Un documental de la UMU saca a la luz el tramo urbano y subterráneo de la Aljufía

La toma de la acequia Nelva (izq.) con un partidor que la separa de la acequia Aljufía (dcha.), a la altura de Puerta Nueva. / Jerome Francois
La toma de la acequia Nelva (izq.) con un partidor que la separa de la acequia Aljufía (dcha.), a la altura de Puerta Nueva. / Jerome Francois

La Junta de Hacendados abre a Amurem y Huerta Viva la acequia mayor para investigar y recuperar parte de su trazado a cielo abierto

Pepa García
PEPA GARCÍA

Bajo capas y capas de asfalto, baldosas y hormigón sigue su curso, impertérrita, la acequia mayor Aljufía, un canal cuya construcción se remonta, al menos, al siglo IX, según se deduce del material cerámico encontrado en la Senda de Granada, bajo las aceñas de la acequia Churra La Vieja, que nace de la Aljufía y que, por tanto, tuvo que ser de construcción posterior. Este ingenio, obra de la civilización islámica que fundó Mursiya, permitió controlar la inundación de la ciudad en caso de avenidas, sirvió de foso de la muralla norte, más desprotegida, y además se empleó como defensa, ya que, como demostró el Cardenal Belluga en el siglo XVIII, permitía inundar ciertas partes de la ciudad para imposibilitar los movimientos y la maniobrabilidad del enemigo. Lo cuentan emocionados Rosa María Hervás, coordinadora del máster de Educación y Museos de la Universidad de Murcia (UMU), y José Antonio Moreno, miembro de Huerta Viva y apasionado por el patrimonio huertano. Precisamente ellos dos, en compañía de Juan Tovar, vocal de la Aljufía en la Junta de Hacendados, y Benito Abellán, guarda de la acequia, el arqueólogo José Antonio Manzano, un fotógrafo y un cámara tuvieron la suerte de inspeccionar casi 2 kilómetros de los 5 que discurren ocultos bajo las calles de la ciudad, entre el colegio Jesús y María del jardín de la Seda y Primero de Mayo.

Factor de desarrollo

LA CITA

Qué.
III Seminario Internacional en Educación y Museos. 'Ación Cultural: Mediación y Democracia Cultural.
Cuándo
Jueves 28 y viernes 29, de 9 a 21 h.
Dónde
Hemiciclo de la Facultad de Letras. . Murcia.
'Alquibla, la acequia olvidada'
El documental se presenta el jueves, a las 18.30 h.

Olvidada por los ciudadanos que transitan a diario sobre las impresionantes y desconocidas bóvedas de ladrillo que cubrieron en distintos siglos la acequia, la existencia de la Aljufía supuso para la ciudad un factor clave en su desarrollo. De hecho, permitió suministrar agua a la población sin necesidad de hacer grandes desplazamientos y regar la zona norte de la vega del río Segura, como la otra acequia mayor (Alquibla) lo hace en la zona sur, además de ser fuente de energía para mover batanes y ruedas de molinos de pólvora, pimentón, harina y salitre que se construyeron con profusión a lo largo de esta acequia y otras menores que alimentaba.

Arranques de antiguos puentes y soportes de aceñas se ocultan bajo las céntricas calles de la ciudad

Preparan un proyecto para pedir que se peatonalice la antigua calle Acequia y se descubra parte del cauce

«De cada una de las acequias mayores, que algunos incluso dicen que son anteriores, de tiempos de los romanos, nacen entre 18 y 20 acequias menores, a distinta altura, para poder regar toda la Vega Media», cuenta Benito Abellán, padre del actual guarda de la Aljufía y antecesor en el puesto de este. «Mi hijo es la cuarta generación de mi familia que se ocupa de esto», recuerda orgulloso y dice que, aunque ya jubilado, todavía ayuda a veces a su hijo en las paradas -instalación de tablas o cierre de compuertas con los que se sube el nivel del agua para que pueda llegar a acequias y terrenos más elevados-. «Yo conocí la Aljufía descubierta en la calle de la Olma». Recuerda Benito que se tapó cuando se construyó la autovía, que hoy circunvala la ciudad. Y también que de niño llegó a ver, a la altura de Las Agustinas, «un 'entraor', unas escalinatas para bajar a coger agua a la acequia».

