El médico de Molina acusado de abusos: «Le hice dos o tres fotos»

Centro de salud Jesús Marín de Molina. /
Centro de salud Jesús Marín de Molina.

El facultativo confesó ante la juez haber tomado imágenes de los glúteos, aunque dijo que eran para analizar unas manchas

RICARDO FERNÁNDEZ

El diagnóstico clínico bien podría ser que está metido en un serio aprieto y que la evolución no es favorable. E. E. F. V., el médico sustituto del centro de salud Jesús Marín de Molina de Segura a quien dos pacientes atribuyen unos presuntos abusos sexuales, confesó en el juzgado que había tomado fotografías, con su teléfono móvil, de los glúteos de una chica de 23 años de edad a la que estaba atendiendo en su consulta. Así lo ha constatado este periódico, que ha tenido acceso a la transcripción de la declaración que prestó ante la titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de esa localidad, Rocío Martínez, en la mañana del pasado 8 de febrero.

«Le hice dos o tres fotos», admitió el facultativo, quien había sido conducido hasta los juzgados de Molina de Segura en calidad de detenido por presuntos delitos de abusos sexuales y contra la intimidad de las personas. Aunque ofreció una explicación a este hecho y sostuvo que lo hizo porque había observado en esa zona «unas manchas blancas» y quería consultarlo con una amiga dermatóloga, lo más comprometedor es que esa explicación la ofreciera dos días después de haber negado ante la paciente y ante sus propios compañeros del ambulatorio que hubiera hecho foto alguna. De hecho, el único argumento que ofreció en aquel momento, según coincidieron en señalar la víctima y el personal sanitario que acudió a la consulta ante los gritos de la mujer, fue que le había llegado un mensaje al móvil y que se había limitado a coger el teléfono, sin activar la cámara en ningún momento.

Incluso los propios policías que se desplazaron hasta el centro de salud a petición de la chica afirmaron que el médico les quiso convencer de que todo se debía a un malentendido, pues insistió en que estaba auscultando la zona lumbar de la joven «cuando me llegó un mensaje al móvil, que llevaba en el bolsillo del pantalón, y lo cogí para leer el mensaje: entonces la chica se dio la vuelta y se produjo la confusión. En ningún momento le hice ninguna fotografía a la chica».

«Cuando voy a fotografiar a un paciente, antes suelo hablar con él para ver si le parece bien», dijo, aunque en este caso no lo hizo así

El sospechoso fue incluso más lejos entonces al invitar a los agentes a comprobar por sí mismos que en la galería no había imagen alguna de la mujer, aunque lo cierto es que para ese momento ya las había borrado. Así lo admitió más tarde, ya en el juzgado, durante su interrogatorio. «Las borré tras el incidente», dijo.

«Suelo pedirles permiso»

La declaración judicial prestada por el médico E. E. F. V. se produjo después de que en las dependencias de Comisaría, a las que había sido conducido desde el centro de salud, hubiera rechazado ofrecer explicación alguna. Simplemente se acogió a su derecho a no declarar. Horas más tarde, cuando fue trasladado al juzgado y después de mantener los primeros contactos con un abogado, dio la versión que aquí se reproduce y que para bien o para mal va a marcar la línea de defensa, por más que días después contratara los servicios de otro letrado: el penalista Raúl Pardo-Geijo.

Las explicaciones del médico ante la juez fueron, básicamente, que la chica había acudido unos días antes a Urgencias por un problema de infección de orina o vaginitis y que, cuando llegó a su consulta, él le recetó unos óvulos. Después, la paciente le había informado de que le seguía doliendo la barriga. Ello le llevó a pedirle que se echara en la camilla y a palparle el abdomen y los costados, «que le dolían bastante», y seguidamente le dijo que se tumbara boca abajo y empezó a examinarle la zona lumbar. «El dolor le bajaba hasta las caderas y el coxis», añadió.

El médico sostiene que le pidió que se bajara un poco el pantalón y que, aunque la mujer le preguntó si se lo bajaba del todo, él le contestó que no. En ese momento, habría entrado una enfermera a preguntarle algo de otro paciente, ya que aseguró que la puerta estaba abierta.

Cuando prosiguió el examen de la joven se apercibió, siempre según su propio testimonio, de que «por la zona del glúteo había como unas manchas blancas», por lo que cogió su móvil y le hizo «unas fotos de la zona». Argumentó al respecto que «cuando no sé qué es algo suelo hacerle fotos para consultarle a otro compañero».

Fue entonces cuando «ella comenzó a gritar que le había hecho una foto. Intenté hablar con ella, pero no se calmó y llamó a su madre y a la Policía».

Además de negar que le hubiera tocado los glúteos y la zona genital, como sostuvo la joven en su denuncia, el médico admitió que no se puso guantes. «Para palpar la zona lumbar o sacro no se usan, salvo que se sospeche que el paciente tiene una enfermedad contagiosa», aclaró.

Al ser preguntado a quién le iba a consultar lo de las manchas blancas, aseguró que «a una compañera que tengo en el Reina Sofía que es dermatóloga», aunque seguidamente reconoció que nunca antes le había hecho una consulta a esa profesional.

También indicó que cuando va a hacer fotos, «antes suelo hablar con el paciente para ver si a él le parece bien o mal», aunque resulta evidente que en este caso no lo hizo así.

Además de los hechos denunciados por esta joven, el juzgado investiga otros presuntos abusos sexuales a una paciente de 45 años, quien acudió a Comisaría después de tener noticias de lo que le había ocurrido a la chica de 23 años y adquirir conciencia de que a ella le habría ocurrido algo similar.

El juzgado ha ordenado a un equipo de especialistas que examinen el móvil del médico para tratar de recuperar las fotos que borró.