Así está la desembocadura del Segura tras la atroz gota fría

Desembocadura del río Segura, este sábado, a vista de dron. / David Roca

Vecinos de Guardamar denuncian que el diseño del espigón provoca que las olas estén impidiendo que el río desaloje gran parte de los sedimentos de la riada y agrava las inundaciones en todo el cauce

Rubén García Bastida
RUBÉN GARCÍA BASTIDA

El Segura desaloja estos días una lengua de barro y sedimentos arrastrada por el torrente de agua de uno de los temporales más intensos que han azotado el sureste español en toda su historia. Los vecinos de Guardamar del Segura denuncian que esta salida de sedimentos encuentra un obstáculo que agrava las inundaciones al «ralentizar la evacuación de las lluvias torrenciales». Se trata del espigón que encauza la salida del agua al mar. Manuel López, secretario de la Asociación de Vecinos Guardamar Playa, alerta de que «tal y como está hecho, no protege del levante y del noreste, que son los vientos predominantes y que más olas y más daño provocan en la costa». De esta manera, advierte López, «hemos podido ver cómo, al soplar viento de levante este pasado viernes, a pesar del aluvión que está tirando el río Segura, toda la capa superficial de agua se metía hacia adentro empujada por las olas, dificultando la salida de todos los materiales que trae el río». Los vecinos de Guardamar aseguran que los sedimentos se acumulan así en la desembocadura por culpa de este efecto y disminuye la capacidad de evacuación del Segura, lo que eleva las posibilidades de desborde y de inundaciones en todo el cauce.

La asociación interpuso este pasado viernes un recurso ante el Tribunal Supremo en el que reclaman «la investigación, anulación y la corrección del espigón». Consideran que «gracias a su forma de cuchara y a que lo hicieron sobre lo que era el delta natural del río, se retiene todo el sedimento, lo que ha dejado a la desembocadura sin calado, con un metro y medio de profundidad frente a los tres que había antes de construir el espigón. Muchos barcos llevan dos años sin salir del puerto. Hay un dragado de emergencia que no termina de llegar y la situación es muy grave», denuncian.

Un pasillo muy estrecho

Este espigón, señala López, «se hizo sin estudio de impacto ambiental y está construido al revés que todos los del Mediterráneo, con una longitud descomunal y absolutamente innecesaria». Esta forma inversa es la que según los vecinos deja desguarecida la salida de agua ante los vientos de levante y noreste. «Es inaudito que un espigón no proteja, precisamente, del viento y oleaje de esa dirección», asevera. «El flujo de sedimentos y materiales aportados por el río están forzados a salir, además, por un canal muy estrecho», apunta Manuel López. A la izquierda queda el espigón antiguo, construido en los años 70, y a la derecha, el espigón nuevo, de mucho mayor tamaño, y que se hizo en los 90.

Desde la Confederación Hidrográfica del Segura señalan que están abiertos a estudiar todas las acciones que puedan mejorar la evacuación de sedimentos, aunque recuerdan que las actuaciones dependen de Costas y tendrían que ser adoptadas de forma conjunta.