia pobre de cuatro miembros gasta en comida: 500 son basura y 280 gasto sanitario inducido. El coste de su dieta por todos los conceptos supera el salario medio.

La tecnología esta lista, todos los días la ensayamos en Foodtopía. Evitemos acabar con nuestro futuro en menos de 10 años.

 

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