El Molino del Amor recuperará su esplendor en un entorno con la huerta de protagonista

El concejal Antonio Navarro y el alcalde, José Ballesta, ayer, durante la visita a las obras. / ros caval / agm

El proyecto de mejora del edificio encara su recta final y abrirá paso a un espacio ajardinado de 3.700 metros cuadrados

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

El Molino del Amor, un edificio de titularidad municipal que data del siglo XVIII y que se ubica al final del Paseo del Malecón, junto a la carretera de La Ñora, en el límite que separa las pedanías de La Arboleja y La Albatalía, recuperará su esplendor cuando finalicen las obras del proyecto de recuperación que se está ejecutando y que verá la luz durante el último trimestre de 2019 después de una inversión de 350.000 euros.

Los trabajos que se están llevando a cabo consisten en la rehabilitación integral del inmueble y en la adecuación de los cauces abiertos de las acequias, que acabarán integradas en un nuevo espacio abierto y ajardinado sobre una superficie de 3.700 metros cuadrados. En el entorno del molino se incluirán huertos e instalaciones que guarden relación con el edificio y que sirvan de reclamo para los vecinos de la zona y para los ciudadanos que pasean por El Malecón, que podrán continuar su ruta hasta el Molino del Amor.

Las obras, que está ejecutando la firma Pegiro, están consistiendo en dos partes bien diferenciadas. Por un lado, se dispondrá una plaza o jardín público que dará acceso al arco principal de entrada del molino. En el entorno se dispondrá vegetación y zonas de estancia, así como bancos. Por otro lado, el perímetro de la edificación estará circundado por una zona de huertos de investigación que integrarán un centro de agrobiodiversidad.

Los trabajos acabarán en el último trimestre del año, después de que se hayan invertido 350.000 euros en la ejecución de las obras

La intención que recoge el proyecto es la de «crear una zona agroecológica que estará formada por especies autóctonas», explicó ayer a 'La Verdad' el alcalde, José Ballesta. En esta idea se involucrará de forma activa el Departamento de Botánica de la Universidad de Murcia (UMU). Otro objetivo planteado es el de descubrir las tres acequias que discurren por el entorno del Molino del Amor.

De hecho, las dos partes del proyecto se encontrarán separadas físicamente después de que se abra un tramo, que estaba soterrado, de la acequia Zaraíche, que atraviesa por completo la parcela en la que se están desarrollando las actuaciones. Mediante una pasarela, el visitante podrá comunicarse con ambos espacios de forma segura y cómoda.

Riego tradicional

El remozado de los muros que contienen la acequia mayor Aljufía también está incluido dentro del proyecto. Lo mismo sucede con la instalación de una bomba de agua que tendrá como principal objetivo la extracción de agua desde la acequia para conducirla por una serie de cauces que serán diseñados a tal efecto con el objetivo último de conseguir un riego tradicional que bañe la zona de huertos que se encuentra en el entorno.

En la actualidad, las obras se encuentran terminadas en más de la mitad. Los trabajos de arqueología están completados, al igual que las tareas de cimentación y refuerzo estructural del Molino del Amor. El descimbrado de las acequias está, igualmente, finiquitado. Los esfuerzos de los operarios se centran ahora en ejecutar la estructura metálica interior y en la colocación de los pavimentos originales y también en la instalación de los premarcos de las ventanas.

Durante las próximas semanas comenzarán los trabajos para revestir los paramentos interiores y exteriores del edificio y la colocación de pavimentos, carpinterías, instalación de alumbrado y recuperación de pinturas murales. También se ejecutará la cubierta plana. Ballesta recordó que «la huerta engarza con todo el proyecto». De igual manera, indicó que «esta actuación entronca con otros proyectos estratégicos del Ayuntamiento, como son Murcia Río y la apuesta por la recuperación de la huerta y de espacios que estaban abandonados».

Por su parte, el concejal de Huerta, Antonio Navarro, apuntó a esta Redacción que «el Molino del Amor es uno de los emblemáticos. El edificio estaba casi en ruinas». Los técnicos Consuelo Martínez y Luis García se encargaron de realizar el seguimiento arqueológico de la obra. Explicaron que «durante la realización de las excavaciones que se hicieron en el subsuelo se localizaron pavimentos antiguos».

También realizaron un estudio de arqueología en las paredes y comprobaron la existencia dentro del edificio de «cuatro siglos de modificaciones. Por ejemplo, del siglo XVII se encontraron pavimentos de ruedas de molino de la época».

En el siglo XVIII el molino lo adquieren las Madres Agustinas y realizan en él una remodelación completa. «De aquella época se ha encontrado una pintura en las paredes que recrea un duelo entre dos espadachines», afirmó Consuelo Martínez. Durante el siglo XIX el edificio asume las novedades propias de la Revolución Industrial.

Finalmente, en 1946, es abandonado y pasa a ser un comedor para los trabajadores de una fábrica de conservas cercana.