Los murciélagos habitan en sus nuevos refugios

Una caja refugio para murciélagos instalada en un árbol./Javier Carrión/ AGM
Una caja refugio para murciélagos instalada en un árbol. / Javier Carrión/ AGM

Un proyecto de Anse atrae a las riberas del Segura a estos mamíferos voladores, muy eficaces contra las plagas de insectos

MIGUEL LAJARÍNMURCIA

El 65% de las cajas refugio para murciélagos instaladas por voluntarios de la Asociación de Naturalistas del Sureste (Anse) en zonas próximas al cauce del río Segura, a su paso por Calasparra, han sido ocupadas por los mamíferos voladores. La experiencia arrancó en 2017. De este modo, la asociación favorece la presencia de varias especies de murciélagos que actúan como un eficaz control biológico de plagas e insectos molestos como los mosquitos. En total, se han instalado 142 refugios artificiales para murciélagos en diez ubicaciones diferentes cerca del río.

Estas nuevas 'casas' son cajas de madera de pino sin tratar con dos septos interiores que ofrecen un espacio protegido de la intemperie donde los animales pueden cobijarse. Se instalaron a alturas que oscilaron entre 2,4 y 5,9 metros, sobre árboles, postes y edificaciones.

Los voluntarios de Anse participaron a lo largo de todo el proceso, desde el montaje de las cajas refugio, con la realización de varios talleres destinados, principalmente, a niños, hasta la propia instalación. Además de su colocación, también han participado en las revisiones periódicas para comprobar si esta acción es eficaz en su objetivo de atraer a los murciélagos.

La inspección de las cajas se ha realizado con una periodicidad mensual para verificar su ocupación, con la ayuda de una cámara endoscópica. «Los resultados son muy esperanzadores y difícilmente mejorables con un porcentaje de cajas ocupadas del 65%, muy superior a las de otras zonas en las que se han realizado actuaciones similares», afirman desde la asociación. El tiempo medio hasta la primera ocupación de los refugios ha sido de unos 197 días, aunque los voluntarios del proyecto descubrieron que algunas cajas se ocuparon a los pocos días de su instalación. La mayoría de estas 'casas' no suelen tener muchos ejemplares. El máximo de murciélagos contabilizado en una misma caja fue de 18, con una media de casi dos individuos por caja ocupada. Todas las especies identificadas hasta el momento pertenecen al género Pipistrellus. «Estos buenos resultados probablemente se deben a la falta de refugios disponibles para los murciélagos. La sustitución del bosque de ribera autóctono por la caña, una especie invasora, provoca la pérdida de hábitat y refugio para muchas especies como es el caso de los murciélagos», explican los naturalistas.

Bosque de ribera

De hecho, Anse asegura que «uno de los principales objetivos del proyecto ha sido precisamente recuperar el bosque de ribera autóctono que con el tiempo proveerá de refugios naturales para muchas especies insectívoras que pueden jugar un importante papel como controladores biológicos». Los naturalistas han concluido tras analizar los resultados que «la instalación de refugios artificiales para murciélagos en este tipo de hábitats resulta positiva, con una elevada tasa de ocupación en la mayoría de localidades y una rápida colonización por parte de las especies objetivo».

Esta iniciativa de fomento de la biodiversidad está enmarcada dentro del voluntariado realizado en el proyecto 'Life+Ripisilvanatura', que cuenta con financiación de la Unión Europea (UE)y está coordinado por la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS). En esta iniciativa participan como socios la Universidad de Murcia (UMU), la Dirección General del Medio Natural y los ayuntamientos de Cieza y Calasparra. La Fundación Biodiversidad también colabora en el proyecto.