Ingenio murciano frente al deshielo de los Andes

El equipo de investigadores (abajo a la izquierda) camina en dirección a la lengua del glaciar Chacraraju, con el Nevado Pirámide (5.800 m.) de la Cordillera Blanca al fondo. / UGRH / ANA
El equipo de investigadores (abajo a la izquierda) camina en dirección a la lengua del glaciar Chacraraju, con el Nevado Pirámide (5.800 m.) de la Cordillera Blanca al fondo. / UGRH / ANA

El geógrafo murciano Álvaro Navarro consigue ampliar el campo de estudio de los glaciares tropicales de Perú al aplicar nuevas tecnologías para medir los efectos del calentamiento

Pepa García
PEPA GARCÍA

Álvaro Navarro Frutos (Murcia, 1993) es geógrafo especializado en Glaciología y en la aplicación de nuevas tecnologías en su disciplina, un campo por el que ha conseguido ya algunos reconocimientos académicos y que le ha llevado, a través del máster de Tecnologías de la Información Geográfica de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), a formar parte del grupo de investigación de Geografía Física de Alta Montaña de la UCM (GFAM). Precisamente dentro de este equipo participa desde 2015 en el proyecto internacional Cryoperu, liderado por Instituto Geográfico, Minero y Metalúrgico de Perú (Ingemmet) y en el que participan como socios el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) y la UCM, junto a otras seis entidades colaboradoras como la Autoridad Nacional del Agua de Perú (ANA) y la Unesco-Lima.

El germen de este proyecto fue las investigaciones que desde 2004 realiza el grupo GFAM en los Andes peruanos. Su objetivo es evaluar el estado de salud de los glaciares tropicales, prever los escenarios futuros generados por el calentamiento global y contribuir a adoptar medidas que permitan paliar las consecuencias del deshielo de los glaciares. Entre estas consecuencias se encuentran la reducción de los recursos hídricos, porque los glaciares son las reservas de agua dulce de la costa de Perú (una de las regiones más áridas de la Tierra) y el riesgo de GLOF (Glacial Lake Outburst Flood), avenidas de lodo causadas por el desbordamiento violento de lagos que se generan en las montañas fruto del retroceso de los glaciares. Compuesto por más de una treintena de investigadores de las más variadas disciplinas (físicos, meteorólogos, geógrafos, geólogos, biólogos,...), Álvaro Navarro Frutos ha conseguido ya a sus 25 años poner su sello a un trabajo multidisciplinar y de ámbito internacional que constata, año tras año desde 2004, que los glaciares tropicales de Perú retroceden; «una media de 13 metros anuales y de 8.500 m2», especifica haciendo referencia al Artesonraju, uno de los más grandes de Perú. Una deglaciación que se aceleró en torno a los años 70. «El 71% de los glaciares tropicales de Suramérica se localizan en Perú, cuyas cordilleras nevadas acumulan 2.679 glaciares, además son muy vulnerables a las variaciones climáticas, por la latitud en la que están y su reducido tamaño; el 87% tiene menos de 1 km2 de extensión, según los datos de la ANA», detalla.

Secuencia de imágenes del glaciar Artesonraju tomadas en diferentes años para ver cómo se reduce la lengua del glaciar y, paralelamente, el rápido crecimiento de la laguna a sus pies. 2006.
Secuencia de imágenes del glaciar Artesonraju tomadas en diferentes años para ver cómo se reduce la lengua del glaciar y, paralelamente, el rápido crecimiento de la laguna a sus pies. 2006. / UGRH / ANA

2010.
2010. / UGRH / ANA

2016.
2016. / UGRH / ANA

Por encima de los 4.000 metros de altitud -el Artesonraju se extiende entre los 6.000 y los 4.700 m., en la Cordillera Blanca de los Andes peruanos-, la dificultad para trabajar en este terreno inestable -«está lleno de grietas y en una zona con una elevada sismicidad», cuenta- y con grandes desniveles -a diferencia de otros glaciares, como los de la Patagonia, con menor altitud y pendiente- hace especialmente útil el empleo de las nuevas tecnologías en su estudio. «Las tecnologías de la información geográfica -georradares, sistemas de geoposicionamiento, imágenes satelitales, 'software' especializado...- nos permiten obtener más y mejores datos y analizarlos desde el ordenador. En concreto, apliqué por primera vez un método desarrollado por el científico británico Henry Osmaston (1922-2006), que permite extrapolar los datos obtenidos en un glaciar a otros que estén en el mismo sistema morfoclimático. Esto es muy interesante en Perú porque es imposible tener datos reales de todos los glaciares, dado el gran número que hay, su inaccesibilidad y su peligrosidad». Este método hace posible reducir el coste de la investigación, ganar en precisión y ampliar el campo de estudio a todos los glaciares.