Mostrar el patrimonio oculto

Bajo las calles más céntricas de la ciudad, la Aljufía oculta un patrimonio material e inmaterial que, por desconocido, corre el riesgo de perderse para siempre. Restos de lo que parecen soportes de aceñas (norias para elevar el agua), arranques de puentes, que debieron permitir salvar el cauce y conectar parcelas o primigenias calles; canales, que permitían alimentar otras acequias a distinta altura o brazales para huertos cercanos; partidores y compuertas; además de obras de fábrica distinta, desde sillería y piedra tosca hasta bóvedas de ladrillo, cuenta Juan Tovar, que ya había entrado otras veces, sobre los tesoros que oculta este cauce todavía en activo. «El huerto de Las Anas todavía se riega con la Aljufía», cuenta Juan Tovar. Por eso, Huerta Viva, la Asociación Murciana de Educadores de Museos (Amurem) y el Máster de Educación y Museos de la UMU han producido un vídeo documental para dar a conocer 'La Aljufía, la acequia olvidada'.

1. Fachada de la Fábrica del Salitre de Murcia con una mujer lavando en la acequia. 2. La misma fachada actualmente. 3. Arranque del arco de un puente en el interior de la Aljufía. / LV / J Francois

Lo presentan el próximo jueves 28, a las 18.30 h., dentro del III Seminario Internacional en Educación y Museos 'Acción Cultural: Mediación y Democracia Cultural' que se celebra en el Hemiciclo de la Facultad de Letras de la UMU. Esta es solo la primera fase de un proyecto, que nació en el seminario del año pasado 'Caminos del Agua', que Huerta Viva, Amurem y la UMU celebramos en Los Molinos del Río, y para el que están contando con todo el apoyo de la Junta de Hacendados. «Hemos tendido puentes y están muy a favor de recuperar este patrimonio», comenta Rosa Hervás. Y lo constata el secretario general de la Junta, Juan Jesús Sánchez, «ya hemos propuesto al Ayuntamiento que se descubra un tramo en Alfonso X».

El proyecto, que deberá incluir una investigación a fondo del cauce, precisará de más inmersiones en el subsuelo de la ciudad para hacer un estudio arqueológico más detallado y geolocalizar cada punto con el fin de estudiar la viabilidad de la propuesta. «De momento, hemos recorrido desde la plaza de la Universidad hasta San Esteban, porque a partir de aquí la acequia es más profunda y el agua nos cubría bastante», explica Moreno.

A la vista de todos

La idea de todos los implicados es conseguir que la calle de la Acequia -hoy comprende las calles Acisclo Díaz, Maestro Alonso y Santa Clara- vuelva a descubrir a los ciudadanos la existencia de la acequia Aljufía que tanta riqueza aportó a la ciudad y que simboliza la unión de la huerta con la ciudad. «Huerta Viva y Arquitectura de Barrio estamos trabajando una propuesta de peatonalizacion de la antigua calle Acequia, desde las Agustinas hasta Santo Domingo, y que, en los tramos en que sea posible, se deje visible parte de la acequia», explica José Antonio, y alaba los beneficios que aportaría al refrescar el ambiente y el rumor del agua como sonido de fondo. También avanzan que frente a la Iglesia de San Esteban, actualmente en fase de restauración, se está estudiando descubrir un pequeño tramo. «Ahí justo había una palmera, pero cuando entramos a ver la acequia en marzo vimos que las raíces estaban rompiendo el canal y los encargados de la restauración la han quitado», explican los promotores de esta iniciativa.

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