¿Llegará el balance neto?

EMILIO BALLESTER FERNÁNDEZ PRESIDENTE DE LA FUNDACIÓN DESARROLLO SOSTENIBLE

El invento del Partido Popular para frenar el desarrollo de la energía solar y favorecer a las grandes eléctricas ha sido derogado mediante la promulgación de un nuevo real decreto, aprobado el viernes por el Consejo de Ministros. Además, la nueva regulación simplifica los trámites, reconoce el derecho al autoconsumo compartido y el derecho de cualquier ciudadano a producir y consumir su propia energía, y ello sin peajes ni cargos.

En definitiva, se le pone sentido común al ridículo mundial que España estaba haciendo con su gran invento de poner impuestos al sol. Todo ello adornado por destacados miembros del Gobierno como el sr. Soria, que, recordemos, debió dimitir por engañar, o por las declaraciones oportunistas del actual secretario General del PP Teodoro García que en Murcia, su tierra natal, decía unas cosas y en Madrid, en el Congreso de los Diputados, hacía otras, las contrarias.

Con esta medida volvemos a ser un país normal, después de 7 años de oscurantismo, amenazas veladas y miedos a la energía solar, en los que el mundo ha avanzado rápidamente y en los que Gobierno y grandes eléctricas han conseguido instalar en el inconsciente colectivo de la sociedad española que la energía solar es una amenaza. Habrá que trabajar mucho para borrar esa imagen. Y, curiosamente, ya hay algunos que han empezado. Seguro que todos hemos reparado en lo verdes que se han puesto publicitariamente nuestras grandes eléctricas: Iberdrola, Endesa, Gas Natural, EDP... Todas se han vuelto ecológicas y renovables y pareciera que ellas han sido las que han impulsado el cambio. Todas pretenden ocultar su verdadera intención: quedarse también con el mercado solar. Vendernos las placas solares, vendernos gran parte de la electricidad que vamos a consumir durante los próximos 25 años y hacer caja hoy. Son insaciables. No han reparado en esfuerzos y dinero para hundir la tecnología que les hacia sombra para ahora pretender adueñarse de ella. Afortunadamente, todo este proceso también ha servido para que la mayoría de la población vea la verdadera cara de estas empresas.

Sin embargo, la derogación del 'impuesto al sol' ha sido una conquista de la sociedad civil, de las asociaciones y entidades que apostaron por la energía solar, que han creado puestos de trabajo locales, en cada pueblo, en cada región. Que contratan trabajadores y declaran sus impuestos en su región y en su municipio. Y que, desde luego, no son multinacionales.

Entidades y organizaciones que nos alegramos de esta acción del Gobierno y aplaudimos la iniciativa, aún sabiendo que este RD debe ser el principio de una serie de medidas encaminadas a la reforma integral del sistema energético del Estado. Una reforma profunda que permita un cambio sustancial en el procedimiento de conformación de precios y una transición energética hacia un modelo basado en 100% renovables. El Gobierno podría haber dado ya algunos pasos más para crear un banco de kilovatios solidarios con que atender las necesidades de los más desfavorecidos, además de reformar el bono social, abastecido por la energía sobrante que los autoconsumidores deberán seguir regalando al sistema, ya que no se ha hablado ni planeado en ningún caso el Balance Neto (BN).

Sin embargo, esta semana se va a hablar de BN en el Congreso de los Diputados. Una proposición de ley aprobada por la cámara legislativa de Murcia en 2015 se va a examinar en el Parlamento de España tras más de dos años metida en el congelador del PP. Una ley aprobada con el voto de Ciudadanos, de PSOE y de Podemos. Una ley que plantea lo que a cualquier persona le parecería razonable. Si yo le doy un kWh al sistema eléctrico cuando mis placas solares están produciendo, lógico es que el sistema me lo devuelva cuando no hay sol. Exactamente igual que cuando echamos agua a un río en su cabecera y la recogemos cerca de la desembocadura. De esta forma, no facturamos ni cobramos, sobre todo en las pequeñas instalaciones, sino que compensamos créditos obtenidos mediante nuestra participación en el sistema, que nos servirán en el futuro para recargar nuestro vehículo eléctrico en cualquier punto de carga o para conseguir más créditos transfiriendo energía acumulada en nuestro coche en momentos de gran demanda. Pero no solo esta modalidad propone la ley murciana. Va mucho más allá y, además de establecer las limitaciones lógicas para evitar abusos, propone y regula diversas modalidades de BN que permitirían optimizar al máximo el uso de energía solar fotovoltaica.

Precisamente en Murcia, región de España con mayor potencia instalada por km2, el Centro Tecnológico de la Energía y el Medio Ambiente y la Fundación Desarrollo Sostenible hicieron un estudio sobre las superficies construidas disponibles en la Región, concluyendo en que era posible instalar en ellas el equivalente a todo el consumo residencial de esta región o la energía necesaria para desalinizar 450 hectómetros cúbicos de agua del Mediterráneo cada año, creándose en este proceso más de 5.000 puestos de trabajo, de los que más de la mitad serían a 25 años de duración y el resto a un mínimo de 10 años.

 

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