El método aplicado por el investigador murciano hace posible extrapolar los datos a glaciares inaccesibles actualmente

Además, las nuevas tecnologías permiten a este joven investigador murciano reconstruir la paleotopografía -cómo eran los glaciares en su máximo avance- partiendo de las morrenas -los depósitos de sedimentos arrastrados por las lenguas de los glaciares- y, mediante modelos digitales de elevación, reconstruir cómo era su topografía en 1890, en la Pequeña Edad del Hielo. Con esta técnica «se puede estimar la pérdida de superficie y volumen del glaciar y aporta una ingente cantidad de datos para los otros grandes glaciares de estas cordilleras», detalla.

La innovación permite conocer cómo eran en la Pequeña Edad del Hielo

Esta investigación cifrará también los escenarios de emisión de gases de efecto invernadero y cambio climático del IPCC como consecuencia del deshielo. Pero, entre sus prioridades, está evaluar y reducir el riesgo que suponen para las poblaciones los GLOF. Por ejemplo, la fusión del sistema glaciar que recubre el Nevado Coropuna, el más grande de la zona tropical de la Tierra podría llegar hasta el Océano Pacífico (a 100 km. de distancia de la cumbre) y afectar a decenas de miles de personas. «La deglaciación es inversamente proporcional al aumento y formación de las lagunas glaciares que, en un terreno inestable por su desnivel y su sismicidad, pueden desbordarse y ser la causa de grandes corrimientos de tierra que ponen en peligro a todas las poblaciones establecidas en las inmediaciones, entre los 0 y los 4.000 metros de altitud». Hasta la fecha, no existe un censo exacto de estas poblaciones, por lo que, precisamente, «la determinación de ese censo en los diferentes escenarios de riesgo es uno de los objetivos de las investigaciones», explica Álvaro Navarro. Y aclara que estos estudios servirán a las autoridades peruanas para establecer medidas de regulación de estas lagunas que permitan minimizar el riesgo de desbordamiento y deslizamiento de tierras, algo que ya se hace en la Quebrada Parón, donde se sitúa una de las mayores lagunas glaciares, además de establecer modelos de inundación en los diferentes escenarios y posibles rutas de evacuación de la población amenazada.

Los investigadores realizan mediciones en el glaciar Artesonraju.
Los investigadores realizan mediciones en el glaciar Artesonraju. / UGRH / ANA

Aunque el uso de drones con georradares es otra de las técnicas que han tratado de aplicar, «las fuertes corrientes que hay a esa altitud dificultan su empleo», explica el glaciólogo murciano. Y detalla que otra de las técnicas que permite analizar los futuros riesgos es la creación de un modelo 3D del lecho rocoso que hay bajo el hielo del glaciar, mediante el uso de un georradar. «Eso nos ha permitido saber que bajo el Artesonraju el suelo tiene las condiciones ideales para albergar una laguna que, si continúa la tendencia de deglaciación de las últimas décadas, será de las más grandes de toda la Cordillera Blanca». Un trabajo clave, ya que los investigadores tratan también de determinar el volumen de las futuras lagunas y su cota de rebose, así como el caudal que drenan por segundo, para elaborar los modelos de inundaciones.

Álvaro Navarro tiene previsto hoy, a las 10.30 h., presentar un póster de «mi primer artículo de la tesis doctoral 'Ground-penetrating radar surveys in Artesonraju Glacier (Cordillera Blanca, Perú)' en el Congreso es el II PhDay Complutense», en el que avanzará algunos datos como que «hay zonas de la lengua del glaciar Artesonraju que han perdido 100 m. de espesor de hielo en 54 años (1962-2016), que ha perdido el 22,45% de su volumen desde 1962 y que, a través de la campaña de julio de 2017, pudimos detectar con tecnología GPR un espesor máximo de 188 m. en torno a la lengua del glaciar Artesonraju», concluye.

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