Isabel Martínez Llorente: «Para conseguir algo, primero hay que soñarlo»

Isabel Martínez Llorente, profesora de Lengua y Literatura, en el Rincón del Lector del IES Mariano Baquero. / GUILLERMO CARRIÓN / AGM
Isabel Martínez Llorente, profesora de Lengua y Literatura, en el Rincón del Lector del IES Mariano Baquero. / GUILLERMO CARRIÓN / AGM

«El sentido común me dice que solo tenemos una casa, que es esta; y educar en una conciencia ecológica me parece clave», afirma esta profesora de Lengua y Literatura del IES Mariano Baquero Goyanes

Pepa García
PEPA GARCÍA

Isabel Martínez Llorente (Cehegín, 1979) es profesora de Lengua Castellana y Literatura del IES Mariano Baquero, centro al que se trasladó desde Llano de Brujas para poner en marcha el proyecto 'Lectura sin plastificar', dedicado a la mejora de la competencia lectora y al cuidado del medio ambiente mediante el rechazo a los plásticos. «El año pasado me llamaron para que impartiese un curso de formación sobre competencia lectora y se produjo un encuentro fantástico». Conoció el centro y sus inquietudes, y no han dejado de estar en contacto hasta que su presencia en el instituto ha sido una realidad.

-Animación a la lectura y medio ambiente, ¿cómo surge esa vinculación?

-El proyecto parte del marco teórico de la Unesco, de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que deberíamos tener en cuenta todos los docentes. Es un proyecto de formación autónoma e innovación educativa. Nuestro objetivo principal es promover la educación medioambiental del alumnado, motivando a la lectura como fuente de placer. Parece complicado, pero el planteamiento es sencillo. Trabajamos con tres ejes de actuación: dentro del aula; en el centro, con una animación a la lectura y al motivo de la lectura; y en la sociedad. Planteamos acciones dentro de cada uno de esos tres ámbitos.

«El futuro que nos espera es muy trágico si no le ponemos freno. Somos muy poquitos, o muchos, caminando en la misma dirección y el éxito dependerá de eso»

-¿Qué hacen en el aula?

-Hemos trabajado más de 80 textos relacionados con estos ODS desde ESO hasta Bachillerato. Y la evaluación muestra que mejoran su competencia lectora.

-¿Cómo sale el proyecto de clase?

-Con diversas actividades. Por ejemplo, ponemos como núcleo central la biblioteca, donde hemos implementado el pasaporte lector y los paneles del lector, donde los propios alumnos recomiendan sus lecturas voluntarias y comparten su conexión emocional con lo que leen. También propiciamos encuentros con especialistas: con autores, en el ciclo 'Palabra de autor', que han movido y conmovido a muchos niños; y, por otro, con activistas o personalidades con un firme compromiso con el medio ambiente. Además, hemos convocado concursos de lemas, cuentos, 'booktuber' [vídeos con recomendaciones de los alumnos]; la performance con más de 200 niños 'Leer nos mueve',...

«Si todos dijeramos que no, cambiaría radicalmente el panorama»

-Y, ¿para qué sacarlo a la calle?

-Es importante que un proyecto así tenga repercusión en su entorno. Así que, hemos planteado un taller de teatro, que dirige Pepe Ros, y vamos a representar una adaptación de 'El río basurero'. Y, por último, a través del blog (lecturasinplastificar. blogspot.com), con más de 17.000 visitas, 600 comentarios,... Se ha convertido en un espacio para mostrar lo que hacemos, pero también para que toda la comunidad opine. Otra de las cosas bonitas que ha pasado es que hemos atraído a otros centros. El proyecto se ha ido engrandeciendo.

-Personalmente, ¿qué le une a los temas medioambientales?

-Bueno, no soy especialista. Soy una profesora, pero el sentido común me dice que solo tenemos una casa, que es esta. Desde mi perspectiva, creo que lo mejor que puedo aportar a la sociedad es educar, y educar en una conciencia medioambiental me parece clave. Y si esa concienciación la hago a través de la lectura, el proceso está completo. Necesitamos jóvenes que sepan hacer una lectura crítica de lo que sucede, que sepan discernir la verdad de las medias verdades. Eso solo se puede hacer siendo un lector competente. Y, en medio ambiente, necesitamos niños que sepan qué pasa para que actúen y pongan soluciones.

-¿Han tenido ya resultados?

-Sí, el proyecto también nos está arrojando muy buenos resultados aquí. Combinamos la realidad y la utopía. Procuramos que los niños ideen soluciones para el problema de los plásticos, porque nos hemos centrado en él, pero también para otros como la limpieza de los océanos, el agua, la energía, el consumo responsable... En eso estamos.

-De esas propuestas, ¿alguna le ha sorprendido?

-Me sorprenden los comentarios que los alumnos van albergando en el blog tras tratar los temas y cómo los reinterpretan. Ahí dan rienda suelta a su creatividad. Y, en sus creaciones, veo que el mensaje está calando. Muchos descubren cosas que no sabían sobre estos problemas a los que nos enfrentamos, pero también los profesores.

