Las murcianas Isabel Franco y Ana Martínez Vidal entran en el Comité Ejecutivo de Cs

Los miembros del Comité Ejecutivo de Cs posan con la presencia de Ana Martínez Vidal (7ª en la fila de arriba), pero sin Isabel Franco./Mario Gómez
Los miembros del Comité Ejecutivo de Cs posan con la presencia de Ana Martínez Vidal (7ª en la fila de arriba), pero sin Isabel Franco. / Mario Gómez

Albert Rivera incorpora a la ejecutiva del partido naranja a sus fichajes electorales y redobla la oposición frontal contra Pedro Sánchez

PAULA DE LAS HERAS y LA VERDADMadrid

Albert Rivera ha cumplido con lo esperado. El presidente de Ciudadanos ha anunciado este lunes ante el Consejo General de su partido, reunido de manera extraordinaria para reformar los estatutos y ampliar el tamaño de la ejecutiva, su intención de incorporar a la dirección nacional hasta 22 nuevos nombres. Entre ellos, están los de dos murcianas: el de la que será vicepresidenta del Gobierno de la Comunidad Autónoma, Isabel Franco, y el de la diputada regional Ana Martínez Vidal. Esta última estuvo hoy presente en el cónclave, mientras que Franco no pudo estar presente por su asistencia a la toma de posesión de Fernando López Miras como jefe del Ejecutivo murciano. Así lo confirmó el primer teniente de alcalde de Murcia, Mario Gómez.

A ellas dos se suman la recién elegida candidata a la presidencia de la Generalitat de Cataluña, Lorena Roldán, que ejercerá como portavoz, pero también muchos de los fichajes que Rivera realizó la formación para las elecciones del 28 de abril, tanto independientes como provenientes del PP y el PSOE.

El expresidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido -que saltó de las filas populares a apenas cuatro días de las legislativas para incorporarse en las listas de Ciudadanos al Parlamento Europeo, después de que Pablo Casado lo descartara como candidato- es una de las incorporaciones menos esperadas. Sin embargo, ya se había especulado con la suma de otro expresidente autonómico del PP, José Ramón Bauzá, y con la del exdirector de la Guardia Civil y de la Policía Nacional con el PSOE, Joan Mesquida, confirmados hoy por Rivera.

También pasarán integrar la ejecutiva del partido liberal el abogado del Estado relevado de su puesto por el Gobierno después de defender que se acusara de rebelión y no sedición a los líderes del 'procés', Edmundo Bal, y la abogada activista gitana Sara Giménez. Ambos concurrieron a las elecciones como independientes pero se afiliaron al partido hace unos días. Además, Rivera ha propuesto, para su aprobación por parte del Consejo, la designación de dirigentes autonómicos como el aragonés David Pérez y al exentrenador de baloncesto y ahora consejero de Educación y Deporte en la Junta de Andalucía, Javier Imbroda.

Críticos diluidos

Con estos cambios el presidente de Ciudadanos se refuerza en su posición y diluye las voces críticas con la estrategia de oposición frontal al PSOE que aún quedan en el partido. No ha tocado a los más sonados, el cabeza del partido en Europa. Luis Garicano, o el vicepresidente de Castilla y León, Francisco Igea, pero sí ha optado por destituir a otros menos relevantes como Fernando Maura u Orlena de Miguel. El primero votó a favor de revisar la estrategia de pactos postelectorales en la votación forzada por los descontentos tras la sonada marcha del portavoz de Economía, Toni Roldán. De Miguel optó por la abstención.

Antonio Espinosa, Matías Alonso y Raquel Morales también serán bajas. «Gracias, pero esto no es un adiós, vamos a seguir trabajando para que esto siga creciendo», les ha dicho Rivera durante el discurso que ha pronunciado ante el máximo órgano de Ciudadanos entre congresos. Que el líder de Ciudadanos creía necesaria esta reforma para mantener firme el rumbo ya marcado, incluido el veto a Sánchez, lo han demostrado sus palabras. Su objetivo es sustituir al PP como alternativa de Gobierno. «Quiero liderar un proyecto desde el que se pueda reconstruir el constitucionalismo que Sánchez ha abandonado», ha dicho.

La próxima formación de un Gobierno en Navarra presidido por la socialista María Chivite, con PSN, Geroa Bai, Izquierda-Ezquerra y la abstención indispensable de EH-Bildu (al que Rivera llama Batasuna) ha dado aire a su estrategia. Los propios partidarios de hablar con el PSOE sobre un programa de moderación y centralidad lo admiten. «No se ve obligado, se tira de cabeza a los pactos con los que quieren romper España».

Rivera no ha mencionado en ningún momento de manera expresa a aquellos que en las últimas semanas han dado la espantada por su rechazo a una estrategia de barricadas, pero de manera implícita les ha contestado negando la mayor de sus acusaciones. Así, ha llegado a argumentar que Ciudadanos representar la «tercera España», frente al lamento dolido de Toni Roldán en su despedida: «¿Cómo vamos a superar la dinámica de rojos y azules si nos convertimos en azules?». Y ha aseverado que la formación liberal ocupa hoy un espacio del centro y moderación, algo que no comparten, por ejemplo ni el fundador del partido, Francesc de Carreras, que recientemente lo acusó de actuar como un «adolescente caprichoso» incapaz de anteponer los intereses de España a los suyos o el exportavoz de Hacienda que dimitió la semana pasada, Francisco de la Torre.