Veinte años del euro, sin lugar para la nostalgia

Veinte años del euro, sin lugar para la nostalgia

La nueva moneda supuso un duro castigo para el bolsillo de los murcianos, tal como recuerdan los colectivos de consumidores

Zenón Guillén
ZENÓN GUILLÉN

«Veinte años no es nada», cantaba Gardel. O sí. Por ejemplo, para la nueva generación de jóvenes adultos murcianos de 2019 el euro es la única moneda que han conocido. No así para todos los que nacieron antes de aquel histórico 1 de enero de 1999, contemporáneos de la histórica peseta. Por no hablar de los abuelos que se manejaron entre perros gordos (diez céntimos de peseta). Sea como fuere unos y otros han sido protagonistas directos en este nuevo siglo de la gran transformación monetaria acontecida, que con la perspectiva del tiempo acabó dejando los bolsillos más vacíos pero sin lugar para la nostalgia.

A finales de los años 90 una persona pagaba por un café con leche unas cien pesetas. En la actualidad, en cualquier establecimiento hosteleros cobran entre 1 y 1,50 euros, lo que equivaldría a casi 200 pesetas. Aproximadamente, el doble de lo que costaba entonces. Aunque tampoco se puede obviar que el factor tiempo y la evolución del IPC también influyen.

Con todo, justo antes de aterrizar en el nuevo milenio los ciudadanos podían comer el menú del día en cualquier bar y restaurante por entre 700 y 800 pesetas, lo que equivaldría a unos 5 euros, aproximadamente, mientras que en estos momentos la horquilla media se sitúa entre los 9 y los 12 euros. Otro ejemplo que corrobora esa visión predominante en la calle de que abonamos más del doble por lo mismo.

«Se pasó, literalmente, de un día para otro, a homogeneizar en 1 euro los pequeños consumos o productos cotidianos: del todo a 100 pasamos a todo a 1 euro, es decir, de 100 pesetas, se pasó a costar 166,386 pesetas», recuerda el presidente de la Asociación de Consumidores y Usuarios en Red de la Región de Murcia (Consumur), Roberto Barceló.

La adaptación al cambio se produjo sin grandes contratiempos pese a los miedos, más allá de la inflación en los precios

Y es que se produjo un redondeo al alza, una inflación encubierta que afectó con mayor intensidad en las rentas medias y bajas en aquellos consumos más pequeños pero de significancia en el peso de la economía familiar. Barceló señala, especialmente, a aquellos que «estaban relacionados con precios equivalentes inferiores a diez euros. El ejemplo más clásico es el de la subida de un café o el pan». Es decir, los productos más cotidianos «pudieron situar su incremento entre un 60 y un 70 % de media, y por lo que hoy todavía sufrimos las consecuencias», hace hincapié.

De todas formas, hay que tener en cuenta que aunque ahora se conmemoren 20 años, el lanzamiento definitivo de la nueva moneda en España se produjo el 1 de enero de 2002, conviviendo con la peseta hasta febrero.

La presidenta de la Federación Murciana de Asociaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios, Thader Consumo, Juana Pérez, resalta que «por mucho que se insistía entonces en que iba a producirse un mero cambio del valor de pesetas a euros, la realidad fue otra, ya que sí se produjo un vuelco con el redondeo». Precisamente, recuerda que «la consigna siempre era que los precios no iban a subir, incluso desde las administraciones públicas nos pedían que no llamáramos al alarmismo».

Pero mucho ha cambiado todo desde que entre 1999 y 2002 los entonces doce estados miembros de la Unión Europea retiraron sus monedas nacionales y se unieron para formar la Zona Euro. Los expertos económicos mantienen que más allá de los inconvenientes han sido mucho más las ventajas que trajo la divisa común para los ciudadanos en su conjunto, aparte de los factores de potencia la libre circulación de mercancías y servicios para el comercio, de capital para las inversiones y de personas para el trabajo y el ocio.

Al respecto, se apunta que el euro generó más estabilidad, fijando los tipos de interés y con un ajuste de la inflación que se ha mantenido en torno al 2% en la eurozona. Pero es incuestionable que no ha supuesto tampoco una seguridad total del poder adquisitivo de la gente, sobre todo, a raíz de la crisis financiera en 2008.

Talleres e información

Juana Pérez rememora cómo aquel primer día del euro «tuvimos que abrir la oficina de consumidores en Cartagena por si alguien demandaba nuestros servicios». También fue monitora en talleres en colegios para explicar la nueva moneda.

En cualquier caso, desde el lado de su influencia en la vida de los ciudadanos, el euro puso fin al coste del cambio de moneda en las fronteras y facilitó en gran medida las compras y la comparación de los precios, potenciando así la competencia y manteniendo un equilibrio de los mismos.

El presidente de Consumur, Roberto Barceló, advierte de que «aunque se habla de un efecto psicológico más que real» en cuanto al impacto que tuvo de modo efectivo la entrada en vigor del euro, la realidad es que «la subida de la cesta de la compra y los gastos corrientes fueron muy superiores, aunque al cruzarse con otros componentes como los que suponen los desembolsos a largo plazo, ese efecto es engañoso».

Contexto

60
Es la tasa media de aumento de precios que se maneja en la mayoría de estudios en relación a la comparativa desde la llegada del euro.
En 3 meses, adaptadas la mitad de las empresas
La mitad de las empresas reconocía haberse adaptado al euro en menos de tres meses, mientras que el 38% tardó entre tres meses y un año; y el 6% más de un año, según una encuesta de la Cámara de Comercio Murcia en 2001.
El cálculo mental
Muchas personas siguen utilizando la fórmula mental de 'seis euros equivalen a 1.000 pesetas' a la hora de comparar los precios actuales en relación a lo que equivaldría en pesetas. Entre los productos que más se han encarecido sobresalen los de alimentación: pan, huevos, patatas y frutas.

Con todo, en su opinión, «si hacemos un análisis más sereno, estar fuera de la zona euro, supondría unas mayores desventajas, ya que ello traería un empobrecimiento que podríamos calcular entre un 40 y 60% de las rentas actuales; fuga de capitales; impago del Estado; imposibilidad financiación externa; incremento de la inflación, morosidad...».