Malestar en la Cordillera Sur de Murcia por las «promesas incumplidas»

Un vecino de Santo Ángel cruza, de vuelta del supermercado, la calle Santa Catalina, justo donde han solicitado el paso de peatones. / Guillermo Carrión / AGM
Un vecino de Santo Ángel cruza, de vuelta del supermercado, la calle Santa Catalina, justo donde han solicitado el paso de peatones. / Guillermo Carrión / AGM

Vecinos de Santo Ángel, Algezares, Los Garres y Beniaján piden al Ayuntamiento que «agilice las obras que están aprobadas»

Marta Semitiel
MARTA SEMITIEL

En la calle Santa Catalina de la pedanía de Santo Ángel de Murcia inauguraron hace un tiempo un gran supermercado al que cada día van muchos vecinos de la zona a realizar sus compras. Tras su apertura, la Junta Municipal pidió a la Concejalía de Tráfico y Seguridad Ciudadana un paso de peatones por el que poder cruzar. Aquello fue en diciembre de 2018, «pero todavía no lo tenemos y los vecinos se juegan la vida cada vez que tienen que comprar, porque, además, muchos coches no respetan el límite de velocidad», explica Jeröme Van Passel, portavoz de la asociación de vecinos de Santo Ángel y expresidente de la Junta Municipal, quien también sigue esperando, junto a sus vecinos, «que se arregle el muro de contención de la calle del Tejo que da a la rambla del Sordo, que se rompió en las lluvias de octubre de 2018 y ha empeorado con estas».

Algo similar a lo de la calle Santa Catalina sucede en la RM-300 a la entrada de Beniaján, en la que hay viviendas a ambos lados de la vía y en la que, «tanto el Ayuntamiento como la Dirección General de Carreteras, se comprometieron hace dos años a hacer un cruce de semáforos inteligente, un paso de peatones y el cimbrado de la acequia», cuenta Francisco Hernández, presidente de la Junta de Distrito del PP en Beniaján y pedáneo de la zona durante los últimos 24 años, «pero seguimos igual. Los vecinos se juegan la vida al cruzar por esa carretera, por la que pasan unos 13.000 vehículos al día y en la que no es tan difícil poner un semáforo con un pulsador».

Y de nuevo los habitantes de Santo Ángel se «juegan la vida» en la vía que une esta pedanía con Algezares, en la que «no hay aceras y se camina por la carretera. Hay tan poco espacio que hasta los espejos de los coches te golpean en el brazo», protesta Juan José Garre, último alcalde pedáneo de Algezares. «Este es uno de los principales problemas de seguridad de la pedanía. Llevamos más de veinte años así y no se nos da respuesta. Se llevó una moción al Pleno del Ayuntamiento y se aprobó por unanimidad de toda la corporación en junio de 2018, pero ha vuelto a pasar otro año y seguimos igual». Para construir esas aceras, «habría que realizar expropiaciones y diseñar el proyecto», y por eso él cree que «el Ayuntamiento sigue sin actuar».

Reclaman aceras, pasos de cebra, semáforos y la apertura de centros municipales acabados

Además de esta, Garre saca a relucir otra acera ausente en la pedanía de Algezares, la que necesitan los niños que acuden al colegio Saavedra Fajardo, «que siguen accediendo a la entrada del centro por la carretera, sin seguridad ninguna, a pesar de que se solicitó y de que vinieron en campaña Rebeca Pérez y Rafael Gómez -ediles entonces de Juventud y Cooperación, y de Educación- a anunciar que el proyecto estaba en marcha, que se iba a empezar con la expropiación y que en septiembre estaría construida, pero el curso ha empezado y no sabemos nada de nada».

Desde la pedanía de Los Garres también hacen los vecinos otra petición de aceras, «las que históricamente se han demandado en la senda de Los Garres, entre la Ermita del Rosario y la pedanía, que siempre ha sido un carril de huerta, pero por el que pasan muchos vecinos», relata Jorge Serna, expedáneo y portavoz del PP de Los Garres, unas obras «con las que el Ayuntamiento se ha comprometido para esta legislatura y que esperamos que cumpla, como ha hecho con lo demás», dice en referencia al campo de béisbol que pidieron y que, «si no pasa nada, se construirá junto al pabellón de deportes», y en referencia a la remodelación del casino en sala de estudio, «que también sigue su trámite».

