El asfalto entierra la memoria de Antonete Gálvez

Terrenos del huerto rellenados con tierra. / Huerta Viva
Terrenos del huerto rellenados con tierra. / Huerta Viva

Su casa, municipal y protegida, podría desaparecer en su bicentenario

Pepa García
PEPA GARCÍA

El próximo 29 de junio se cumplen 200 años del nacimiento de Antonete Gálvez (1819-1898), un revolucionario de Torreagüera con papel destacado en la historia de la España del siglo XIX. Su lucha en defensa de la república federal, su protagonismo en el levantamiento cantonal de Murcia y su capacidad para salir indemne de las persecuciones han convertido Antonete en una figura admirada y sus andanzas han adquirido tintes míticos. Pero, la memoria de este hombre real se desdibuja como los restos de su casa, en un pequeño altozano del antiguo Huerto de San Blas. Los muros de esta propiedad municipal y con grado de protección 2 en el PGOU de Murcia se mantienen en un equilibrio imposible, pese a su protección y las mociones aprobadas en Pleno para su restauración, y todo hace presagiar un infausto final para este simbólico edificio que, en el bicentenario del nacimiento de Antonete Gálvez, podrían quedar en un montón de piedras.

Vecinos y Huerta Viva denuncian que el Huerto de San Blas, asociado al simbólico edificio, se está rellenando con tierra

Al lamentable estado de esta propiedad municipal, se suma la cada vez mayor degradación del Huerto de San Blas, de alto valor histórico, ambiental y paisajístico, pero que, encajonado entre la rambla del Garruchal y la carretera y abandonado, se ve ahora amenazado por nuevas agresiones. «Entre los limoneros secos aún sobreviven granados, higueras, cáquiles, almeces y varias palmeras centenarias que ya debían de estar en tiempos de Antonete, y todavía se conserva una buena parte del gran muro de piedra que rodeaba el huerto, protegiéndolo por el norte para que no entrara el agua de la rambla del Garruchal. De hecho, en Torreagüera existe el dicho 'es más viejo que el muro del Huerto de San Blas', y aún circulan leyendas que hablan de la unión del monte Miravete y un pozo del huerto a través de túneles y minas», relatan desde Huerta Viva.

Y aseguran que, dada la importancia histórica del conjunto, van a solicitar a la Dirección General de Bienes Culturales la protección integral de la casa de Antonete y el Huerto de San Blas como bien catalogado por su relevancia cultural. «Además de a la figura de Antonete Gálvez, el Huerto de San Blas está vinculado a la población de Torreagüera y perteneció en su origen a los frailes de San Juan de Dios, con cuyas rentas ayudaron a cubrir las necesidades del hospital que la orden tenía en Murcia. También fue refugio de frailes monárquicos, progresistas y masones en época de Antonete.

Movimientos de tierras

Vecinos y Huerta Viva denuncian que «a diario numerosos camiones vierten tierra con la intención de rellenar gran parte del huerto para poder urbanizarlo»; y sospechan que carecen de la preceptiva licencia de la Confederación Hidrográfica del Segura, al ser zona altamente inundable, según el mapa elaborado.

«Hemos presentado denuncia en la CHS y la Concejalía de Urbanismo, Medio Ambiente, Agua y Huerta de Murcia. Ya el año pasado se rellenó una parte junto a la casa de Antonete para la construcción de un supermercado Día, que, con sus paredes de chapa roja y la superficie asfaltada para aparcamiento, ha ocasionado un gran impacto paisajístico».

Pero, además, en estos terrenos clasificados como urbanizables en el PGOU, que solo protege la casa, no se ha tenido en cuenta el riesgo para cualquier proyecto de urbanización futuro, ya que en el desagüan la rambla del Garruchal y las vertientes del monte Miravete. «Independientemente de su valor patrimonial, CHS y Ayuntamiento de Murcia deberían haber aplicado en la zona el Plan de Gestión del Riesgo de Inundación (PGRI), para reducir la peligrosidad a través de medidas de ordenación territorial donde los usos del suelo se adapten al riesgo de inundación. Muy al contrario, el Plan General Urbano deja encajonado el cauce de la rambla declarando urbanizable las zonas inundables de ambos márgenes», critican y piden a ambos organismos que detengan los vertidos de tierra y limiten los proyectos urbanísticos en esa zona para evitar consecuencias nefastas.

 

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