Denuncian fallos en los protocolos de prevención de la gripe A en Los Arcos

Hospital Los Arcos./G. Carrión/ AGM
Hospital Los Arcos. / G. Carrión/ AGM

Una paciente con enfisema pulmonar compartió habitación con una afectada por el virus y ahora está contagiada

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRA

Rosa acudió el sábado 9 de febrero a la puerta de Urgencias de Los Arcos tras notarse dificultad en el habla. «Los médicos decidieron ingresarme por si había sufrido un amago de ictus», explica. La trasladaron a planta con la idea de realizarle, a lo largo de la semana, diversas pruebas neurológicas.

A sus 71 años de edad, Rosa es una mujer fuerte, pero además de la sospecha de accidente cerebrovascular, padece un enfisema pulmonar que obliga a tomar precauciones. El lunes llegó una nueva compañera de habitación. «Muy maja, vino acompañada por cuatro o cinco hijos», recuerda. Todo parecía ir bien hasta que, unas horas después y según el relato de Rosa, las enfermeras entraron de repente en la habitación, le pusieron a ella una mascarilla y se llevaron a su compañera de allí. «Después pasó un neumólogo al que conozco y me preguntó: 'Rosa, ¿tú qué haces aquí?'. Se llevaba las manos a la cabeza. Me dijo que a mi compañera le habían detectado gripe A».

Con los protocolos hospitalarios en la mano, Rosa, que pertenece a un grupo de riesgo como enferma crónica, nunca debería haber estado en contacto con una afectada por el virus. Así lo ha hecho constar en una reclamación presentada en el servicio de Atención al Paciente. Un primer análisis descartó el contagio, así que se siguió con la programación prevista. El viernes, Rosa se montó en la ambulancia camino de La Arrixaca para una angiografía cerebral, un cateterismo para descartar daños en los vasos sanguíneos del cerebro. «Cuando íbamos de camino, yo ya notaba mucho frío».

La gripe A había hecho su aparición y lo peor es que, cuando llegó a La Arrixaca, el cateterismo no pudo hacerse porque el servicio estaba colapsado por la acumulación de casos urgentes. Al regreso a Los Arcos se confirmaron los peores temores de Rosa. «Me puse a llorar, porque además yo estoy sola con mi marido, que está muy mal del corazón, y no tengo a nadie que le cuide», se lamenta. «Siempre tomo precauciones, me vacuno todos los años y me cuido; y me pasa esto». Ahora está en una habitación aislada en Los Arcos, y se encuentra algo mejor. «Me quejé y finalmente subió una supervisora que me ha pedido disculpas». Pero ella quiere que no vuelva a ocurrir y cuenta los días para poder volver con su marido.

Fuentes de la Consejería de Salud señalan que es «poco probable» que Rosa contrajese la gripe A a través de su compañera de habitación, dado que solo permaneció «tres horas» en la cama contigua. El contagio «precisa de un contacto menor de un metro y directo por gotas en los estornudos o tos, o bien por las manos o pañuelos». Aunque esto fue posible, porque además, junto a la infectada, subieron a la habitación familiares que podían también ser portadores del virus. La Consejería insiste en que es una posibilidad remota, sobre todo porque el periodo de incubación suele ser de dos días y las pruebas que se le realizaron a Rosa no dieron positivo a gripe A hasta el sábado 16, es decir, seis días después (aunque la paciente asegura que ya tenía síntomas el viernes 15).

Salud lo ve «poco probable»

La Consejería concluye que lo más probable es la transmisión se produjese por «alguna otra persona que estuvo en contacto con ella desde el día 13 al 16 de febrero, incluso en los traslados interhospitalarios que se produjeron». Lo que sí está confirmado, por tanto, es que se trata de una gripe A nosocomial, es decir, una infección hospitalaria producida durante el periodo de ingreso. Además, los protocolos de prevención sí fallaron, o al menos así se desprende con los datos que, a día de hoy, están sobre la mesa.

La Consejería confirma que los pacientes son sometidos a pruebas para determinar la presencia de gripe A en Urgencias y que no se realiza el ingreso hasta que llegan los resultados. No ocurrió así en este caso, porque la paciente afectada por el virus fue ingresada en la misma habitación de Rosa durante tres horas, sin aislamiento. Salud insiste en que no hubo incumplimiento, aunque admite que «se está investigando la secuencia que siguió la paciente».