Un policía local de Alcantarilla salva a un anciano de morir atragantado en un restaurante

El policía local José Ángel Elena, ayer, estrechando la mano de Esteban Menchón. / javier carrión / agm
El policía local José Ángel Elena, ayer, estrechando la mano de Esteban Menchón. / javier carrión / agm

Un camarero salió a la calle a pedir auxilio a una pareja de agentes que regulaba el tráfico porque un cliente se estaba asfixiando

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍA

Podría haber sido el último almuerzo en la vida de Esteban de no ser porque en su camino se cruzó un policía local de Alcantarilla. «La primera intervención de una mujer ayudó mucho», explicaba con humildad el agente José Ángel Elena, que ayer puso en práctica la maniobra de Heimlich y logró salvarle la vida a Esteban Menchón, de 81 años, al que se le atravesó el bocadillo de pollo que se estaba comiendo en un restaurante de la plaza de la Constitución. «El hombre estaba con las manos en el cuello y no podía toser», detalló a 'La Verdad'.

José Ángel está destinado en la Unidad de Tráfico y se encontraba ayer con su compañero Mario Menchón, en la calle Mayor, porque un camión se había puesto en doble fila para descargar. «Estábamos organizando la circulación cuando salió corriendo un camarero muy agobiado y nos pidió que ayudásemos a un hombre que se estaba asfixiando». Los dos agentes corrieron al restaurante y al llegar se encontraron a Esteban con un color de piel azulado que presagiaba lo peor.

«Una mujer ya le estaba realizando la maniobra de Heimlich».Se trataba de una clienta -María Agustina Martínez- que estaba justo en la mesa de al lado de la víctima. «Tenía formación sanitaria», precisó José Ángel. De forma que logró mantener al anciano semiinconsciente hasta la llegada de la Policía Local. «La mujer me dijo que no podía más y proseguí con la maniobra». Pasaban los minutos y Esteban no reaccionaba, sin embargo, el policía local no desistió: «Se me hizo larguísimo, fueron cinco minutos, pero prefería seguir y romperle una costilla a que se muriera».

El suboficial jefe cree que la intervención se merece una «felicitación pública»

El agente mantuvo la compresión abdominal hasta que logró que Esteban expulsase el trozo de carne de pollo que le taponaba las vías respiratorias. «Parecía un filete entero». Después, una ambulancia se llevó a este empresario jubilado, muy conocido en la localidad por ser el fundador de Pescados Esteban.

«La carne salió como una bala»

«No podía echar el trozo y me he visto muy asustado, con mucha gente a mi alrededor», admitía el anciano sobre la agonía que vivió en el céntrico restaurante y de la que ayer se recuperaba en casa tras recibir el alta médica. «La carne salió como una bala», resumía de forma gráfica, al tiempo que afirmaba que «el sentido del humor es lo último que se pierde». Esteban tuvo la oportunidad de estrechar la mano y darle las gracias al agente que le salvó, puesto que José Ángel acudió a su casa a interesarse por su estado de salud. «Menudo bocadillo», bromeó el policía local.

El oficial subjefe Bartolomé Mayol avanzó ayer que «se ha informado de este servicio a la Concejalía de Seguridad Ciudadana». Y apuntó que «esta acción se merece una felicitación pública el día del Beato Andrés Hibernón, patrón del Cuerpo, porque cumple con los requisitos del reglamento de distinciones y condecoraciones al haberse salvado una vida 'in extremis'».

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