Un entrenador para dos banquillos de máxima rivalidad

Víctor Fernández, presentado como nuevo técnico del Deportivo de la Coruña. /
Víctor Fernández, presentado como nuevo técnico del Deportivo de la Coruña.

Víctor Fernández es el último técnico que, tras estar en el banquillo del máximo rival, ocupa el local. En Riazor ya sucedió con éxito con Jabo Irureta

ADRIÁN PIÑEL / COLPISAmadrid

El Deportivo de La Coruña anunciaba el martes la destitución de Fernando Vázquez como técnico del primer equipo, por su falta de confianza en un entrenador que había criticado la política de fichajes del club. Apenas 48 horas después, la llegada de Víctor Fernández pone fin a las dudas sobre el inquilino del banquillo del club coruñés. Fernando Vázquez estuvo tres temporadas al frente del Celta de Vigo en las que vivió el ascenso del equipo, su clasificación para la Copa de la UEFA y el posterior declive en forma de descenso y destitución a nueve partidos para el final del campeonato.

Víctor Fernández, su sustituto, estaba sin equipo desde que hace casi un año, el 30 de septiembre de 2013, fuera destituido como primer entrenador del Gent belga. Después de cuatro temporadas al frente del Celta de Vigo, vuelve a Galicia, esta vez al Dépor. En su presentación, Fernández ha confesado sentirse sorprendido por el recibimiento que la ha dado la afición pese a su pasado en el Celta. Su fichaje sirve para sumar un nuevo nombre a la lista de entrenadores que han dirigido a equipos históricamente enfrentados. «Es un desafío y lucharé por ganarme una porción del corazón del deportivismo. No creo que se me juzgue por mi pasado», apuntó explicando que llega «a un club con una historia impresionante» y que cuenta «con una fuerza fantástica», la de su afición.

Precedentes

Víctor Fernández sigue así los pasos que un día marcaron Miguel Ángel Lotina, Fernando Vázquez y Jabo Irureta, que logró con éxitos deportivos cambiar los recelos iniciales. El irundarra llegó a Vigo en 1997, procedente de la Real Sociedad, y en una única campaña logró dejar al equipo clasificado para la Copa de la UEFA en sexto lugar. Al año siguiente desembarcaría en Riazor para hacer del Deportivo de la Coruña un equipo campeón. De su mano llegaría la primera Liga en la historia del club (1999-2000) y para el recuerdo de todos los aficionados al fútbol quedaría el Centenariazo ante el Real Madrid en la final de Copa en el Bernabéu de 2002. La afición coruñesa además le está agradecida por dos Supercopas de España y una semifinal de Champions League, a la que accedió tras un 4-0 inolvidable a un Milan que era por entonces el vigente campeón. A las puertas de la final de 2004 cayó ante el Oporto de José Mourinho, que después se llevó el título ante el Mónaco.

Por su parte, Lotina llegó al Celta en el año 2002 procedente de Osasuna y en su primer año consiguió clasificar al equipo para la Champions League. La segunda temporada sería distinta. El Celta clasificó segundo en la Champions por detrás del Milán, pero la mala situación en Liga, cuarto por la cola, y goleado en casa por el eterno rival (0-5), acabaron con Lotina. Tras una infructuosa temporada en la Real Sociedad, Lotina llegó al Deportivo. Tras tres años en los que el Dépor se mantuvo en mitad de tabla, llegando incluso a jugar la Copa de la UEFA vía Intertoto, en la temporada 2010-11, el Dépor bajo a segunda y Lotina era destituido poniendo fin a su etapa en los banquillos gallegos.

Di Stéfano en Argentina

La figura de Alfredo Di Stéfano trasciende lo deportivo hasta el punto de poner de acuerdo a dos de las aficiones más enemistadas del planeta. River Plate y Boca Junior lloran, a partes iguales, la muerte de La Saeta, que este miércoles recibió cristiana. En los millonarios debutó como jugador a los 19 años para después, ya en 1981, y como entrenador, levantar el Torneo Nacional. En el segundo club, Boca, sumó el doblete tras conquistar Liga y Copa de Argentina en 1969.

Otra leyenda fallecida recientemente y que tiene ya escrita una página de oro en la historia del fútbol es Luis Aragonés. El mítico ocho rojiblanco jamás entrenó al eterno rival de la capital pero sí ocupó banquillos enfrentados en Sevilla y Barcelona. En 1981 llegaba al Real Betis para hacerse cargo del equipo, sin embargo una lesión en la espalda le obligó a dimitir después de la primera jornada. Una vez recuperado volvió otra vez al Atlético, club en el que entre idas y venidas al final pasó 31 años. En periodos intermedios, tuvo tiempo de dirigir al Barcelona y al Espanyol y también de volver a Sevilla. Primero para dirigir al Sevilla, y después volvió a recalar otra vez en el Betis en 1997.

El caso Juande

Precisamente al sur de España nace una de las rivalidades más enconadas del fútbol español. En el verano de 2005 los mentideros de la ciudad hablaban de la posibilidad de que Juande Ramos, ex entrenador del Real Betis, acabase dirigiendo a su eterno rival, el Sevilla. El dueño del club verdiblanco, Manuel Ruiz de Lopera, tiró de ironía y de memoria para asegurar que le encantaría que se concretara finalmente la operación ya que cuando Juande dejó el club, lo hizo entre lágrimas y asegurando que sería bético de por vida. Finalmente el técnico firmó por el Sevilla y el club andaluz vivió su etapa deportiva más gloriosa al ganar cinco títulos en dos años (dos copas de la UEFA, una Copa del Rey, una supercopa de Europa y otra de España).

A mediados de la temporada 90-91, Radomir Antic llegaba al banquillo del Santiago Bernabéu para sustituir a Alfredo Di Stéfano. Sin embargo, el serbio no entraría en la memoria colectiva del madridismo, pese a que fue destituido siendo líder de la Liga española. Su momento y su lugar en la historia llegaría en otro club de la ciudad. Sucedió después de que Jesús Gil apostase por él en el año 1995. La conquista del doblete establecería entre el club y el entrenador un vínculo profesional que, aunque escalonado, duraría cinco temporadas. Pero Antic no solo dirigió a dos de los equipos capitalinos. En el año 2003 llegó al rescate de un Barcelona que agonizaba en la parte caliente de la clasificación y tras 24 partidos logró meter al equipo en Europa. Las elecciones en Can Barça y la posterior llegada de Joan Laporta, con Frank Rijkaard de baza electoral, supondrían el adiós de Antic.