-¿Alguna propuesta llamativa para solucionar estos problemas?

-No tienen una base científica, obviamente. Idean posibles soluciones. Por ejemplo, la búsqueda de alternativas biodegradables y respetuosas con el medio ambiente. Es curioso porque, una de estas actividades sobre el consumismo nos llevó a crear productos sostenibles y, meses más tarde, apareció una noticia de una botella biodegradable muy similar a la de los niños. Son soluciones que parecen utópicas, pero quién sabe. Para conseguir algo, primero hay que soñarlo.

«Necesitamos jóvenes que sepan discernir la verdad de las medias verdades»

-Y, ¿cómo va la Semana Verde?

-Estamos teniendo la colaboración altruista de activistas que nos han abierto puertas a soluciones que ya se están llevando a cabo. Nos han dicho cómo aportar nuestro grano de arena; y Julio Mas, exdirector del IEO, nos habló de esas 'serpientes' marinas que están en marcha. Al final, una niña le preguntó qué podíamos hacer nosotros. Y ha calado. Dijo: 'Piensa globalmente, actúa localmente'. Y en ello están; en ello estamos todos.

-Y, ¿han cambiado hábitos?

-Sí. Es uno de los beneficios que tiene trabajar mediante una comunidad de aprendizaje en la que todo el claustro de profesores va al unísono. Hace que tenga una incidencia muy fuerte, tanto en los niños como, después, en la sociedad. Hemos visto iniciativas como, por ejemplo, para la tradicional comida de Santo Tomás. Una alumna, Carmen Marina Juárez, preparó un cartel para concienciar a sus compañeros de que no había que usar ese día plástico. 'Si estamos leyendo y trabajando contra su uso y viendo el daño que hace, tenemos que ser el ejemplo', dijo. Nosotros recogimos el guante y, en un claustro extraordinario, lo prohibimos para esa jornada.

-Y, ¿cómo lo hicieron?

-Comunicamos al Ayuntamiento la incidencia del proyecto en el entorno y nos hizo llegar unos vasos reutilizables y unas mochilas. El proyecto se iba engrandeciendo, porque esas acciones empiezan a tener una repercusión en el barrio; están concienciando a sus familias a través de trabajos creativos como retos semanales. El proyecto ha salido del centro y afecta al barrio.

-¿Cómo minimiza su impacto?

-Yo también he modificado hábitos. En casa ya no entran las botellas de plástico. Aunque en mi casa tenemos conciencia ecológica, nos hemos dado cuenta de que el futuro que nos espera es muy trágico, en apenas 30 años, si no le ponemos freno. Somos muy poquitos, o muchos, caminando en la misma dirección y el éxito dependerá de eso. A las bolsas, por supuesto, les dijimos adiós hace tiempo. Bajamos al supermercado y pedimos que no nos ponga la charcutería en cacharros de plástico... Cosas que son un simple gesto, pero que si todos dijeramos que no, cambiaría radicalmente el panorama. El consumidor tiene mucho poder.

-Y el instituto, ¿qué hace?

-Tenemos un huerto que llevan alumnos del centro. Somos un centro piloto en la implantación de un sistema de refrigeración ecológico. Y nuestro contrato de suministro de luz es de energías renovables. Somos un centro muy ecológico.

-¿Cuidamos bien la Región?

-Se hacen cosas, pero aún queda mucho por hacer, partiendo de la misma educación. En ese sentido, los docentes tenemos mucho trabajo. Lo mejor que puedo hacer es educar a los niños que tenga al alcance. Si, luego, llego a un claustro en el que todos luchan por lo mismo, la red se multiplica de manera exponencial y conseguimos cosas muy bonitas.

-¿'Lectura sin plastificar' continuará 'verde' el curso que viene?

-Casi seguro. Es una temática con la que conectamos. Queremos rizar el rizo, pero la metodología seguirá siendo interdisciplinar. Lo bonito sería que recogiesen el guante otros centros. Y si la temática es medioambiental, mejor que mejor, porque bien que lo necesita nuestro planeta.

«El Noroeste es el aire que necesito para vivir»

Isabel Martínez, profesora de Lengua y Literatura, escoge fotografiarse en el Rincón del Lector creado en el IES Mariano Baquero porque «es un espacio con el que me siento muy identificada. Yo trabajo para promover la lectura y la escritura, la creatividad. Ese rincón es muy especial para mí, porque ha conseguido sacar los libros de las aulas y que se muestren en los pasillo las inquietudes lectoras de los niños. Además, son voluntarias. Eso es un logro; y el verdadero sentido de la lectura: leer para vivir».

Sin embargo, Isabel no se resiste a destacar como su sitio predilecto «cualquier rincón del Noroeste. Me encanta perderme por el casco antiguo de Cehegín. Y disfrutar de las vistas de los tejados desde la plaza del Castillo. Me recuerda a un texto de Azorín». Además, considera, «el Noroeste es esa zona ídílica que aún conservamos en la Región. Es el aire que necesito para vivir. Cuando paso Bullas y empiezo a ver el paisaje, es una bocanada de aire fresco».