Yecla estalla al recibir a su Patrona

La Purísima Concepción saliendo de la iglesia./Pascual Aguilera
La Purísima Concepción saliendo de la iglesia. / Pascual Aguilera

Miles de asistentes disfrutan de uno de los días grandes con la llegada de la Virgen. Los arcabuceros dispararon cientos de kilos de pólvora para conmemorar un ritual que cuenta con 375 años

ÁNGEL ALONSOYecla.

Llegó acompañada de miles de personas que cada año sienten veneración por ella. Pasaban diez minutos de la una del mediodía cuando la imagen de la Virgen del Castillo entraba en la Basílica con el sonido de los arcabuces retumbando en las paredes del templo. Luego empezó a escucharse el himno a la Virgen, y miles de vecinos se agolparon en el interior de la Basílica después de una intensa jornada donde Yecla rememoró el centenario ritual para honrar a su Patrona.

La Bajada volvió a ser uno de los actos grandes de las fiestas de Yecla. La Patrona asomó por las puertas del santuario antes de las 11 horas. Una subida rápida de los arcabuceros y el Mayordomo de la Bandera, Ascensio Martínez, empezó a jugar la insignia cuando su capitán, Jorge Ruiz, le dio la orden. El habitual «ahí la tienes», que se escucha entre el gentío cada año le sonó a gloria al alférez de la compañía. El juego de la bandera abrió el paso de la imagen de la Patrona, para situarse en la explanada en un día en el que el sol lucía con fuerza.

Y es que la jornada fue perfecta. El humo de la pólvora apenas se disipaba cuando salía de los arcabuces provocando una atmósfera típica de las fiestas; todo ello con el cerro del Castillo envuelto en una ligera niebla casi mágica para todo aquel que ama estas celebraciones, que cumplen 375 años. Se volvió a notar que el número de arcabuceros no aumenta, y tampoco se dispararon los arcabuces con tanta soltura. Es la tónica habitual de los últimos años.

El descenso de la imagen de la Inmaculada Concepción se hizo a buen ritmo. Eran cientos de fieles los que se situaron en la parte trasera de la comitiva hasta desembocar en la Iglesia Vieja. Allí, la imagen de la Patrona entró al tempo y salió directamente a la plaza Concejal Sebastián Pérez. Fue entonces cuando se formó una gran marea humana que acompañó a la Virgen cuando enfilaba su llegada hasta la plaza Mayor.

Desde el balcón del Consistorio, el alcalde de la ciudad, Marcos Ortuño, con la voz desgarrada para que todos le escucharan, lanzó los tradicionales «vivas» hacia la Virgen, que fueron contestados con otros tantos por las personas allí presentes. Junto a Ortuño se encontraba el presidente de la Comunidad, Fernando López Miras, y el delegado del Gobierno, Diego Conesa, entre otros.

No cabía un alma en los balcones del Ayuntamiento, ni en la escalinata, ni en la plaza Mayor. Allí estaba también la tribuna de ancianos donde las lágrimas brotaban de los ojos de esas personas que miran siempre con una admiración especial a la imagen de su Virgen.

Los últimos metros de La Bajada fueron de nuevo para los mayordomos de las dos insignias. En la intersección de la calle Martínez Corbalán con la plaza de España, el Mayordomo de la Bandera esperó de rodillas la llegada de la imagen de la Patrona. Con una mirada de complicidad, pidió el permiso a su capitán para comenzar el último de los juegos de la intensa mañana. Allí empezaron las Arca Cerradas configuradas por cientos de arcabuces, que rompieron el silencio con un baile sincronizado de ida y vuelta en el disparo.

Ofrenda floral

Ya en la puerta, el Mayordomo Mayor esperó a que la imagen estuviera en a los pies del altar, antes de dar por terminado el juego de la Bandera. Ascensio se fundió en un abrazo con el paje, su hija Ingrid, y juntos se dirigieron hasta los pies de la Patrona. En el interior del templo se juntaron las voces de miles de personas, que cantaron a la Virgen el himno en honor a María Concepción. Ya por la tarde tuvo lugar la tradicional ofrenda floral.

Este sábado se celebra el Día de la Inmaculada, que arranca con un oficio religioso en la Basílica. Después, las filas de arcabuceros comenzarán el desfile hasta desembocar en la plaza Concejal Sebastián Pérez, donde se procederá a la proclamación de Clavarios de este año, futuros mayordomos. Allí, José Luis Soriano, en la insignia del Bastón, y Francisco Martín Azorín, en la Bandera, jurarán sus cargos de Clavarios antes la Compañía Martín Soriano Zaplana y a los pies de la Iglesia Vieja.

Y en la Basílica comenzará la procesión de la Virgen, que recorrerá el centro de la ciudad por la tarde. Uno de los momentos estelares de la jornada será el lanzamiento de los populares castillicos.

 

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