«Lo que le sorprende a la gente es que no nos apoyamos en partituras»

Jaime Butler. / vicente vicéns / agm
Jaime Butler. / vicente vicéns / agm

Jaime Butler es director del Coro del Arco

MINERVA PIÑERO

«Yo no era director de orquesta, pero sí un gran amante de la música», comenta Jaime Butler (Madrid, 1941), director del coro del Arco desde 1996, año en el que fundó esta formación musical. Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Laguna, este músico es capaz de tocar hasta siete instrumentos, como son la guitarra, el charango, el quatro, el piano, el órgano, la armónica y el timple canario. «Y todos los toco de oído», explica el director, quien hoy dirigirá a su coro en el Aula de Cultura de Cajamurcia de Jumilla, donde el público podrá escuchar 'En un pobre pesebre entre pajas', su concierto, a las 20.00 horas. Las catorce voces que conforman el grupo revivirán, en forma de narración poética, «una historia que pasó hace más de dos mil años, con villancicos chilenos, croatas, canciones hebreas y españolas, entre otras». Las propinas del coro, si el público lo desea, serán una nana hebrea y una canción colombiana. Mañana también interpretarán su concierto en el centro de mayores de San Antón, a las 20.00 horas.

-¿A qué arco hace referencia el nombre de su coro?

-Al arco de la plaza de Santo Domingo, en Murcia, a ese que viene del Teatro Romea y que baja hasta la plaza mencionada. El nombre tiene su historia. Allí nos conocimos las primeras personas que formamos el coro, en la iglesia de Santo Domingo. Nuestro emblema, de hecho, es un dibujo del arco. Los primeros componentes veníamos de otro coro que fue creado en Los Jesuitas. El profesor que teníamos en un principio nos dejó a los meses y decidimos montar nuestra propia formación.

-¿Interpretan música religiosa o profana?

-Pues ambas. Al principio, cuando se fundó este coro, les propuse a mis compañeros que aprendieran a cantar la 'Misa criolla', una obra musical creada por el compositor argentino Ariel Ramírez, y que también aprendieran los villancicos que este músico compuso con el artista Félix Luna, también argentino. Eran ritmos que me atraían. Al comenzar, solo interpretábamos esta misa. Después, añadimos temas de música profana. Y nuestra tercera faceta son los villancicos: interpretamos aquellos que hicieron los grandes, como es Ariel Ramírez. Siempre nos ha gustado cantar música que otros nos hacen.

-¿Utilizan instrumentos?

-Sí. Y son hispanoamericanos. Utilizamos, por ejemplo, el charango, un instrumento hecho de caparazón de armadillo que se escucha mucho en Bolivia y Perú, cuyo sonido es muy vibrante. Tiene diez cuerdas. También empleamos el quatro, un instrumento de cuerda, más pequeño que la guitarra, típico de Venezuela. Otros que son básicos y fundamentales para nuestra formación son el bombo y el legüero, un tipo de bombo que es muy grande, utilizado en Argentina, con el que se hacen unos bajos estupendos. Usamos, además, el metalófono, que es más grande que el xilófono, y más instrumentos de percusión. Pero a la gente lo que más le sorprende es que no nos apoyamos en partituras musicales.

-¿No utilizan partituras?

-No. Nosotros lo hacemos todo de oído. Es raro, pero es así. Conseguimos unos tonos que, si utilizásemos el método, quizás no los alcanzaríamos. Somos autodidactas; nos gusta descubrir hasta dónde podemos llegar.

-¿Entonces qué requisitos debe cumplir cualquier persona que quiera sumarse a este coro?

-En cuanto a formación académica, ninguno. Lo que tiene que querer esa persona es hacerlo bien, que es lo que buscamos las catorce personas que componemos el coro. Nuestra forma de trabajar se basa en repetir y repetir los temas para que suenen lo mejor posible. Y aunque no leamos los pentagramas, el objetivo es hacerlo bien. Somos un grupo formado por médicos, arquitectos, periodistas y profesores, entre otras profesiones. Por este coro han pasado más de cincuenta personas.

-¿Desde cuándo vive en Murcia?

-Desde 1980. Antes había estado viviendo en Canarias, donde trabajaba en la televisión, cuando aún era en blanco y negro. Vine a Murcia para poner en marcha Televisión Española. Y aquí me he quedado; muy feliz. De Murcia son, de hecho, mi yerno y mi nieto. En la Región me enamoré, además, de la música del folclore.