El PSOE exige a los populares que se dejen de «fantasías» y asuman el resultado del 28-A

José Luis Ábalos, Ximo Puig, Pedro Sánchez, Mónica Oltra y Joan Baldoví, durante la reunión celebrada este lunes en Valencia. / EFE

Sánchez se compromete con Compromís a poner sobre la mesa una reforma del sistema de financiación en el primer año de la legislatura

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

El PSOE no considera siquiera digna de ser tomada en serio la sugerencia del secretario general del PP, Teodoro García Egea, de que Pedro Sánchez dé un paso al lado para intentar desbloquear la legislatura. El secretario de Organización del partido, José Luis Ábalos, llegó a tildar este lunes de «fantasía» esa idea y conminó a la formación de Pablo Casado a «encajar» el resultado de las elecciones generales del 28 de abril, en las que los socialistas lograron el doble de escaños que los populares, 123 frente a los 66, y la suma del bloque de la derecha sólo alcanza los 157, muy lejos de la mayoría necesaria para la investidura. «Si tienen alternativa que la presenten –reclamó el también ministro de Fomento en funciones– pero si no que dejen que haya un Gobierno porque el bloqueo no es un alternativa«.

A diferencia de lo que ocurre con el PSOE, ningún grupo, más allá de Ciudadanos y Vox, estaría dispuesto a apoyar o facilitar un Ejecutivo del PP. Los socialistas, en cambio, tienen varias opciones, aunque una vez producida la investidura de María Chivite en Navarra no puede contar ya con los dos escaños de UPN. Tampoco Coalición Canaria prevé brindarle apoyo tras ser desbancada del ejecutivo en las islas. Así que Sánchez está en manos de la abstención de Esquerra, siempre y cuando cierre un pacto con Podemos.

Desbrozar el camino

Hasta la semana del 19 el líder del PSOE no prevé iniciar contactos ni con Pablo Iglesias ni con otros dirigentes de partidos favorables a su investidura como el PNV y el PRC. Pero ayer dio un pequeño paso en Valencia con Compromís para empezar a desbrozar un camino que se antoja largo y difícil. Sánchez, que acudió a su entrevista con Mónica Oltra y el diputado Joan Baldoví acompañado de Ábalos y del presidente de la Generalitat, Ximo Puig– se comprometió, entre otras cosas, a poner sobre la mesa una propuesta de reforma del sistema de financiación durante el primer año de la legislatura.

La reunión no sirvió para cerrar en firme un pacto que, en realidad, ya se había comenzado a negociar antes de la investidura fallida, pero las dos partes se mostraron confiadas en que no será difícil alcanzarlo. «Hay cuestiones que debemos considerar desde Hacienda porque queremos ser rigurosos y acordar algo que se pueda cumplir», subrayó Ábalos, de origen valenciano. «Este –recordó además– es un problema que afecta a todas las comunidades del régimen común».

La reforma del sistema de financiación está pendiente desde 2014 y no hay autonomía que no la demande, pero la Comunidad Valenciana siempre se ha sentido –y con razón, según todos los informes elaborados al respecto-– especialmente agraviada. Si el modelo hubiera permitido que recibiera una financiación por habitante igual a la media, habría ingresado entre 2002-2013 unos 15.150 millones de euros más, una cifra equivalente a más del 50% del crecimiento de su deuda durante ese periodo.

Los años de crecimiento económico han hecho que para algunas autonomías la búsqueda de un nuevo modelo haya dejado de ser algo tan perentorio. Aun así, las gobernadas por socialistas recibieron como un jarro de agua fría el que, nada más llegar al Ejecutivo, Sánchez advirtiera de que no veía posible embarcarse en esa tarea, que requerirá acuerdos territoriales pero también parlamentarios. La crisis fue, durante unos años, el principal escollo para la reforma. Pero otro gran problema ha sido Cataluña y sus exigencias de una Hacienda propia.