«Abandono y dejadez»

Estas son unas pocas peticiones de la gran lista que tienen las pedanías de la Cordillera Sur. Una lista que los representantes de los vecinos encabezan con cuestiones de seguridad, pero que continúan con las que se refieren a servicios públicos, como la ampliación del centro cultural de Santo Ángel, «aprobada en el plan de pedanías de 2017, pero que no se ha hecho aún», apunta Van Passel; o como la biblioteca municipal de Beniaján, «acabada desde octubre de 2018, pero que sigue cerrada porque no hay dinero para el mobiliario, dicen», explica Hernández, «y el Ayuntamiento sigue pagando más de mil euros al mes por el alquiler del local en el que tenemos la biblioteca actualmente».

Especialmente en Beniaján, la lista es bastante extensa. La realización de un jardín en la calle Juan Pelegrín Tomás, junto al colegio de la Fuensanta, «una zona de unas 400 viviendas en la que no hay ningún espacio para niños»; la cubierta de las pistas deportivas del colegio Virgen de Fátima, una actuación que «estaba en el plan de inversiones de pedanías de 2017, se puso un cartel hace un año para anunciar que las pondrían, pero siguen sin estar»; la piscina municipal, que «se paralizó en 2008 porque la empresa adjudicataria no tenía financiación»; o el proyecto de puente sobre la rambla del Garruchal, «que también está comprometido desde hace varios años y que es muy necesario para no quedarnos aislados con las lluvias».

La lista es muy amplia, pero Hernández se conformaría con que «las cosas que están contratadas y aprobadas las lleven a cabo, y lo que no está contratado, que se lleve a cabo con la misma agilidad que se hacen las cosas en Murcia», porque en Beniaján la biblioteca sigue sin muebles, «pero ya verás cómo el Cuartel de Artillería, que acaban de terminar, seguro que se equipa para principios de mes». Un pensamiento que comparte el expedáneo de Algezares, quien cree «al 200%» que las pedanías sufren «abandono y dejadez, porque se nos llena la boca al hablar de pedanías e inversiones, pero lo único que vemos son promesas incumplidas, vemos cómo se mejora la ciudad, se refuerza la seguridad, hay jardineros y limpieza en las calles céntricas de Murcia, vemos cómo se hace el Murcia Río y es lo primero que se ha ido a reponer tras las lluvias, mientras que aquí solo vemos dejación y olvido».

«Los pedáneos eligieron qué hacer con el plan de inversiones en pedanías»

El Ayuntamiento responde a los pedáneos y asegura que las obras contempladas en el Plan Especial de Inversiones en Pedanías 2017-2019 «están en periodo de adjudicación y, además, se consultaron con las Juntas Municipales». Eso quiere decir que «cada pedáneo pudo elegir las obras más importantes que había que hacer en su pedanía y, por ejemplo, en Algezares, en lugar de las aceras, pidieron un 'skatepark'».

En cuanto a las demandas concretas que realizan los pedáneos y que sí aparecen en el plan de inversiones o que están aprobadas de otra forma, fuentes del Ayuntamiento de Murcia explicaron que, por ejemplo, el equipamiento de la biblioteca de Beniaján «se encuentra en fase de contratación. Próximamente, se aprobarán los pliegos y se abrirá el plazo para presentación de ofertas. Y, tan pronto como finalice el procedimiento, se instalará el equipamiento y la pondremos en marcha». En cuanto a la piscina de esta misma pedanía, aseguraron que «se incluirá en presupuestos de próximos ejercicios», pero recuerdan que «es un proyecto de 2008, cuando no gobernaba el actual equipo de Gobierno -aunque sí el PP-». Las mismas fuentes también explicaron que la cubierta de la pista deportiva del colegio Virgen de Fátima de Beniaján, que aparece en el último plan de inversiones en pedanías «está en fase de contratación».

Sobre el paso de peatones de Santo Ángel, el Consistorio aseguró que «hay una programación para realizar todos los que se solicitan. Ese también está dentro de la programación y se ejecutará en su momento». Lo que sí se encuentra en fase de contratación es la ampliación del centro municipal de Santo Ángel, que aparece en el plan de 2017-2019. Sin embargo, al igual que el pedáneo de Beniaján, también Van Passel, que ostentaba el mismo cargo en Santo Ángel cuando se aprobó el plan, lamenta que las gestiones vayan «tan lentas», porque «de nuevo han empezado los talleres del centro municipal y tenemos a 500 vecinos en lista de espera por falta de espacio».