La policía asesta el mayor golpe a las redes que financian el retorno a Europa de yihadistas

Más de 350 agentes han participado en la detención de diez activistas en Madrid, Valencia y Toledo

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

La Policía Nacional desató este martes una de las mayores operaciones de los últimos años contra la financiación yihadista desde España. Los servicios antiterroristas, en el marco de la denominada 'operación Wamor', detuvieron a diez personas en tres municipios de la Comunidad de Madrid, Valencia y Toledo, acusadas de haber enviado grandes cantidades de dinero a diversos grupos terroristas en Irak y, sobre todo, en Siria. Nueve de los detenidos son españoles o nacionalizados españoles y uno de nacionalidad siria, según fuentes de la operación. Entre los arrestados hay dos mujeres. Además, otras doce personas, aunque no han sido arrestadas, sí que han sido citadas como investigadas.

La operación, coordinada por el Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional y en la que participaron más de 350 funcionarios, tuvo su epicentro en Madrid capital y en la localidades de Algete y Torrelodones.

Responsables de la lucha antiterrorista destacaron que el entramado desarticulado se ha dedicado a financiar en los últimos tres años los viajes de vuelta a sus países de origen de los muyahidines o combatientes extranjeros que habían militado en las filas del desaparecido Daesh hasta la caída del autoproclamado califato en zonas de Siria e Irak que fueron sus últimos bastiones hasta diciembre de 2017.

El dinero recaudado por la célula llegaba a los terroristas desde Europa a través de la denominada 'Hawala', un sistema de envío y préstamo de dinero muy usado en la cultura musulmana basado exclusivamente en la confianza, y que está fuera de cualquier supervisión formal o bancaria, lo que hace extraordinariamente difícil su seguimiento. Con este sistema de transferencia informal de fondos, los ahora detenidos habrían logrado enviar «cientos de miles de euros» a las zonas controladas en su día por el Daesh para facilitar la huida de los terroristas occidentales ante el avance de la coalición internacional y de las tropas sirias, iraquíes y kurdas.

Facturas falsas

Por este movimiento internacional de fondos sobre todo gracias a la emisión masiva de facturas falsas, los servicios de información acusan a los detenidos de, además de integración en organización terrorista, de fraude fiscal y blanqueo de capitales. Los funcionarios sospechan que buena parte de las ganancias de los negocios que regentaban algunos de los arrestados fueron opacadas al fisco a través de los envíos a Siria. Este martes, la policía registró seis de estos comercios y ocho domicilios de los arrestados. Los investigadores descartan por el momento que la célula tuviera intención o infraestructura para atentar en España o contra intereses nacionales en el extranjero.

El regreso a sus países de origen de los denominados 'foreign fighters' es uno de los mayores problemas de seguridad para Interior, que cifra en 130 los españoles o residentes en España que han pasado por el Daesh y que se encuentran en paradero desconocido.